Explicando UBER

Mucha gente cree que UBER es un servicio de taxis privados. Eso no es tan cierto, al menos no como la gente lo percibe. Intentemos explicar cómo funciona todo para estar un tanto más claros.
UBER es un servicio que se creó con el nombre de UberCab, por el año de 2009, fundada por  Travis Kalanick y Garrett Camp. Esta compañía no era una compañía de taxis, sino que crearon una aplicación para ser usada por taxistas. La aplicación ponía en contacto a los posibles clientes con los taxistas, una forma de “pedir un taxi” que no fuera por teléfono. La aplicación utilizó en esos entonces la tecnología de ubicación geográfica y mapas, para poder indicar al cliente dónde estaba su taxi, y al taxi dónde estaba su cliente. Otra característica importante, es que el pago del servicio lo calcula UBER usando el tiempo y la distancia, y ese pago se realiza por medio de tarjeta de crédito que el cliente registra con UBER. El taxista no cobra nada de momento, sino que UBER le paga su parte luego.

Con el paso del tiempo, la aplicación ha ido evolucionando y tiene ahora ciertas funcionalidades muy interesantes, tales como poder dividir el pago entre varios e incluso avisar a los contactos el tiempo estimado de arribo. Pero no solo eso cambió: al inicio UBER hacía convenio solo con taxistas acreditados como tales, pero luego abrió el negocio para que cualquier que tenga un carro con ciertas características pueda dar el servicio.

Esto es muy importante entenderlo: UBER no da el servicio de transporte, sino el taxista o chofer registrado. UBER no es dueña del carro, ni el chofer es empleado de UBER. No hay más que un contrato en el que el chofer se compromete a tener todo en regla para poder ser elegible a ser contactado por un cliente. UBER entonces ofrece “servicios agregados” al del transporte: ayuda al cliente a localizar un taxi, ayuda al taxi a encontrar servicios, calcula recorridos y costos, manejar los cobros del servicio, entre otras cosas. Todo esto lo hace con la aplicación móvil, y por dar estos servicios cobra una comisión.

¿Queda más claro? Quien presta el servicio de transporte es el chofer, quien tiene que pagar el mantenimiento del carro, la gasolina, los seguros, el marchamo, las revisiones de RITEVE, etc. UBER entre tanto solo espera una solicitud, selecciona un auto disponible en la cercanía, calcula el recorrido y cobra por el servicio. De hecho, al ser UBER quien cobra, es el que maneja el flujo de efectivo (que es masivo), de lo cual obviamente obtiene también ganancia por intereses.

UBER tiene causas de ilegalidad en muchos países. Mucha gente cree que dar un servicio de transporte remunerado es libre en todo el mundo y que el modelo de UBER es legal por naturaleza. Pues no, están muy equivocados. En la mayoría de lugares el servicio de transporte está regulado, y  la gente con carro no puede simplemente montar otra gente y cobrarle por el transporte. El problema es que los gobiernos no han podido detener a UBER debido a que su modelo no incluye regionalización de operaciones: es como pagar Netflix, el descuento de la tarjeta se hace en USA y es como si comparar un servicio allá, no en el país. Es decir, UBER no daría facturas locales, posiblemente no reportaría a Hacienda ni pagaría impuestos. Quienes debieran registrarse y pagar serían los choferes, y muy probablemente no lo harán. Los choferes serían los que estarían fuera de la ley al dar el servicio de transporte y el gobierno le queda perseguirlos y amonestarlos. Actualmente, UBER enfrenta protestas en Alemania, India, España, Francia, Italia, China e Inglaterra. Incluso, sus ejecutivos fueron arrestados en Francia en Junio de este año.

Ahora: la gente que apoya UBER muchas veces habla de la mejora en servicio para el cliente y de las ventajas de la tecnología. En general, tienen razón a medias. Por el lado de la tecnología, es un sistema muy simple que ofrece una solución simple de gran impacto. Eso es lo maravilloso de la tecnología, que con poco puede mejorar servicios y ofrecer nuevas funcionalidades que ayudan un montón. Por el otro lado, la mejora del servicio se da en dos frentes: uno es la mejora en el servicio de contratación del transporte, cosa que UBER hace; el otro es el servicio que el chofer presta, y este no tiene nada que ver con UBER sino con la idea de servicio que tienen los choferes. Mucha gente dice que los choferes tienen agua gratis, y confites, pero nada de eso lo provee o exige UBER, es una idea propia de los choferes para poder tener buenos comentarios.

El otro punto importante, es que la tecnología es genial, pero el modelo de negocios que UBER parece haber desarrollado no lo es tanto, simplemente porque trabaja a contrapelo con la legalidad de cada país. La prepotencia con la que ha entrado en Costa Rica parece ser similar a lo hecho en otros países, pasando por encima de la legislación y regulaciones. Por otro lado, UBER no es la única compañía que ofrece ese tipo de servicios, en muchos lugares (aquí en Costa Rica también) hay otras aplicaciones que dan un servicio parecido, y que no han crecido tanto simplemente porque sí se apegan a la legalidad y trabajan solo con taxistas autorizados.

Ahora sí, entendido cómo trabaja UBER y lo que en realidad es, debemos entonces discutir si es bueno que entre en el país. La discusión irá enfocada en dos aspectos: ¿Es permitido que una compañía violente las regulaciones de un país de esta manera o debemos ponerla a raya, que trabaje bajo la ley? El otro es: ¿Tenemos una buena regulación o debemos intentar mejorarla? Aquí mucha gente está pidiendo la eliminación completa de la regulación, que el mercado se mueva libremente y que cualquier con carro pueda ofrecer el servicio. Hay muchos problemas con eso, siendo la primera la creación de trabajo informal en un servicio que tiene problemas de seguridad y que es un hecho mundial que debe ser regulado.

Dejo abierta entonces la discusión, ya con un conocimiento más claro sobre el asunto.

¿Usted qué haría?

