Desmitificación del Taxista

¿Es el taxista el maleante, maleducado, casi asesino que anda en las calles violentando el derecho a la gente? ¿Cómo funcionan, qué son, los taxistas? No soy taxista, pero sí soy algo escritor, y una parte de mi trabajo en esa área es estudiar las cosas, personas y hechos. Este artículo trata de dar una luz sobre esa figura tan vilipendiada actualmente, no tanto para defenderla, sino para conocer su realidad.

Influencias: Declaro que no estoy siendo pagado por ninguna agrupación de taxistas, ni tampoco hago esto como un ataque a UBER porque de por sí soy informático y considero que es bueno el uso de la tecnología. Siendo así, lo que sigue es verídico hasta donde sé y representa una realidad que no pretende ser engaño ni distorsión.

El mecanismo de la ley.
No soy taxista, pero he sido asiduo usuario desde que tengo memoria. Actualmente uso el autobús y el taxi todos los días. Incluso hay taxistas que me reconocen cuando me ven. No hay viaje en el que no hablemos, de cualquier cosa, desde la política hasta el partido del domingo. Algunas veces, hablamos de problemas, los problemas del taxista, que yo escucho.

En mi niñez vendí mangos celes en la playa. También vendía naranjas en el Lito Pérez los domingos de partido, levantándome en las madrugadas para ayudar a pelarlas. Salía yo en la mañana, por las calles solas del Puerto, empujando el carretón de copos, yendo hacia la hielera para comprar una marqueta de hielo partida en dos, y luego dirigirme hacia el Ferry. Por eso sé lo que es recorrer la playa de arriba a abajo, esperando que alguien se antoje de mangos, lo agradecido que se siente uno ante el primer cliente, sé lo que es la congoja de ver a los mayores haciendo cuentas para ver si lo que se hizo en el día alcanza para pagarle al don al que le fiamos las naranjas. Ver la cara de decepción del señor de las naranjas cuando le decimos que nos espere otro día, porque estaba esperanzado en esa plata para comprar su comida del día.

Como dije, uso mucho el taxi. Una vez tuve que agarrar uno para ir de la UCR hasta Alajuela, lo tomé al frente de lo que ahora es Hooters. Como siempre, comenzamos la conversada. Apenas supo que yo era profe de la U en informática, comenzó a preguntarme sobre la carrera, a pedirme consejo. Su hijo parecía muy interesado en la computación y quería saber si valía la pena que estudiara eso. Le di mis mejores consejos. Luego me contó que estaba rejuntando para comprarle una compu al muchacho, y quería saber qué tipo de compu comprar. Igual, mis consejos fueron dados. Fue ahí cuando me dijo que esperaba que su hijo pudiera tener una carrera, que el oficio de taxista era cruel y que no quería heredarle la placa sino algo con más futuro. Llegamos a mi casa a eso de las ocho. La maría marcaba un monto y el me cobró cerrado, perdiendo unos 600 pesos. Le di entonces las gracias y él me dijo que más bien muchas gracias a mí, que llevaba ya 8 horas de trabajo y el día estaba tan malo que este viaje era una bendición, porque con él cubría la cuota del día, que aún le quedaban unas cuatro horitas hasta las doce para poder ganarse alguito para él. Y lo entendí perfectamente, porque yo había estado ahí.

¿Es el taxista alguien a quien le regalaron algo, mantenido por el estado? Veamos la parte legal. Una persona que quiera ser taxista, deberá solicitar al gobierno una placa, las cuales están limitadas en número. Dicha placa se otorga con un contrato de concesión, que es un contrato donde el nuevo dueño de placa se compromete a seguir una serie de disposiciones y trámites que buscan que el servicio de transporte público sea bueno y universal. En dicho contrato también se dispone que el gobierno regulará la actividad, cuidando de que no haya sobre oferta y que se cumplan las condiciones de competitividad.

¿Qué debe cumplir? El taxista debe pagar el canon de regulación (que se usa para mantener a la ARESEP), que es un monto que se deduce del costo del primer kilómetro. El monto es fijo, así que si el taxista no hace suficientes carreras, puede estar cubriendo el monto de su bolsillo. También debe tener un seguro que cubra a sus pasajeros, que por ser seguro de actividad comercial tiene un costo más alto. Debe ir a RITEVE cada seis meses (que implica hacer ajustes y reparaciones en los autos, que sufren más por el continuo uso al que son sometidos), deben llevar control de ingresos y egresos porque tienen que declarar ante hacienda y cotizar para la caja.

¿Cómo funciona eso de las placas? Las placas de taxi son limitadas, y hay una cantidad particular para cada zona. Esas placas son entregadas a personas luego de ciertos trámites. Se busca que las personas estén en riesgo social de forma que la placa sea una ayuda para los más necesitados. Claro, esto no se cumple siempre, y hay gente que dice que muchas placas han sido otorgadas como favores políticos, incluso dando varias placas a la misma familia (lo cual es ilegal). Sin embargo las denuncias no parecen darse.

