Sobre ministros religiosos y el estado laico

La designación de un obispo de la ILCO como ministro de Costa Rica ha tenido varios ecos. Algunos lo ven normal, otros con desconfianza, otros están en contra. Este es mi análisis al respecto.

1. Se ha hablado mucho del estado laico. En muchos lugares del mundo, el estado es manejado por instituciones religiosas cuyos dogmas y prácticas calan y se hacen ley, imponiendo de tal manera una línea de pensamiento que incluso ha llegado a afectar los derechos humanos. Ejemplos hay muchos donde las que más sufren son las mujeres por sus restricciones a la educación y por ser tratadas como personas inferiores. Un estado laico es entonces aquel donde la religión no tiene poder de decisión.

2. En Costa Rica, el único vestigio de tal cosa está en la constitución, que define al catolicismo como la religión del estado. Sin embargo, la misma constitución restringe el acceso o injerencia de la iglesia católica al poder del estado. La conversión a un estado laico casi que implica el eliminar tal línea de la constitución, dado que no hay, a mi saber, ningún otro indicio de poder.

3. Ahora, muchos dirán que sí lo hay, que la iglesia mueve sus hilos subterráneos. Bueno, de ser cierto, es claro que es algo a escondidas y no oficial, así que el cambio a estado laico no cambiaría tal cosa.

4. Otro punto que se menciona es el aporte monetario a la iglesia católica. Las dos partidas que se dan de presupuesto (que como tal es consumible solo “contra factura”, y por ende no hay desembolso ipso facto) son para pagar el mantenimiento de documentación muy valiosa e histórica, que de todas manera el estado debería mantener, y para renovación y construcción de templos. Este último rubro ha sido el más criticado, pero al final el dinero es utilizado para contratación directa de personas que necesitan el trabajo. Nada de ese dinero se va para salario de curas o compra de velitas, tampoco se va para obras de caridad (esas se realizan con otros fondos). Tampoco dicho dinero se va para las inversiones de la iglesia. Por último, el monto presupuestado es menor que el monto destinado para los pluses salariales de la defensoría de los habitantes, un dato válido para comparar.

5. Ahora, por el lado de la iglesia católica también hay restricciones. El derecho canónico no permite a los del clérigo postularse a cargos políticos ni ejercerlos. Los que han propuesto o aceptado han sido echados de la iglesia como clérigos, tal es el caso de Leonardo Boff, impulsor de la Teología de la Liberación.

6. Sin embargo, la restricción no implica que desde el púlpito el clérigo no pueda criticar al gobierno y luchar por los pobres, pero debe hacerlo desde su condición de pastor que cuida al rebaño. Un ejemplo de esto es Monseñor Romero, que desde su púlpito denunció al gobierno y por eso fue muerto.

7. Ahora, la incorrecta interpretación del término “seglar” ha abierto un portillo para que personas que no son laicos sino parte del clero, haya logrado entrar al poder del gobierno. Hablo de los pastores y dirigentes de iglesias no católicas, incluyendo a ILCO. Ser miembro del clero significa ser dirigente de una iglesia, sea como sacerdote, pastor, obispo, diácono, etc. En otras palabras, que se le haya conferido responsabilidad por sacramento o designación. Así, un obispo luterano tanto como un pastor evangélico son miembros de un clero. Sin embargo, no se ha aplicado de esa manera en el país, y se considera clero sólo a los católicos bajo el alegato que la iglesia católica es la representante de la confesión del estado. Esto es problemático, implicaría que alguien que es fundamentalista puede llegar al poder representando intereses de una iglesia y tener injerencia en el país.

8. La restricción de tales personas al mandato público tiene también una razón: son personas que gozan de una gran masa de seguidores obnubilados que votarán por ellos sin razonar su voto. Es por eso que partidos con rendimiento tan cuestionado como el mismo Justo Orozco, siguen en el poder de una curul. Hay muchos sacerdotes que postulados para presidente obtendrían también votaciones mayores al millón de votos. Eso no debe permitirse.

9. Es importante notar que en nuestro país, la restricción de acceso al poder que tiene el clero no implica una restricción al derecho universal de la libertad de expresión. Es por eso que cualquier persona, sea de la creencia que sea, tiene potestad para decir lo que quiera y opinar lo que quiera sobre el estado costarricense. Esta opinión no tiene injerencia directa en las decisiones de los gobernantes. Claro, la iglesia católica sí tiene una pequeña restricción: no pueden usar el púlpito para indicar a la gente por quien votar y por quién no. Y esto no es solo para la católica, sino también para otras iglesias, como lo constata un fallo reciente del TSE.

10. ¿Es entonces permitido que un obispo luterano sea ministro? Depende de la interpretación de la palabra seglar, y posiblemente se vean acciones que hagan al TSE definir eso prontamente.

11. ¿Es conveniente? Esa es una pregunta de respuesta subjetiva. Desde mi punto de vista personal no. Si el estado laico busca ser más balanceado sin injerencia religiosa, ningún miembro de clero debería poder ser parte del estado. Esto por cuanto son parte de una organización que tiene su propia agenda y generaría conflicto de intereses y sus decisiones estarían siempre conflictuadas. Todo pero que se le pueda encontrar a la católica puede aplicarse a la luterana, evangélica, pentecostal, etc.

12. Desde mi propia posición anti abortista, y es un punto que quiero dejar claro y transparente, no me agrada que tanta gente pro aborto (ILCO apoya al aborto) esté en el poder. Pero eso no cambia mi posición y tampoco estaría de acuerdo con que otro miembro de clero que lo adverse esté en el poder también.

Siendo así las cosas, no me gusta tal designación. Sin importar la calidad de persona, sus talentos, sus capacidades, el hecho de tener o haber tenido un puesto en el clero crea intereses y por tanto incertidumbres que no le harían bien al país. Pero claro, esta es mi opinión, el tradicional “cuando llueve, todo se moja”, donde considero que la legislación, que tiene sentido porque lo tiene, se aplique sólo a una religión o iglesia, es de lo más absurdo.