Una noche estaba viendo televisión, cuando unos gritos desesperados me asustaron. Me asomé a la ventana, que da a la ventana del cuarto de los niños del vecino, y vi algo horroroso. El vecino estaba dentro del cuarto junto a la cuna del bebito, otros tres niños (los menorcitos de esa familia, el mayor andaba trabajando) también estaban en el cuarto, gritando de miedo. El hombre tomó el bebé y le arrancó violentamente el chupón que estaba tomándose, lo sacudió violentamente y luego lo arrojó por la ventana, hacia el basurero que estaba afuera. Ahí, unos perros hambrientos se le tiraron encima para comérselo. Impactado, no sabía si estaba imaginando cosas, hasta que el hombre tomó a otro niño, el pequeñito que le seguía al bebé, del brazo. Con la otra mano, tomó un martillo. El niño le gritaba implorándole que no le pegara, que por favor no, pero eso irritó más al hombre que descargó un golpe con el martillo, impactando el pecho del niño. Sus costillas se quebraron, al punto que un hueso se le salió de un costado. El niño gritaba horriblemente, lo que enojó aún más al hombre, que se sacó del cinto un machete descomunal, y de un tajo le cortó un bracito al pequeño. Con una frialdad espantosa, tomó el brazo y lo arrojó por la ventana, al mismo basurero de los perros, que seguían en su frenesí. Acto seguido, asestó más golpes, amputándole las dos piernas y el otro brazo, que también arrojó por la ventana. El niño apenas gemía, así que el hombre tomó de nuevo el martillo y le lanzó brutalmente múltiple martillazos en la cabecita, hasta reventársela, el cerebro impregnado en la pared. Tomó el cuerpecito con una mano, el cerebro despedazado con la otra, y los arrojó por la ventana. Los otros dos chiquitos estaban desesperados tratando de abrir la puerta, pero parecía estar con llave. El hombre los volvió a ver y lentamente empuñó de nuevo el martillo.
Ahí, reaccioné, salí corriendo de la casa y me fui hacia la puerta del vecino. Ahí estaba la madre de los niños, llorando, con la mirada perdida, bloqueando la entrada. Le grité que sus hijos estaban siendo asesinados por su marido, pero ella no levantó los ojos. Entre sollozos me dijo que el padre estaba “educándolos” para que se portaran bien y que ella no podía hacer nada. Yo no lo podía creer. Acaté entonces a llamar a la policía, y cuando me contestaron casi que gritado les dije que estaban asesinando a unos niños. La señora que me atendió me dijo, en el tono más frio que me hubiera podido imaginar, que me calmara. Me preguntó si la madre estaba ahí, y yo le dije que sí. Entonces me preguntó que qué decía la madre, y yo le dije, riendo de la desesperación, que ella decía que el padre estaba “educando” a los niños. Fue entonces que me espanté: la señora de la policía me dijo que entonces no podían hacer mucho, que tenía que esperar a que todo terminara para que un juez decidiera si el hombre educó a los niños con demasiada violencia o no, que la policía no podía intervenir. Yo le grité que para entonces los niños estarían muertos, pero la señora policía me dijo que así era la vida con las leyes.
Comprendí entonces que el asunto estaba en mis manos, así que decidí buscar apoyo. Me fui donde otro vecino y toqué la puerta. El vecino Luis salió y me preguntó qué quería y yo le conté que el vecino Juan estaba matando a sus hijos. Luis se asustó y me preguntó si estaba matando al mayorcito, yo le dije que no, que era a los chiquitillos. Entonces Luis suspiró aliviado y me dijo que se había asustado, que qué dicha que no era el mayorcito. Yo sin entender le pregunté a qué se refería y me dijo que los chiquitillos no importaban, que el mayor era el que trabajaba y apoyaba a la familia, pero los chiquitillos eran simplemente bocas que alimentar, y que como esa familia era pobre, perder a esos niños pequeños no los afectaba. Que si hubiera sido el grande sí sería un pecado, pero los pequeños no. Yo no podía creer lo que oía, exploté y le grité que cómo se le ocurría decir semejante estupidez, que eran niños los que estaban siendo asesinados, pero él más bien se sonrió, me dijo que yo no tenía sentido práctico, que pensara que esa familia era pobre y tenía demasiados hijos, que más bien era positivo que tuvieran menos bocas que alimentar. Me reiteró que el importante era el mayor que aportaba y que los demás eran más bien parásitos sin importancia. Además me dijo que los niños de todas maneras estaban sufriendo, que muertos dejaban de sufrir, así que todos ganaban. Luego me cerró la puerta.
Aún sin creerlo, reaccioné y deposité mis esperanzas en la vecina de la puerta siguiente. Doña María abrió una ventana y me preguntó que qué quería. Igual, le dije lo que pasaba y más bien me regañó. “¡Uy, no, muchacho! No sea metiche” me dijo. En tono de regaño me explicó que lo que haga la gente dentro de su casa es cosa de ellos, y que la manera de educar que tenga cada familia es de incumbencia sólo a esa familia, no de las demás. Igual le insistí que estaban matando niños, pero ella me miró seria y me preguntó que si eran hijos míos. Le dije que no, a lo que me contestó que entonces no debía afectarme, que me preocupara por mis hijos y no por los de los demás, que si a mí no me gustaba educar con violencia a mis hijos, que no lo hiciera y siguiera en paz, sin entrometerme con el derecho de los demás de educar a sus hijos como quieran. Entonces sonrió condescendiente y me aconsejó que me fuera a la casa a estarme tranquilo y dejara de estarme preocupando por cosas que no me debieran importar. Y cerró la ventana.
¿Qué haría usted, querido lector, en mi lugar? Posiblemente piense que, la verdad, los vecinos tienen razón. Debería irme a mi casa, cerrar mi ventana, poner el volumen del tele más alto para no oír los gritos, y dejar de preocuparme por hijos que no son los míos. Es más, la verdad es que mañana, con menos hijos que alimentar, la familia esa pueda salir adelante, sin tanto estrés, y sean más felices. Incluso el dinero que se ahorran puede servir para comprar las medicinas que ocupa la madre, que está enferma. Y tal vez, con menos bocas que alimentar, ya el mayorcito no tenga que trabajar y pueda al fin estudiar y hacerse de un futuro. ¿Cierto? Claro que sí, mejor no hacer nada, de por sí si me meto me pueden dar un martillazo y un machetazo. ¿Verdad?
Puede déjeme contarle, querido lector, que yo no. Yo me quedaré en esa calle vacía, llena de indiferencia de los vecinos, gritando y pidiendo ayuda. Llamaré a todas las puertas y seguiré diciendo que eso no es educar sino asesinar niños, que el derecho a la privacidad no está por encima del derecho a vivir que esos chiquitillos indefensos tienen. Estaré ahí porque sé que hay gente que piensa como yo y está luchando por salvar a esos niños.
Por si aún no se ha dado cuenta, querido lector, la historia de arriba describe un aborto. El tirar el bebé a la basura representa un aborto de primer semestre, con el niño aún pequeño que puede ser sacado entero con un succionador y es arrojado a la basura, vivo.  El segundo niño representa un aborto de segundo trimestre, donde el bebé es tan grande que hay que sacarlo a pedazos, y se usan fórceps y cuchillas para desmembrar al bebé, para finalmente aplastarle la cabeza y así extraerlo por partes. Y cuando he dicho que eso es un asesinato de brutalidad y barbarie inimaginable, me he encontrado vecinos que me dicen lo mismo que don Luis y doña María. Tal vez si don Luis y doña María hubiesen visto lo que vi desde mi ventana, pensarían diferente.
Ahora, luego de conocer la historia, imagino, querido lector, que usted tomará posiciones como la de los vecinos, o incluso se irá a su casa y tratará de ignorar todo. O puede ser que quiera hacer algo para evitar las brutalidades aquí descritas. Yo haré lo segundo.