¿El taxista maneja su placa? El taxista debe primero conseguir un carro. Para alguien en riesgo social esto puede ser muy difícil, dado que no son sujetos de crédito. La ley permite una exoneración de impuestos del 60%, y poder utilizar el auto como garantía prendaria. Aun así, es difícil tener la prima y algunas compañías de autos usados no les gusta vender con garantía prendaria si el carro será usado como taxi, por su depreciación acelerada. En fin, si no logra conseguir el carro,  puede buscar la opción de alquiler de placa (cosa que no estoy seguro que sea legal). Lo que sí es legal es ceder la concesión a otra persona, pero solo luego de haber transcurrido 3 años. La ley exige que el dueño de la placa conduzca personalmente el taxi por lo menos en una jornada de 8 horas. Excepto si el concesionario es una jefa de casa, una persona con discapacidad o enfermedad, o mayor de 60 años: dichas personas pueden contratar a un tercero que les conduzca. También los taxistas capacitados pueden contratar a alguien que les conduzca en otra jornada (de esto incluso tiene conocimiento el ministerio de trabajo, que resuelve conflictos de este tipo). De esta manera, se tiene servicio de taxis las 24 horas. Hasta hace poco, en el 2012, se hizo un cambio a la ley para permitir heredar la placa. Lo sé porque un taxista me lo comentó una vez: estaba feliz porque iba a poder dejarle la placa a su esposa para que se ayudara. Me volvió a ver y me di cuenta que él sabía que moriría pronto, yo no pregunté nada más.

¿Alquiler de placas? Como dije, hay ocasiones en que los taxistas no tienen carro o no pueden dar el servicio. En ese caso, alquilan la placa. La placa no sale de su nombre, así que están obligados a todos los trámites y serán responsables de todo lo que pase con su placa, pero quien hace usufructo de la misma es otra persona. ¿Legal? No está contemplado en la ley, aunque tampoco está prohibido. Sin embargo, es una forma que ha permitido que una persona pueda poner a trabajar varias placas: se consigue a gente que no puede trabajarlas y las alquila, contratando luego a choferes, convirtiéndose en un intermediario que no hace nada pero si obtiene ganancia. Eso no parece justo.

¿Choferes contratados? Muchos de los taxistas que andan manejando no son dueños de placa. Esto no es ilegal, al menos no está prohibido, y ayuda a que otras personas que no han sido concesionadas ni tienen carro, puedan tener un trabajo. Usualmente el dueño de la placa cobra una cuota al chofer, quien no tiene un sueldo fijo. El chofer debe pagar la gasolina, así que esta se rebaja de lo que ganó. Paga la cuota y lo que sobre se lo deja como pago. Algunas veces, como en mi historia, la cuota es difícil de conseguir, y el chofer trabaja el día por nada.

Los taxistas también deben tributar. Reparaciones, la gasolina, la lavada del carro, todos los gastos deben ser registrados contra factura. Usualmente un contador les lleva los datos, para poder presentar su declaración. El costo del contador también se cuenta.

Otro costo es el de las radiobases. Para poder dar un mejor servicio, se usan radiobases donde los clientes pueden llamar para conseguir un carro. El taxista debe pagar un monto de derecho y alquiler del radio, sea por semana o por mes. Es como un “UBER” pero por radio y teléfono, donde quien hace los contactos es la radio operadora.

Claro, hay otras reglas que claramente no se cumplen, como que los taxistas deben andar uniformados, con pantalón azul y camisa o camiseta blanca lisa.

Básicamente esta es la realidad legal de los taxistas.

El lado humano.
Solo para comprobar un poco lo que se dice en redes sociales, les contaré de nuevo que uso mucho el taxi. He tenido malas experiencias, claro está. Una vez me monté con un taxista que me dijo que la maría la tenía mala, y que yo le tenía que decir cuánto me cobraban regularmente. Yo no tenía ni idea, así que no le pude dar una respuesta. Ya había comenzado a andar, de pronto se orilló y me dijo de forma descortés que me bajara, que no iba a llevar a alguien que no se dignaba a contestarle una simple pregunta. Yo le dije que era obligación de él tener la maría en buen estado y cobrarme lo justo, pero me bajé. Claro está que ahí mismo, mientras se alejaba, tomé mi teléfono y lo denuncié. El señor que me contestó me dio las gracias por la denuncia y me dijo que actuarían en el caso. Lo que no me preguntó fue sobre cómo me contactaban para darme el resultado, así que nunca supe si al final pasó algo con el taxista o no.

Sin embargo, cuando se me baja el colerón, pienso en que esa reacción la he visto en otras personas, algunos profesionales con altos cargos, y que son simplemente berrinches, personas que explotan luego de tener un día terrible, y el que paga los platos rotos es uno.

Los taxistas andan a veces bajo mucha presión. Pasan las horas y aún no han conseguido la cuota, por ejemplo. No pueden andar dando vueltas porque gastan la gasolina y como vimos eso lo pagan ellos. Por eso buscan quedarse en alguna parada de taxis, y a veces están muy llenas porque no hay servicios, ahí las doble filas. Tienen que lidiar con las horas de baja demanda, porque están obligados a trabajar las 8 horas (que usualmente son 12). Algunas veces otros taxistas aprovechados se arriman a la fila y se llevan un servicio quitándoselo a los que estaban haciendo fila por horas. Otras veces, luego de estar en fila por un buen rato, llega un cliente y les pide una carrera de menos de un kilómetro. Cuando esa carrera termine, deberán volver a la fila y esperar otro par de horas para otro cliente. Mala suerte, injusticia.

