Opinión Sobre el Bachillerato

Siendo este un tema donde encontrar estudios puede no ser fácil, no me queda más que dar mi opinión personal. Cuando se habla del examen de bachillerato, estamos ante lo que para algunos es una bestia cruel que evita que la gente se supere. Para muchos, el bachillerato no sirve para nada y más bien evita que las personas logren seguir con sus estudios. Para otros, es una herramienta que no es necesaria porque con y sin él tenemos personas que pueden y van a la universidad y personas que no lo logran. ¿Es el examen de bachillerato tan mala idea?

Comencemos por entender que tenemos un problema de concepto. La prueba de bachillerato no es para mejorar al estudiante. La prueba, en teoría, mide si el estudiante tiene el conocimiento que debe tener luego de pasar por secundaria. La realidad es que sin la prueba, con todos pasando, los que sí estaban preparados pueden pasar a la universidad y todo bien, los que no seguirán sin tener esa oportunidad, buscarán trabajos poco calificados con salarios bajos y lo pero de todo: no nos daremos cuenta de que venían mal preparados. Sin embargo, el examen, en su concepto más básico, es una medición. La idea es evaluar conocimiento adquirido. Me dirá si la persona que lo toma está preparada tal y como se supone luego de pasar por todos los años de estudio de secundaria. Bueno, se ha estado aplicando y por ende tenemos datos. ¿Qué nos dicen?

Lo que muestra el examen, suponiendo que está correctamente implementado, es que hay brecha entre la preparación recibida a nivel público y a nivel privado, y también entre regiones geográficas. Esto implica un problema en la preparación del alumno, y por tanto una necesidad de mejorar el sistema y la enseñanza a nivel público y en ciertas regiones. Incluso, siendo un examen por temas, me puede indicar cuáles son las materias en donde tenemos falencias, cuáles son las habilidades que hay que motivar, etc. Pero esa información no debe quedar en solo números y estudiantes reprobados: debe usarse para mejorar el sistema. Esto nos da un doble valor del examen: una verificación de que el estudiante está bien preparado y también nos brinda datos para un diagnóstico de nuestro problema educativo.

Entonces, ¿es mejor no eliminarlo? Veamos: si lo eliminamos, no curamos el problema, que es la pobre preparación de nuestros jóvenes. Pero, si lo dejamos como está, fungiendo como filtro, no estamos en realidad mejorando para nada. Estamos, como el famoso meme, poniendo como prueba el subir a un árbol y aplicándosela a un pez. No, tenemos que hacer las cosas de forma distinta.

Lo ideal es que el examen se aplique como diagnóstico por un quinquenio o un periodo parecido. Durante esos años, se deben hacer ajustes a la educación pública con el objetivo de mejorar la enseñanza de las áreas débiles detectadas y que se logre como meta que una mayoría de los estudiantes lo pase. Esto es, que el estudiante salga realmente preparado y con la capacidad de pasar una prueba fuerte y completa. Ahora, una vez mejorada la educación, no veo problema es aplicarlo como requisito para graduarse.

¿Qué pasa con el que no logra una evaluación satisfactoria? El problema no se termina con el examen, al menos para los que lo pierden. Por eso hay que implantar un sistema de cobertura de brecha: el examen debe decirme cuál es el área donde mi rendimiento es deficiente, y poder dar un estudio personalizado que permita a los que fallaron, recuperar, rehacer el examen y lograr pasar.

Ahora, tenemos un problema adicional: ¿Qué tal si la educación está mal desde el primer año? Si los problemas se descubren en el último año lectivo, sería ya muy tarde para ajustes para los jóvenes que cursaron toda la secundaria. No se puede reparar 5 años de mala educación en un par de semanas. Por eso propondría algo mucho más agresivo: un examen cada año, que me diga cómo van las cosas año con año, y así solucionar el problema con anticipación. Esto es, los de sétimo harían un examen con la materia de sétimo, el de octavo con la materia acumulada y así. Esto suena muy extremo, pero el examen no debemos verlo como una tortura o una agresión, sino como una herramienta de medición que me traerá beneficios.

¿Están de acuerdo?