El Nazi y el Bebé.

Hace varios años leí una historia, creo que real, de la cual no recuerdo todos los detalles, pero puedo reconstruir más o menos. Contaba que estaba una joven madre judía con su bebé, que lloraba por alguna razón (¿calor?). En ese momento un militar nazi le gritó que callara al bebé. Ella, desesperada, no pudo hacer que el niño dejara de llorar, por lo que el nazi se lo arrebató de los brazos y tomándolo de las piernitas lo azotó contra un poste. Con los huesitos rotos, pero aún vivo, el bebé lloró una agonía horrorosa, y el nazi volvió a golpearlo contra el poste una vez más, y otra, y otra. Lo hizo calculando golpear su cabecita, la cual reventó. Acto seguido, devolvió el bebé muerto a su madre horrorizada diciéndole que así se callaba a un bebé, y se alejó con sonoras carcajadas.
No sé, amigo lector, si a usted le pasa lo mismo que a mí me pasó la primera vez que leí eso. No sé si a usted también le hierve la sangre y deseara tener a ese maldito nazi al frente para golpearlo y despedazarle la cara y su sonrisa con tantos golpes, hasta dejarle el cráneo destrozado también. Pero aquella vez también me puse a pensar qué hubiera hecho yo de estar ahí presente. ¿Habría intentado ayudar al bebé? Si uno lo piensa bien, eso muy probablemente sería una muerte segura a manos de los nazis, y el bebé probablemente no se salvaría tampoco. ¿Podría mi miedo a la muerte ser superior a mi ira instintiva? ¿Pensaría yo dos veces antes de actuar o actuaría sin pensar? Piénselo usted, por favor.
Esto lo cuento porque me encontré otra vez la famosa frase: “Si a usted no le gusta el aborto, no lo haga, pero no se entrometa en la vida de los demás”. Les contaré qué significa para mí eso:
Veo una fila de mujeres, cabizbajas y tristes, yendo hacia unas instalaciones que parecen un campo de exterminio. En la puerta hay un nazi, pero no es amenazador, sino simpático, que las saluda y las alienta. Me le acerco y le pregunto quiénes son todas esas mujeres.
— Son mujeres desesperadas, amigo, —me dice con una sonrisa— están enfermas, no tienen dinero, han sido violadas o son muy jóvenes y no tienen su futuro resuelto. El problema es que están embarazadas.
— No —le replico— el problema no es el embarazo, el problema es su situación grave que se ve aún más grave con el embarazo. ¡Ellas necesitan ayuda!
— ¡Claro! Aquí les ayudamos. Por un módico precio de $500 les eliminamos el problema. Nos deshacemos del bebé y ellas quedan libres para resolver sus asuntos sin esa carga.
— ¡Eso no es ayudar! Ayudar es apoyarlas con capacitación y fuentes de trabajo para salir de pobres, darles apoyo médico con un seguro solidario, darles soporte sicológico y cariño para que sobrelleven el traume de la violación o darles becas y ayuda para que puedan terminar sus estudios. Y nada de eso conlleva el asesinato del bebé.
— Disculpe, pero aquí no asesinamos bebés, nos deshacemos del producto del embarazo, no diga esas cosas porque las confunde. Ellas ya saben lo que necesitan, nuestros consejeros expertos les han ya dado apoyo y ellas solas han llegado a la decisión de eliminar el producto.
— Eso me suena a un engaño. Ellas no saben que la verdadera solución es otra que no implica matar al bebé. ¿Por qué no las ayudan de verdad?
— Mire, se lo diré simplemente: darles todo eso que usted dijo es muy caro y no es negocio porque al final termina uno manteniendo a la madre y al hijo. Con nuestra solución, más bien tenemos ganancia, y el gobierno se libra de la reproducción de toda esta gente indeseable. ¿Ya vió quienes son la mayoría de las que están en la fila? Etnias pobres que socaban el sistema social, ignorantes y parias mantenidos por el gobierno. Nuestra solución es ganar ganar.
— ¡Eso es abominable! ¡Yo les diré la verdad, que ellas sepan que todo es un engaño, que las llevan al exterminio!
— Vea, si a usted no le gusta nuestra solución, no venga a nuestras instalaciones y punto. Pero no se meta en la vida privada de nuestras protegidas.
¿Se lee diferente la frase, cierto? No se usted, estimado lector, pero yo no pienso quedarme viendo como revientan bebés contra los postes, máxime cuando puedo hacer algo para detener ese exterminio. No es cuestión de que no le guste a uno, es cuestión de si se queda callado al frente de un asesinato. Sabiendo lo que sé, yo no me quedaré callado. Punto.