Cada vez que me subo al taxis doy los buenos días, pido que me lleven a tal lugar y termino con un por favor. Cuando me bajo, doy las gracias y usualmente recibo un “que Dios lo acompañe”. Durante el trayecto hablo con el chofer, porque suelo sentarme a su lado. La gran mayoría son amables, corteses. Algunos fuman, pero siempre me han preguntado si pueden fumar en mi presencia, con respeto. No me dan botellitas de agua, pero muchos me han ofrecido el periódico para que vaya leyendo. ¿Tengo muy buena suerte? Puede ser. Alguna que otra vez me ha tocado alguno chofer que no es tan cortés, otro que su aseo personal deja que desear, cuyo auto huele mal y se siente sucio. Y ese que me bajó de su taxi.

Entonces, pregunté una vez: señor, cuénteme, la gente que se sube a su taxi ¿le da los buenos días, saluda y pide por favor? No. La verdad es que mucha gente se sube al asiento de atrás y con voz de mandato dice “lléveme a tal lugar”. Luego, “¿Cuánto es?”, paga y se baja sin decir adiós. Lo mismo he visto con los choferes de bus. La gente sube, da la plata y sigue sin decir buenos días ni nada. Se baja y poca gente dice gracias (poca, usualmente personas mayores que tienen una educación social más arraigada, siento yo). ¿Será que vemos a los choferes como cosas, servidores públicos anónimos que no merecen nuestras buenas costumbres? ¿Gente que es nuestra empleada y por eso podemos mandar sin agradecer?

Luego vienen las historias de objetos perdidos. Muchas de hecho. Historias de taxistas que encuentran celulares, carteras, uno incluso me dijo que le dejaron una caja con la plata de la planilla de una empresa. Claro está, los que lo cuentan lo devolvieron, y es repetitivo el final: ni las gracias dieron. Dijo uno que una pareja dejó un paquete con plata, y se bajaron en una parada de bus. Al darse cuenta, el taxista se devolvió y se bajó a entregarles el dinero, y el doncito se le vino encima a golpearlo diciendo que se lo había robado. Fue la doñita la que lo frenó y lo regaño, porque el taxista venía a devolver la plata. ¿Así somos?

Tengo desde hace rato la aplicación Easy Taxi instalada en mi teléfono. ¿Cuántas veces la he usado? Ninguna. Siempre, siempre que he necesitado un taxi, hay uno cerca. Cuando me bajo del bus, cuando salgo de la casa, cuando salgo del trabajo, hay una parada de taxi cerca, o espera uno unos minutos y pasa uno desocupado. Están por todos lados. Una vez, en carretera, vi a ocho taxis en un rango de 100 metros. Le pregunté al chofer y me dijo que sí, que eso estaba saturado, que hay más taxis que servicios y que el gobierno no hacía nada. Sin embargo, llegan más.

Eso es mi vivencia, con las voces de los taxistas. Personas que trabajan, como la que vende el periódico, o el que barre el caño. ¿Hay maleantes? Pues sí, un señor taxista me dijo que en ciertas paradas hay algunos choferes que no son santas palomas y que siempre quieren aprovecharse del cliente, que los deja muy mal. Lástima que no hay una manera de identificarlos y pedir que los saquen de circulación.

En fin, seguiré sentándome a la par del chofer, como compa pulseador, le seguiré saludando cortésmente y dándole las gracias. Si voy a utilizar el servicio para ir cerca, sé que tengo que agarrar al último de la fila, el que acaba de llegar, para no hacerle una injusticia al primero. Espero eso sí que mejoren sus autos, que mejoren las condiciones de contratos, que mejore la legalidad de las concesiones, que tengamos un servicio público de primer mundo.

Así estamos.

UBER y la Ley

¿Es UBER ilegal? No, al menos que yo sepa. De hecho mucha gente está dando sus interpretaciones, incluyendo a abogados reconocidos y diputados, tanto que quise hacer este post donde sumarizo las propuestas y les doy mis comentarios basado en la legislación que he leído y lo que entiendo.

Primero quiero aclarar que no soy abogado, pero sí aficionado a discutir leyes. Lo que aquí digo queda abierto a ser refutado con fundamento y se agradecen las correcciones.

Procedamos entonces:

La legalidad de la tecnología.
Mucha gente repite sin sentido que prohibir a UBER es como prohibir a Skype o Netflix. Primero hay que aclarar que nadie ha dicho que UBER sea ilegal. UBER es una empresa que ofrece la capacidad de poner en contacto a un usuario y un proveedor de transporte utilizando la tecnología móvil. Nadie está en contra de eso, de hecho en el país ya funcionan otras dos aplicaciones, Easy Taxi y Taxible, que hacen exactamente lo mismo.