Resolviendo el problema del virus de Facebook

Este “virus” no es más que un ataque de ingeniería social para instalar un troyano (clase especial de “malware” que simula un caballo de troya, diciendo que es algo que tiene adentro una desagradable sorpresa), y dicha ingeniería usa la curiosidad por la morbosidad para hacer caer a sus víctimas. Aclaremos cómo funciona el famoso virus de Facebook:

1. Una persona ve una publicación en el muro (timeline/biografía) de otra , usualmente algo morboso que despierta la curiosidad, y decide echarle una hojeada.

2. Al entrar al sitio de esa publicación, es engañado para que actualice algún paquete de software, usualmente se le dice que la versión de flash que tiene está desactualizada y que para poder ver el video o el contenido, debe actualizarla.

3. Es obvio que lo que baja no es una actualización de flash, sino un troyano, que una vez instalado cambia las configuraciones del máquina, puede robar contraseñas y se adueña del facebook de la víctima (porque tiene la sesión abierta).

4. Es ahí cuando se intenta propagar. Como tiene acceso a la cuenta facebook de la víctima, postea la misma publicación en su timeline de forma pública (así queda visible para cualquiera que pueda ver el timeline de la víctima). Para que más gente la lea, utiliza las “etiquetas”: etiqueta contactos de la víctima al azahar. Las víctimas etiquetadas serán notificadas y podrán ver la publicación. Lo peor es que los amigos de la persona etiquetada también son notificados y también verán la publicación. Para ellos, parecería que la publicación viene de la persona etiquetada, pero es una cadena que vas hasta la víctima original.

5. Lo anterior debe quedar claro: hay dos víctimas, la original que quedó infectada y la que es etiquetada en una publicación de tal tipo. La etiquetada no tiene la máquina infectada, tampoco las personas amigas de esta que sean notificadas, pero su reputación puede verse afectada.

Ahora: ¿Cómo solucionarlo? Veamos:

1. Primero que nada, NUNCA SE METAN A ESOS SITIOS. No dejen que la curiosidad los meta en problemas. Si es algo morboso, no entren, huelan el peligro. Y si entran, nunca acepten bajar actualizaciones de nada, ni le den click a ningún mensaje, NINGUNO, cierren el tab. Si no los deja, maten el browser, apaguen la máquina, lo que sea.

2. Mantengan un antivirus actualizado en su máquina, eso siempre ayuda.

3. Si a pesar de todo se infectan, busquen limpiar la máquina, borrar la publicación. Esto es muy difícil, ese troyano es muy complicado de eliminar, por eso incluso sugeriría que busquen ayuda con algún profesional.

4. Para evitar las notificaciones por las etiquetas, en Facebook uno puede irse a la flechita del lado derecho, arriba (es un menú en el facebook visto desde una computadora, en los teléfonos hay que buscar la opción) y seleccionar “Configuración” (Configuration). En la página de configuración, del lado izquierdo hay una opción que dice “Biografía y Etiquetado” (Timeline and tagging). Al hacer click en ella, aparece una página con opciones. El primer grupo de opciones es “¿Quien puede agregar contenido a mi biografía?”, cuya segunda opción es “¿Quieres revisar las publicaciones en las que tus amigos te etiquetan antes de que aparezcan en tu biografía?”. Si está apagada, enciéndala. Eso le avisa cuando alguien lo etiqueta a uno y le permite rechazar eso. Con eso no serán notificados los amigos y cortamos la cadena de una vez.

5. Lo anterior funciona mucho mejor que ese montón de mensajitos diciendo que si sale un mensaje morboso no fui yo.

Mismo consejo otra vez: No caigan en la morbosidad, dejen de andar entrando en sitios de ese tipo sin importar que el mejor amigo lo sugiera en su timeline, tuiter, skype, lo que sea. Si tienen tantas ganas de verlo, pregunten a su amigo si realmente mandaron ese link.

Quedan avisados.

El FIA y algunas lecciones sobre gestión de proyectos.

El descalabro del FIA dejó muchas acusaciones en el aire, incluso algunas ideas conspiracionistas, pero también dejó una que otra enseñanza sobre cómo no se deben hacer las cosas.

Sobre el cambio de un modelo exitoso.
No es que el FIA de años anteriores fuera un éxito rotundo, siempre tenían sus bemoles, pero indiscutiblemente el proyecto se llevaba a cabo. Encontrar problemas e intentar repararlos es siempre bienvenido, pero cambiar todo el esquema que sí sirve, siendo uno primerizo en la lides, raya en la negligencia. Lo que debió hacerse en continuar con la metodología pasada y planear realizar cambios paulatinos, menores e incrementales, siempre teniendo un respaldo por si algo salía mal. Una cosa es reparar algo que no está y la otra es hacer borrón y cuenta nueva, máxime cuando el aprendizaje acumulado, la experiencia que estaba siendo eliminada, era de tantos años.

Sobre el liderazgo y la altanería.
Siempre hay voces alrededor de uno. Algunas quieren molestarnos, pero hay otras que quieren ayudar. Un buen líder no es el que tiene todas las soluciones y el que puede solo contra todas las críticas, sino el que reconoce que puede no tener todas las respuestas y se rodea de un equipo que pueda tenerlas y hacerlas realidad. El clamor de las redes sociales hace suponer que los dirigentes encargados del FIA sufrieron el problema de creerse autosuficientes y rechazar las ayudas de los interesados del gremio artístico. Entiendo que botaron a la basura toda la experiencia y guías acumuladas durante tantos años, y no se dejaron aconsejar. Incluso, hacían las cosas a su manera diferente tan solo para no hacer caso a las sugerencias. Esta actitud denota a personas que no son líderes y que no saben nada sobre gestión.

Sobre la planificación.
Ni que decir sobre la planificación a largo plazo. Todo parece que muchas de las cosas se hicieron a última hora, sin planes de contingencia reales, y casi que esperando milagros. Se incumplieron tiempos y acuerdos. No se previeron atrasos ni fallas, conociendo lo engorroso que es el estado y los bancos públicos. Pareciera que simplemente se echó andar algo sin ton ni son. Esto claramente denota una falla fundamental en la gestión: no se puede gestionar si no hay un plan.
Sobre la transparencia.

Falló la comunicación. En la gestión es muy importante que todos el mundo sepa hacia donde se va, cómo se llegará, y qué imprevistos se encuentran en el camino. Comunicar es primordial porque todo el equipo debe saber. Sin embargo, entiendo que hubo hermetismo en muchas cosas y la transparencia fue poca. Se trató todo como si la decisión fuera de una sola persona y secreta. Esto va en contra de toda teoría de liderazgo.
Punto final.
El FIA del año que viene debe contar con administradores de verdad, líderes que sepan cómo gestionar, manejar gente y difundir la información para que la transparencia sea modelo. No es que tengamos que regresar a los modelos pasados, sino basarse en ellos para construir mejores, tomando en cuenta todos los tropiezos de este año.

Sobre Cocorí y el racismo mental.

Leer implica una apropiación de lo leído y la recreación de la historia desde nuestra propia naturaleza. El lector nunca es pasivo, se convierte en parte de la lectura.

Leí Cocorí. Edición de la Editorial Costa Rica de 1976. En la página 11, que es cuando inicia la historia, se cuenta que Cocorí se agacha a beber de una pocita de agua y se asombra de ver un negrito igual que él, que hacía sus mismas muecas con sus ojos de porcelana. Una filóloga en los ochentas habría confundido esa escena indicando que se describe cómo Cocorí se asusta de ver una persona negra. Esa lectura sorprende de una filóloga, y mucho. Eso no es lo que dice, dice que Cocorí estaba contento porque andaba en una aventura de recoger leña para el fuego y se había adentrado en la selva, no asustado. Tampoco dice que se asombra por el color, sino porque hay un niño en el agua. Eso dice. Para Cocorí no hay niños de otros colores, es muy inocente.

El uso del diminutivo “negrito” fue razón para que otro autor negro de nuestro país indicara que había una diferenciación por color, que por qué no se llamaba a los demás “blanquitos” y que el diminutivo expresaba algún tipo de lástima o condescendencia. La realidad es que la obra trata de un mundo de negros, personas de color negro, viviendo con la naturaleza, y el diminutivo es para indicar que hablamos de un niño. Es claro que esta es una lectura subjetiva.

En la página 17, Cocorí, al ver al pelirrojo contramaestre del barco que acababa de llegar, grita inocente: “Miren, se le está quemando el pelo”. La inocencia otra vez. Queda claro que Cocorí no conocía a los anglosajones ni sus tonos de piel o pelo. Es un relato de descubrimiento y de comparación con lo que él conoce. En esa misma página, una niña grita “Mamá, mira un monito”. Esa es una de las escenas más criticadas. Muchas personas se han quejado de que por esto el libro llama monos a las personas negras. Pero lo que dice el libro es que la niña se confundió. Es más, el libro dice “Cocorí buscó alrededor. ¿Dónde estaría el mono? No veía ninguno, y entonces se dio cuenta de que hablaban de él… Miró enfurruñado a la niña que lo había insultado, pero el asombro le disipó el mal humor”. Cocorí reconoció el insulto y se sintió molesto. Pero la niña tenía la misma inocencia que él, por eso se había confundido, que es muy distinto a comparar a alguien con un animal adrede.

En la misma página, la niña se da cuenta que es un niño “como yo” y se abalanza sobre él y trata de quitarle el hollín con su dedito. Ella no comprende que ese es el color de la piel. Eso le pareció un insulto a varias otras personas.

¿A qué quiero llegar? Creo que no podemos tapar el sol con un dedo. Creo que es claro que el libro describe inocencia, ingenuidad, en ambos bandos, y creo que el desarrollo en las páginas 18 y demás nos detalla el nacimiento de una amistad entre dos personas de diferente color de piel por medio de un beso, una flor y una promesa. También creo que muchas personas leen desde su propio ser, desde su propio entendimiento. Leen lo que quieren leer y no lo que está escrito. Tienen su derecho. Sin embargo, es claro que su lectura les enoja y enemista con el libro, mientras que otros que leemos otras cosas nos enamoramos de él. ¿Quién tiene la razón? Talvez nadie, pero sí queda claro que el racismo puede que no esté en el libro sino en las mentes de los lectores que tienen en su alma heridas abiertas que tiñen el cristal con el que miran todo.

Ahora, sí, hay historias lamentables. Sí hay matonismo y burla en las escuelas. Algunos al leer el libro, toman como base de sus bromas, llamando Cocorí a los niños negros como apodo, o llamándolos “monos” como hizo la niña. La diferencia es que ahí no hay inocencia, sino crueldad y un mal sentido diversión a costa la burla hacia los demás. ¿Es eso culpa del libro? Como he dicho, el lector hace el libro suyo y lo interpreta, usualmente basado en su propia experiencia. Estoy muy seguro que habrá niños que no ven esas cosas en el libro por cómo han sido tratados y enseñados. Estoy muy seguro que los que ven en el libro la fuente de burlas y maltrato, no necesitan del libro para ser crueles, porque han sido enseñados a desdeñar a los demás, a denigrar y a burlarse. Es por eso que debemos enfilar nuestro trabajo a erradicar esas lecturas podridas, a educar niños que puedan ver la inocencia y no el racismo, a inculcar el respeto y la capacidad de valorar las costumbres de los demás, su naturaleza y legado. Eso se logra no solo desde el aula, sino también desde el hogar. Ante esto, es cierto que muchas personas odian el libro no por lo que el libro hizo, sino por lo que sus “compañeritos” hicieron utilizando el libro. Creo que Cocorí es una víctima más, no el victimario.

Mucha gente negra odia Cocorí. No se siente identificada, claman a viva voz que así no son los negros, que esa no es su cultura, que es una mala caricatura, extraviada y burda. No soy negro como tampoco lo es autor, y posiblemente no tengo la autoridad para decir cómo es un negro y cómo es su cultura y su legado. Podemos llegar a la conclusión que el cuento no muestra al pueblo como realmente es. Lo bello de esto es que podemos discutirlo, podemos aclarar y conversar, y si esa conversación es con los jóvenes, habremos logrado valorar la cultura. ¿Es tan difícil?