El problema no es la tecnología, sino el bien sobre el cual se ofrece el servicio. Hace años se pretendió defender al ICE porque supuestamente Skype competía en el ámbito de las telefonía. Eso no fructificó simplemente porque el medio utilizado era internet y no había regulación sobre eso. Igualmente, Netflix utiliza internet, si usara el espectro nacional para transmitir, tendría que estar concesionado. Pero no es así, por lo que Netflix tampoco estaría siendo prohibido, eso es absurdo.

Igualmente, UBER no puede prohibirse por su uso de internet o tecnología. El problema real es que el servicio de UBER une a usuario y proveedor de servicio de transporte remunerado, el mal llamado chofer UBER, y este proveedor debe estar bien con la ley. Pero, los conductores que se afilian a UBER no están a derecho, por no tener permiso ni concesión. Ese es el problema, los conductores, no el servicio UBER.
La falacia del servicio esporádico.

Muchos también comparan UBER con ejemplos como: “si una compañera de trabajo va para donde yo voy, la llevo, y ella me paga, ¿estoy también de ilegal?”. Dentro del sentido común, una golondrina no hace verano. Si yo le vendo a un compañero de trabajo un DVD viejo que yo tenía, no me convierto en vendedor de DVDs. Si tengo una venta de garaje el fin de semana, no me convierto en dueño de bazar. Y, más relevante, si me inscribo en una página de venta de autos, para vender mi carrito, no me convierto en comerciante de autos. Todas son acciones esporádicas, como bien lo menciona don Jaime Ordoñez en su exposición sobre el ámbito privado . Pero, claro está, si la actividad se vuelve constante, repetitiva, y consigo servicios que me permitan llevarla a cabo, estamos hablando ya no de actividades esporádicas sino de una actividad sostenida. En el caso de UBER, que una persona se inscriba como chofer, con el solo objetivo de que UBER le consiga clientes (porque para eso es la aplicación), elimina toda posibilidad de considerar eso como esporádico. Por tanto, no, no es lo mismo cobrarle a la compañera de vez en cuando que yo la llevo. Incluso si la llevara todos los días, eso es esporádico y no constituye una actividad comercial. Meterse en UBER sí lo es.

El caso del ámbito privado.
Muchos apelan a que UBER, o los choferes inscritos en la plataforma, brindan un servicio en el ámbito de lo privado, por lo que se rigen por el derecho privado y no puede ser prohibido por el gobierno. Así lo entiende don Jaime, referenciado arriba. Incluso Otto Guevara, en su artículo en La Nación habla de que dicho servicio es privado, usando como soporte una opinión jurídica de la contraloría OJ-127-2001 (en realidad es la OJ-127-2000) y el Criterio de procuraduría C-226-2002. El primero, dice don Otto, explica lo que debe diferencia un servicio público de uno privado y el segundo lo ratifica de manera vinculante por ser un criterio. Ahora, uno de las conclusiones más importantes de estos dos textos es “El servicio de transporte que presta un grupo de personas a otras ( que constituye un grupo cerrado), que no involucra elementos propios del servicio público de transporte, es jurídicamente posible en nuestro medio. La relación entre ellos estaría regulada por el Derecho Comercial.”. Esto es, estos pronunciamientos del 2000 y el 2002, declaran que se puede tener un servicio de transporte privado, siempre y cuando no sea público. Ajá. ¿Qué es público? Ante esto, la misma procuraduría dice: “A nuestro modo de ver, una solución acorde con el Derecho de la Constitución ( valores, principios y normas) en este caso, consiste en que la Administración Pública defina por la vía reglamentaria, mediante Decreto Ejecutivo ( artículo 19 de la Ley General de la Administración Pública), los elementos esenciales, inherentes o propios al servicio público de transporte, de conformidad con las normas técnicas y los principios de razonabilidad y proporcionalidad, los cuales, según la reiterada jurisprudencia del Tribunal Constitucional, tienen rango constitucional. Una vez establecido lo anterior, todos aquellos particulares que no cuenten con una concesión o un permiso para prestar el servicio público de transporte, que estén desarrollando una de esas actividades, deberán ser sancionados de conformidad con el ordenamiento jurídico. Fuera de esas actividades o conductas, las cuales estarían prohibidas para todas aquellas personas que no se encuentren en la situación que hemos descrito supra, los privados pueden desarrollar todas las demás e, incluso, inventar nuevas, ya sea través del contrato de transporte o mediante otras modalidades contractuales que ellos lleguen a crear.”

¿Qué significa eso? Que sí hay (en realidad, hubo antes del 2011) un servicio privado que se define como aquel que no es público, y la definición de qué es público no está clara para la procuraduría en ese momento y por eso sugiere la creación de un reglamento.