No busquemos censurar un libro porque hay gente que no sabe leerlo y lo usa para dañar. Busquemos un país donde la inocencia de la niña y el niño de diferente color nos lleve a la amistad eterna, donde podamos leer Cocorí sin que nazca el maltrato, simplemente porque no estamos hechos para eso.

Mitología del FIV

Entrando a discutir el FIV, me he dado cuenta que muchas personas no entienden el procedimiento y están llenos de mitos sobre lo que pasa, incluso sobre los que dijo la CIDH. Este artículo intenta clarificar todas esas dudas y malentendidos.

Proceso FIV.

Pueden ver un video que lo explica aquí. Primero, el proceso del FIV requiere la cosecha de varios óvulos maduros. Como usualmente se madura solo uno por mes, a la mujer se le hace un tratamiento hormonal para que se maduren varios óvulos, entre 4 y 10. Estos son recogidos del ovario (procedimiento que algo de riesgo).
Estos óvulos son analizados y se desechan los que no se ven bien. Los sanos son entonces inseminados (se les pone con espermatozoides para que estos los fecunden, o si el semen no es de buena calidad, se inyecta el espermatozoide directamente con una técnica llamada ICSI). De dicha inseminación, algunos de los ahora cigotos (seres humanos de una célula) comienzan a desarrollarse y comienzan a ser observados. A las 24 horas, la célula dentro del cigoto se divide, y pasa a llamarse embrión. Aquellos que no se dividen son desechados.
Así pasan 5 días, durante los cuales se hace una selección y se desechan aquellos que no se desarrollan bien. Incluso, hay una evaluación llamada Diagnóstico Genético Preimplantatorio (PGD en inglés) que se basa en la extracción de una célula de cada embrión candidato y su análisis para determinar si no hay enfermedades genéticas. Si las hay, entonces el embrión se desecha. Esto tiene su costo y sus problemas éticos, por lo que no en todo lado lo practican.
Una vez que se llega a los 5 días, se escogen los mejores embriones y se seleccionan 3 (por convención) para implantarlos en el útero. No se meten más porque podrían darse un embarazo múltiple. Con 3 al menos sería trillizos si los tres pegan. Los demás se vitralizan, que es una técnica de congelado. Se guardan por si la implantación falla, así se pueden reutilizar en una nueva implantación.
De los implantados, puede que todos se adhieran al útero, puede que solo algunos o que ninguno. Es más, puede que se adhieran pero que el bebé sea abortado naturalmente por otros problemas.
Hay muchas estadísticas sobre la efectividad del FIV. Para las clínicas, su futuro comercial está asociado a la mejor probabilidad de éxito, por eso los número que dan no son confiables y por eso también seleccionan a los pacientes que tienen mejor prospecto de éxito. En este artículo de la universidad de Navarra, hablan del 45% de éxito (http://www.unav.es/cdb/dhbapfivet.html).  Un artículo de las actas del III Congreso Internacional  en Reconocimiento de la Infertilidad, escrito por Alejandro Leal Esquivel , se indica que para que nacieran en Europa 58 809 niños, se requirieron 486 981 embriones, una pérdida del 87.92 % Tal artículo  también arroja datos sobre los problemas al parto, enfermedades en el futuro de los niños nacidos con dicha técnica y las complicaciones de los embriones congelados.
¿Qué pasa con los embriones congelados? Eso se deja a cada país. En España, por ejemplo, los embriones pueden mantenerse o desecharse por pedido de la pareja, incluso por razones de “calidad”. En Uruguay, se mantienen por un año prorrogable, y las parejas pueden donarlos o mandar a destruirlos. También hay problemas si las parejas ya no quieren más hijos, si mueren o se divorcian. En el 2013 en Uruguay, un fallo en el proceso de mantenimiento de embriones congelados, hizo que 7 murieran quemados . La sentencia fue severa para la empresa que los mantenía, indicando que no por ser embrión se debía eliminar el concepto de persona y tratarse como una cosa o producto.  Pero eso lo veremos más adelante cuando hablemos de la CIDH.
Como se puede ver, es un tema muy complejo, ética, biológica y legalmente. No es tan simple como permitir o no el FIV, hay una serie de problemas que deben de quedar bien definidos en la ley. Por ejemplo, indicar que todos los embriones obtenidos sean implantados. Esto implicaría congelar los óvulos (preinseminación) y solo fecundar a tres, que son los que se implantarían. O permitir inseminar a más y congelar. Esto puede reducir la ya baja tasa de éxito, porque no se puede hacer más de 5 ciclos por pareja. ¿Complejo, cierto?
Pero sí tenemos claro lo siguiente:
1. El embrión es un ser humano y en muchos lugares se le da rango de persona
2. La pérdida de un embrión es un problema ético y tiene consecuencias legales en ciertos países.
3. Se requiere de legislación clara sobre el manejo de los embriones sobrantes.

Pasemos a un segundo Mito: La CIDH y su sentencia para Costa Rica.

Según he aprendido de las discusiones, mucha gente cree que la CIDH le dijo a Costa Rica que los embriones no son humanos y que no tienen derecho a la protección de su vida. La realidad es otra.
La sentencia de la CIDH   en ningún momento dice que el embrión no es un ser humano. De hecho, lo acepta, y acepta que el embrión puede tener derechos de protección de la vida.

 

Es por eso que su razonamiento se va por otro lado, indica en los párrafos 188 y 258 que la protección existe pero es “gradual”. Pero en 258 también dice que aunque el estado puede proteger el embrión, no puede hacerlo en detrimento de otros derechos que la convención también protege, como el de la vida privada.  Es decir, los dos son derechos, pero el primero no está contemplado con mayor fuerza en la convención que el segundo, por tanto gana el segundo.
¿Queda claro? Tenemos derecho a defender la vida y la convención lo dice así, solo que esa defensa es gradual, se tiene más derecho a la vida según más edad se tenga. Así, los embriones y no natos no tienen tanta protección y podría incluso tener más poder el derecho privado. Así de nefasta es la sentencia.
Ahora, la defensa de Costa Rica está basado en la frase que dice que se defiende la vida desde la concepción. La CIDH dice que malentendimos la frase, que dicha defensa no es absoluta, y que hay otros derechos por encima de la vida en ciertos casos. Esto implica que se firmó un documento que decía una cosa muy distinta a la que estamos defendiendo, eso o nos cambiaron la letra e interpretación alegremente.
Espero quede claro lo que la CIDH dice y cómo hizo para que una frase tan clara sea leída de una forma muy distinta. Lo importante es que el embrión fue reconocido como ser humano, simplemente se le despojó de derecho a la vida porque la convención “no lo cubre”. Pueden leer más detalles en mi artículo sobre la sentencia nefasta .