Pues, para aclararlo, en el 2011, mediante ley 8955, se cambió la Ley Reguladora del Servicio Público de Transporte Remunerado de Personas en Vehículos en la Modalidad de Taxi (Ley No. 7969) y el código de comercio. El código de comercio, en su artículo 323, explicaba que el porteo era el transporte privado de personas y mercancía. Este “personas” es sobre lo que se basan los dos pronunciamientos que Otto indica. Con esta modificación simplemente se elimina el término “personas” y deja al porteo del código de comercio como transporte de mercancías y servicios. Esto deja sin efecto toda la discusión de ambos pronunciamientos. Para terminar de aclarar las cosas, la ley 7969 sufrió una modificación en su artículo 2, que ahora indica que todo servicio remunerado de personas es declarado servicio público, eliminando de facto la figura de servicio privado.

Bueno, dice don Otto que eso no es posible, que una ley así no podría pasar. Pero pasó y está vigente. Por tanto, nadie puede alegar que da un servicios remunerado de personas privado, porque eso no existe, todos son públicos y por ende sujetos a concesión o permiso.

Sobre la inconstitucionalidad de la prohibición.
Don Jaime y otros diputados, dicen que prohibir la prestación de servicios de transporte es inconstitucional. De hecho, si es así, la nueva ley 7969, modificada por la 8955 que mencioné arriba, sería inconstitucional, ¿no? En particular, afectaría el artículo 46 como dice don Jaime, pero también los artículos 28, 45, y 56, según opinaron algunos diputados que estaban cuando dicha ley se cambió. Bueno, luego de primer debate donde la ley se aprobó, la misma fue enviada a la Sala Cuarta para preguntar por unos vicios de procedimiento y sobre la inconstitucionalidad de dicho cambio de ley en los artículos arriba mencionados. Pues la resolución Nº 2011-04778 de la Sala IV dice:
XVI.- El Estado, desde hace ya bastante tiempo, ha considerado la actividad de transporte de personas como una necesidad social imperante cuya vigencia resulta esencial, como condición fundamental para el mantenimiento del estado de derecho y la paz social. Por esta razón ha promulgado una serie de leyes siendo, actualmente, las más importantes en esta materia la Ley Reguladora de Transporte Remunerado Personas Vehículos Automotores (Ley No. 3503) y la Ley Reguladora del Servicio Público de Transporte Remunerado de Personas en Vehículos en la Modalidad de Taxi (Ley No. 7969), cuya reforma se conoce en esta consulta. En el último quinquenio, es público y notorio que este tema del transporte de personas ha ido adquiriendo mayor trascendencia para la sociedad costarricense, no sólo desde el punto de vista social sino también económico, hasta convertirse en un tema de interés general, que va más allá de la satisfacción de una necesidad meramente privada, requiriendo la intervención del Estado para darle una solución. El Estado –en este caso el legislador ordinario- puede, dentro del marco permitido por la Constitución Política y las normas de carácter legal, optar por la solución que considere más oportuna. Como recién se dijo, una de esas posibles soluciones es regular dicha actividad y declararla servicio público, que es precisamente lo que hace el proyecto consultado, cumpliendo, necesariamente, con los dos elementos antes señalados. En virtud de lo expuesto, la Sala no estima contraria a la Constitución Política la reforma al artículo 2 de la Ley número 7969 para considerar el transporte remunerado de personas en la modalidad de taxi un servicio público del cual es titular el Estado y que se explotará mediante la figura de la concesión administrativa o el permiso en el caso de servicios especiales estables de taxi.

XVII.- Como consecuencia de declarar servicio público el transporte remunerado de personas en la modalidad taxi, en cualquiera de sus dos formas de prestación, el proyecto de ley consultado reforma el artículo 323 del Código de Comercio para eliminar la palabra “personas” de dicho artículo y así eliminar el porteo de personas. Con esta reforma el legislador busca, de una vez por todas, abstraer de la esfera privada la prestación del servicio de transporte de personas que en su totalidad ha sido declarado servicio público por el legislador y hace que sean otras las reglas del juego y principios jurídicos a aplicar: Los particulares se convierten en colaboradores de la Administración Pública en la prestación de ese servicio que, por sus características y la evidente existencia de un interés público, debe ser en principio, asumido por el Estado sin que estén de por medio principios y derechos que rigen las relaciones privadas, como lo son el principio de autonomía de la voluntad o la libertad de comercio. En consecuencia, el Tribunal estima que el proyecto de ley consultado no lesiona los artículos 28, 45, 46 y 56 de la Constitución Política.

Más que claro. El cambio realizado en el 2011 por medio de la ley 8955, declara que todo servicio remunerado de transporte es público, se rige por el derecho público, deja de existir la figura de transporte privado y eso no es inconstitucional.

Sobre el CAFTA.
Para cerrar, don Henry Mora, diputado, da una teoría sobre el efecto del TLC con Estados Unidos (CAFTA) sobre UBER.

Don Henry explica con muchos detalle y muy claro, cómo el artículo 11 del CAFTA le da la posibilidad a UBER de entrar como compañía de porteo, a como se entendía antes del 2011 (porque cambios en la ley no debería afectar a lo firmado en el CAFTA). Sin embargo, quedan algunas dudas que no las siento resueltas.

Dice don Henry, que en el CAFTA, Costa Rica negoció la liberalización y apertura de los servicios (incluido el transporte de pasajeros), por medio de listas negativas. Esto es, lo que se apunta en la lista no se libera. Dice don Henry que dentro de las listas se metieron varias leyes, incluyendo la 7969 discutida arriba (pero antes del cambio) y que pero no aparece ninguna medida disconforme (reserva) para el sector de transporte de pasajeros modalidad porte (o porteo). Es decir, el porteo quedó fuera de la lista. Ahora, según se tiene entonces, el país puede regular el servicio público, y dentro de las definiciones del CAFTA, el servicio de transporte se define como:

Clase 6431 : Servicios regulares de transporte de pasajeros por carretera (porteo)
 Clase 6432: Servicios no regulares de transporte de pasajeros por carretera (taxis)

Los primeros incluyen una subcategoría que es “una subclase que incluye servicios de transporte de pasajeros por itinerarios y con horarios predeterminados para un segmento específico de usuarios, por ejemplo, colegios o empresas” y a eso llama “Porteo”.

Luego dice que por CAFTA, usando el artículo 11, la compañía puede solicitar el ingreso al mercado nacional y pedir trato de nacional. O sea, podría pedir que se le dé el trato que tenían los porteadores en el año que se firmó el CAFTA.

La duda recae en dos hechos:

1.    UBER no es una empresa de porteo, son los choferes los que hacen contratos privados, no UBER, los choferes no son empleados de UBER y UBER no maneja ni tiene automóviles registrados a su nombre. ¿Cómo puede pedir entrar como empresa de porteo? Los choferes son nacionales así que ese artículo no les aplica, no podría exigirlo.

2.    La definición de Porteo con la que se firmó el CAFTA difiere de la que se tenía antes del 2011, porque indica itinerarios y horarios predeterminados para ofrecer el servicio, y siendo UBER por demanda, esa figura no calza.

Siendo así, no estoy seguro que el análisis aplique a este caso. ¿Qué opinan?

Sobre las comunidades de autoabastecimiento.
Bueno, hasta aquí lo que dice todo el mundo, pero tenemos que oír a UBER. La empresa dice que entra a funcionar como una Comunidad de Autoabastecimiento. Aquí La Nación me ayuda un poco porque no encontré mucho de jurisprudencia.  Esta figura no está en ninguna ley, pero se refiere a la capacidad que tienen ciertos grupos organizados de administrar servicios que son públicos, como el agua o la electricidad (e.g. las ASADAS). Según criterios de abogados, esto es un grupo privado que se auto abastece del servicio (de transporte) y por ende se rige por el derecho privado. ¡Pero ya vimos arriba que puede que eso no sea así!

De todas maneras, ser una comunidad de autoabastecimiento tampoco los exime de ser regulados. Si fuera un servicio como el de salud, por ejemplo, donde los miembros de la comunidad se autoabastecen de servicios de salud, si los miembros que ofrecen el servicio no están el colegio de médicos o ni siquiera son médicos, no podrían ejercer. ¿Cierto? Bueno, en este caso el servicio de transporte no sería problema si fuera gratuito, pero al ser remunerado se convierte en bien público que debe ser regulado. Y volvemos a lo mismo. Es más, una comunidad de autoabastecimiento usualmente debe tener un ente rector y estar registradas y autorizada, no todas las ASADAS están bajo la ley.  Así que el modelo escogido por UBER aún deja muchas dudas si le servirá o no.

Así estamos, estas son las ideas que andan por ahí. Todo apunta a que realmente el servicio planteado por los choferes es ilegal, a falta de resolver algunas dudas que posiblemente serán dirimidas en los tribunales.

Explicando UBER

Mucha gente cree que UBER es un servicio de taxis privados. Eso no es tan cierto, al menos no como la gente lo percibe. Intentemos explicar cómo funciona todo para estar un tanto más claros.
UBER es un servicio que se creó con el nombre de UberCab, por el año de 2009, fundada por  Travis Kalanick y Garrett Camp. Esta compañía no era una compañía de taxis, sino que crearon una aplicación para ser usada por taxistas. La aplicación ponía en contacto a los posibles clientes con los taxistas, una forma de “pedir un taxi” que no fuera por teléfono. La aplicación utilizó en esos entonces la tecnología de ubicación geográfica y mapas, para poder indicar al cliente dónde estaba su taxi, y al taxi dónde estaba su cliente. Otra característica importante, es que el pago del servicio lo calcula UBER usando el tiempo y la distancia, y ese pago se realiza por medio de tarjeta de crédito que el cliente registra con UBER. El taxista no cobra nada de momento, sino que UBER le paga su parte luego.

Con el paso del tiempo, la aplicación ha ido evolucionando y tiene ahora ciertas funcionalidades muy interesantes, tales como poder dividir el pago entre varios e incluso avisar a los contactos el tiempo estimado de arribo. Pero no solo eso cambió: al inicio UBER hacía convenio solo con taxistas acreditados como tales, pero luego abrió el negocio para que cualquier que tenga un carro con ciertas características pueda dar el servicio.