Desmitificando la palabra Provida.

Desde hace ya algún tiempo he venido notando que la palabra “provida” provoca rechazo en ciertas personas. Mi teoría es que desconocen lo que esto significa, y es por eso que quisiera comentar lo que para mí representa.

La vida es un hecho innegable. Vivimos y para muchos el vivir es el derecho humano primigenio porque sin la vida ningún otro derecho tiene sentido. En ese sentido, ser próvida significa estar a favor de la vida en todo su esplendor, desde la concepción hasta la muerte, y a favor de la dignidad humano aún después de morir.  Siendo así, creo que inherente al ser humano ser próvida, porque muy pocos estamos a favor de la muerte. ¿Cierto?

Aclarado lo anterior, hablemos del movimiento. Se nos ha calificado de contrarios a los derechos humanos, de asesinos, de hipócritas, de enajenados obtusos, de dogmáticos extremistas religiosos, de ser anti-ciencia y de misóginos. La verdad no entiendo como alguien pueda razonar que el defender la vida implica cualquiera de esas cosas. Les cuento que en la mayoría de los casos, no es así.
Un provida es alguien que se compromete a luchar contra toda amenaza a la vida, esto no se limita al nacimiento sino a todo el período que va desde la concepción hasta la muerte de la persona. Los provida más prominentes basan su posición en realidades científicas, no dogmas, y dedican su vida a mejorar la vida de los demás, no en sólo en marchas anti aborto. Hay gente luchando contra la eutanasia infantil de Bélgica, otros trabajando contra la hambruna en países africanos, otros dando apoyo a las víctimas de violación, otros luchando contra la discriminación y la violencia, otros ayudando con las adopciones, o guiando a las madres primerizas confundidas. El instituto MELISA en Chile hace estudios para la vida y en este país se ha logrado disminuir la mortalidad materna en  más del 90% en 50 años, a base de trabajo y ayuda para con la mujer embarazada. Hay grupos ayudando a las madres, luchando por mejores servicios de salud para las personas, grupos que se enfocan en la niñez (hambre, educación, libertad), ancianos, grupos ayudando a las mujeres en China y en África, grupos como “Feminists for Life” luchando por mejores derechos de las mujeres, como “Save the One” ayudando a las víctimas de violación, como “Life Charity” en el Reino Unido que se aboca a dar soporte a familias con crisis de maternidad, educación y alojamiento, o el “Medical Education Trust” que educa  para promover el entendimiento de la naturaleza humana y la salud y un largo etc. Todos tienen en común su desprecio al aborto porque conocen lo que significa, y no es por dogmas sino por ciencia y hechos irrefutables.

Claro, la palabra provida usualmente aparece públicamente cuando hay un escándalo por motivo del aborto, noticias que son las que venden, y no hay mejores para encender al público que las que incluyen declaraciones de clérigos, porque esas son sensacionalistas y dejan beneficio. Pero son pocas las noticias de las de declaraciones de científicos, los estudios comparativos, ni las que tienen que ver son las ayudas que se dan. Eso no vende, y se invisibiliza.

Así que créanme, un provida no es un extremista enajenado, la mayoría de las veces es una persona seria y con mucho fundamento científico que sabe y hace cosas para ayudar a los demás.
Nótese que digo la mayoría de las veces. Esto porque sí es cierto, concuerdo con que hay algunos que se hacen llamar pro vida y son malcriados, violentos y no tienen real conocimiento de lo que defienden. La persona pro vida debe educarse, entender la lucha y afiliarse a una organización que tenga una meta clara y definida.  Pido eso sí que no generalicemos. Estamos luchando por encausar todo ese fervor.

Ahora, se dice que la gente provida es contrario a la gente “pro-choice”. Los llamados “pro derecho a decidir”. Estos grupos enfilan a muchas personas de buen corazón, pero las engañan. Así de directo lo digo. Utilizando pseudo-ciencia, hacen creer a las personas que un embrión no es un ser humano cuando esto está aceptado y demostrado científicamente desde hace años, solo por citar un ejemplo.

Alguien pro-choice lucha por los derechos de las mujeres, pues igual los provida. Un pro-choice quiere la igualdad de la mujer y darle oportunidades. Pues igual el provida. Todas las metas pro-choice se puede decir que son compartidas. Lo que no compartimos es la metodología. Mientras el pro-choice dice que la solución es eliminar al bebé, nosotros decimos que la madre y el bebé, los dos, ocupan todo el apoyo. ¿Ven la diferencia?

Así que les pido reconsiderar el vernos como monstruos porque no lo somos. Yo no lo soy.

Sobre Colegiaturas, el CPIC y el gremio de Informáticos.

El ecosistema informático a nivel mundial es bastante complejo. Primero tenemos que entender que a pesar de ser una profesión basada en conocimiento especializado y servicios, el ejercerla genera un producto tangible (soluciones informáticas). Esto hace que su economía (compra venta de tales productos) busque remunerar por producción más que por conocimiento nominal. Esto es, los profesionales se les valora y paga por su capacidad de producción más que por estudios. Esto está claro y aceptado por el gremio. Un recién graduado de cualquier universidad o instituto tendrá conocimiento, un potencial de producción, pero deberá desarrollarlo con experiencia y es este desarrollo el que le incrementará el valor en el mercado. Adicionalmente, es una actividad transversal, donde actores de otras ramas también realizan trabajos informáticas luego de la correspondiente extensión educativa.