Esto es muy importante entenderlo: UBER no da el servicio de transporte, sino el taxista o chofer registrado. UBER no es dueña del carro, ni el chofer es empleado de UBER. No hay más que un contrato en el que el chofer se compromete a tener todo en regla para poder ser elegible a ser contactado por un cliente. UBER entonces ofrece “servicios agregados” al del transporte: ayuda al cliente a localizar un taxi, ayuda al taxi a encontrar servicios, calcula recorridos y costos, manejar los cobros del servicio, entre otras cosas. Todo esto lo hace con la aplicación móvil, y por dar estos servicios cobra una comisión.

¿Queda más claro? Quien presta el servicio de transporte es el chofer, quien tiene que pagar el mantenimiento del carro, la gasolina, los seguros, el marchamo, las revisiones de RITEVE, etc. UBER entre tanto solo espera una solicitud, selecciona un auto disponible en la cercanía, calcula el recorrido y cobra por el servicio. De hecho, al ser UBER quien cobra, es el que maneja el flujo de efectivo (que es masivo), de lo cual obviamente obtiene también ganancia por intereses.

UBER tiene causas de ilegalidad en muchos países. Mucha gente cree que dar un servicio de transporte remunerado es libre en todo el mundo y que el modelo de UBER es legal por naturaleza. Pues no, están muy equivocados. En la mayoría de lugares el servicio de transporte está regulado, y  la gente con carro no puede simplemente montar otra gente y cobrarle por el transporte. El problema es que los gobiernos no han podido detener a UBER debido a que su modelo no incluye regionalización de operaciones: es como pagar Netflix, el descuento de la tarjeta se hace en USA y es como si comparar un servicio allá, no en el país. Es decir, UBER no daría facturas locales, posiblemente no reportaría a Hacienda ni pagaría impuestos. Quienes debieran registrarse y pagar serían los choferes, y muy probablemente no lo harán. Los choferes serían los que estarían fuera de la ley al dar el servicio de transporte y el gobierno le queda perseguirlos y amonestarlos. Actualmente, UBER enfrenta protestas en Alemania, India, España, Francia, Italia, China e Inglaterra. Incluso, sus ejecutivos fueron arrestados en Francia en Junio de este año.

Ahora: la gente que apoya UBER muchas veces habla de la mejora en servicio para el cliente y de las ventajas de la tecnología. En general, tienen razón a medias. Por el lado de la tecnología, es un sistema muy simple que ofrece una solución simple de gran impacto. Eso es lo maravilloso de la tecnología, que con poco puede mejorar servicios y ofrecer nuevas funcionalidades que ayudan un montón. Por el otro lado, la mejora del servicio se da en dos frentes: uno es la mejora en el servicio de contratación del transporte, cosa que UBER hace; el otro es el servicio que el chofer presta, y este no tiene nada que ver con UBER sino con la idea de servicio que tienen los choferes. Mucha gente dice que los choferes tienen agua gratis, y confites, pero nada de eso lo provee o exige UBER, es una idea propia de los choferes para poder tener buenos comentarios.

El otro punto importante, es que la tecnología es genial, pero el modelo de negocios que UBER parece haber desarrollado no lo es tanto, simplemente porque trabaja a contrapelo con la legalidad de cada país. La prepotencia con la que ha entrado en Costa Rica parece ser similar a lo hecho en otros países, pasando por encima de la legislación y regulaciones. Por otro lado, UBER no es la única compañía que ofrece ese tipo de servicios, en muchos lugares (aquí en Costa Rica también) hay otras aplicaciones que dan un servicio parecido, y que no han crecido tanto simplemente porque sí se apegan a la legalidad y trabajan solo con taxistas autorizados.

Ahora sí, entendido cómo trabaja UBER y lo que en realidad es, debemos entonces discutir si es bueno que entre en el país. La discusión irá enfocada en dos aspectos: ¿Es permitido que una compañía violente las regulaciones de un país de esta manera o debemos ponerla a raya, que trabaje bajo la ley? El otro es: ¿Tenemos una buena regulación o debemos intentar mejorarla? Aquí mucha gente está pidiendo la eliminación completa de la regulación, que el mercado se mueva libremente y que cualquier con carro pueda ofrecer el servicio. Hay muchos problemas con eso, siendo la primera la creación de trabajo informal en un servicio que tiene problemas de seguridad y que es un hecho mundial que debe ser regulado.

Dejo abierta entonces la discusión, ya con un conocimiento más claro sobre el asunto.

¿Usted qué haría?