Aclarado lo anterior, la obligatoriedad planteada en el proyecto 18 928 actualmente dictaminado positivo en la asamblea, se convierte en una amenaza, al menos mientras no se reestructure el CPIC de forma que sea más inclusivo. Me explico: actualmente el CPIC cobija sólo a graduados universitarios. La realidad es que hay muchos más profesionales en informática sin título universitario (que no significa que no estén preparados para lo que hacen) fungiendo actualmente que no quedarían cobijados y que serían excluidos de la actividad. Esto traería graves consecuencias en la industria y en la economía de miles de personas.

Ante esta situación, es mucho más sensato que el CPIC haga un alto en el camino y haga un llamado al gremio para llegar a un consenso y plantear una reestructuración similar a la intentada en el proyecto 18919 aún en la asamblea, pero ahora tomando en cuenta a todos los involucrados; gremio, industria y academia. Una nueva propuesta que incluya beneficio a todos los trabajadores actuales. Estoy seguro que el CPIC ha podido notar que las actuales propuestas de ley han tenido un costo político muy alto en contra, dejando de ser representantes de  facto del gremio y ganando animadversión. Ante esto, sé que ellos están trabajando en busca del bien del gremio y vendrán con mejores propuestas prontamente.

Claro, el CPIC no es sólo su junta directiva, sino que debemos ser todos nosotros los informáticos. Esto también es un llamado a todos  nosotros que estamos dejando pasar esta grandiosa oportunidad de contar con un colegio creado por ley de la república y respaldado constitucionalmente, de hacerlo nuestro.

¿Mi sugerencia?  Sacar de la corriente legislativa los dos proyectos actuales y proceder a llamar a una concentración nacional multisectorial que plantee las necesidades del gremio y se proceda a mejorar el CPIC, contando con la participación de todos, para generar un nuevo proyecto de ley que lleve la bendición de todos.

William Martínez Pomares

Lecciones de un Mundial sobre el trabajo de un equipo

Es difícil deshacerse de prejuicios y tratar de ver las cosas de modo diferente y sin fanatismo. Nada perdemos intentándolo, veamos:

Hay ya voces criticando el juego defensivo de la selección nacional. Por ahí criticaron que la sele no metió goles a Holanda tal como lo hicieron México, Australia, España. Pero antes de creer que armar un equipo y ponerlo a hacer cosas es cuestión de imaginar y mandar, quisiera explicarles algunos conceptos y detallar un poco el proceso.

Primero hay que saber qué se quiere lograr. El objetivo pareciera el mismo pero no necesariamente son los mismos logros. Algunas selecciones van tratando de hacer un buen mundial. Otros van tratando de pasar de cierta fase. Otras pensando en volver donde antes estuvieron. Otras tratando de recuperar el futbol perdido. Otras buscando el campeonato.

Segundo, ocupamos hacer inventario de las herramientas que tenemos a nuestra disposición. En algunos talleres hay motosierras automáticas y en otros hay un cuchillo dentado. En algunos hay un alfarero de manos mágicas y en otros  solo alguien que sabe martillar.

Tercero, sabiendo lo que queremos y lo que tenemos para lograrlo, hacemos un plan, definimos una manera de atacar el problema para solucionarlo. Seleccionamos entonces las herramientas que nos puedan servir. Es ahí donde podemos incluso dejar por fuera la motosierra porque no se acopla al plan ni trabaja bien con las demás herramientas.

Cuarto, afinamos las herramientas para que cumplan con su cometido. Las aceitamos y les enseñamos cómo se debe trabajar en grupo. Que juntas formen meta-herramienta que cumpla la función como un reloj suizo.

Quinto, entramos al trabajo, con la serenidad que hicimos lo mejor con el tiempo dado, y con la confianza de saber que hay más oportunidades, que tendremos errores que nos harán aprender y mejorar, y que la siguiente vez lo haremos mejor.

Creo que hasta este punto habrán podido notar el trabajo que la dirección técnica ha hecho. Sabrán por qué hay jugadores ahí que nadie quiere y por qué hay otros que no fueron. Sabrán el tipo de trabajo realizado y sabrán que nos hace aún falta.

El objetivo de cada juego es ganar. Pero primero, para lograrlo, tenemos que evitar perder. ¿Lógico no? En el fútbol tenemos que evitar que nos hagan goles. Eso es primordial. Si logramos eso, tenemos medio partido (sí, como mínimo empatamos). El siguiente paso es meter nosotros goles, y para eso tenemos que tener la pelota. Y para tener la pelota tenemos que lograr quitarla. Para quitarla, debemos atacar en el momento preciso, con la pelota en tránsito, saliendo del remitente o llegando al destinatario, cuando el control sobre la misma se haya debilitado o perdido. ¿Fácil verlo así, no?
Costa Rica llevó un grupo que tenía la capacidad de no perder. No lo hizo ¿Verdad? ¿Cómo lo hizo? Bueno, una forma es poner a todos los jugadores tomados de la mano al frente del marco. Otra es poner a todo un equipo a jugar en su cancha. La de la selección era la de un equipo con cambios de mando, de marcha, que comenzaba la defensa desde la media cancha impidiendo al equipo contrario armar su fuego, y cada vez que se tenía la pelota se intentaba ataque, pero un ataque mesurado, no a lo loco.

También llevaba capacidad para meter goles pero se lesionó. Llevaba una herramienta que es una promesa en bruto, pero aún le falta afinar. Aun así hicimos varios goles. Si trabajamos más esa parte lograremos un buen equipo.

¿Qué se vio en otros lados? Equipos usando una super herramienta, salvados por ella. Otros equipos que usan muchas herramientas buenas pero sin mucho aceite y organización. Otros cuyas herramientas eran más pobres, pero tenían mucho coraje. Ninguno de esos equipos es reconocido, ¿cierto?, pero el nuestro sí. ¿Qué nos hace diferentes?  Es claro que la afinación del equipo. No fue ni el coraje, ni la venganza, ni que estuviéramos plagados de super estrellas. Eso es falso. Revisen y verán.

¿Podemos aprender de eso? ¡Claro! Todos los días trabajamos en equipo. El país es un equipo enorme donde cada arandela y cada tuerca tienen un propósito. Tenemos que afinarnos.