Una noche estaba viendo televisión, cuando unos gritos desesperados me asustaron. Me asomé a la ventana, que da a la ventana del cuarto de los niños del vecino, y vi algo horroroso. El vecino estaba dentro del cuarto junto a la cuna del bebito, otros tres niños (los menorcitos de esa familia, el mayor andaba trabajando) también estaban en el cuarto, gritando de miedo. El hombre tomó el bebé y le arrancó violentamente el chupón que estaba tomándose, lo sacudió violentamente y luego lo arrojó por la ventana, hacia el basurero que estaba afuera. Ahí, unos perros hambrientos se le tiraron encima para comérselo. Impactado, no sabía si estaba imaginando cosas, hasta que el hombre tomó a otro niño, el pequeñito que le seguía al bebé, del brazo. Con la otra mano, tomó un martillo. El niño le gritaba implorándole que no le pegara, que por favor no, pero eso irritó más al hombre que descargó un golpe con el martillo, impactando el pecho del niño. Sus costillas se quebraron, al punto que un hueso se le salió de un costado. El niño gritaba horriblemente, lo que enojó aún más al hombre, que se sacó del cinto un machete descomunal, y de un tajo le cortó un bracito al pequeño. Con una frialdad espantosa, tomó el brazo y lo arrojó por la ventana, al mismo basurero de los perros, que seguían en su frenesí. Acto seguido, asestó más golpes, amputándole las dos piernas y el otro brazo, que también arrojó por la ventana. El niño apenas gemía, así que el hombre tomó de nuevo el martillo y le lanzó brutalmente múltiple martillazos en la cabecita, hasta reventársela, el cerebro impregnado en la pared. Tomó el cuerpecito con una mano, el cerebro despedazado con la otra, y los arrojó por la ventana. Los otros dos chiquitos estaban desesperados tratando de abrir la puerta, pero parecía estar con llave. El hombre los volvió a ver y lentamente empuñó de nuevo el martillo.
Ahí, reaccioné, salí corriendo de la casa y me fui hacia la puerta del vecino. Ahí estaba la madre de los niños, llorando, con la mirada perdida, bloqueando la entrada. Le grité que sus hijos estaban siendo asesinados por su marido, pero ella no levantó los ojos. Entre sollozos me dijo que el padre estaba “educándolos” para que se portaran bien y que ella no podía hacer nada. Yo no lo podía creer. Acaté entonces a llamar a la policía, y cuando me contestaron casi que gritado les dije que estaban asesinando a unos niños. La señora que me atendió me dijo, en el tono más frio que me hubiera podido imaginar, que me calmara. Me preguntó si la madre estaba ahí, y yo le dije que sí. Entonces me preguntó que qué decía la madre, y yo le dije, riendo de la desesperación, que ella decía que el padre estaba “educando” a los niños. Fue entonces que me espanté: la señora de la policía me dijo que entonces no podían hacer mucho, que tenía que esperar a que todo terminara para que un juez decidiera si el hombre educó a los niños con demasiada violencia o no, que la policía no podía intervenir. Yo le grité que para entonces los niños estarían muertos, pero la señora policía me dijo que así era la vida con las leyes.
Comprendí entonces que el asunto estaba en mis manos, así que decidí buscar apoyo. Me fui donde otro vecino y toqué la puerta. El vecino Luis salió y me preguntó qué quería y yo le conté que el vecino Juan estaba matando a sus hijos. Luis se asustó y me preguntó si estaba matando al mayorcito, yo le dije que no, que era a los chiquitillos. Entonces Luis suspiró aliviado y me dijo que se había asustado, que qué dicha que no era el mayorcito. Yo sin entender le pregunté a qué se refería y me dijo que los chiquitillos no importaban, que el mayor era el que trabajaba y apoyaba a la familia, pero los chiquitillos eran simplemente bocas que alimentar, y que como esa familia era pobre, perder a esos niños pequeños no los afectaba. Que si hubiera sido el grande sí sería un pecado, pero los pequeños no. Yo no podía creer lo que oía, exploté y le grité que cómo se le ocurría decir semejante estupidez, que eran niños los que estaban siendo asesinados, pero él más bien se sonrió, me dijo que yo no tenía sentido práctico, que pensara que esa familia era pobre y tenía demasiados hijos, que más bien era positivo que tuvieran menos bocas que alimentar. Me reiteró que el importante era el mayor que aportaba y que los demás eran más bien parásitos sin importancia. Además me dijo que los niños de todas maneras estaban sufriendo, que muertos dejaban de sufrir, así que todos ganaban. Luego me cerró la puerta.
Aún sin creerlo, reaccioné y deposité mis esperanzas en la vecina de la puerta siguiente. Doña María abrió una ventana y me preguntó que qué quería. Igual, le dije lo que pasaba y más bien me regañó. “¡Uy, no, muchacho! No sea metiche” me dijo. En tono de regaño me explicó que lo que haga la gente dentro de su casa es cosa de ellos, y que la manera de educar que tenga cada familia es de incumbencia sólo a esa familia, no de las demás. Igual le insistí que estaban matando niños, pero ella me miró seria y me preguntó que si eran hijos míos. Le dije que no, a lo que me contestó que entonces no debía afectarme, que me preocupara por mis hijos y no por los de los demás, que si a mí no me gustaba educar con violencia a mis hijos, que no lo hiciera y siguiera en paz, sin entrometerme con el derecho de los demás de educar a sus hijos como quieran. Entonces sonrió condescendiente y me aconsejó que me fuera a la casa a estarme tranquilo y dejara de estarme preocupando por cosas que no me debieran importar. Y cerró la ventana.
¿Qué haría usted, querido lector, en mi lugar? Posiblemente piense que, la verdad, los vecinos tienen razón. Debería irme a mi casa, cerrar mi ventana, poner el volumen del tele más alto para no oír los gritos, y dejar de preocuparme por hijos que no son los míos. Es más, la verdad es que mañana, con menos hijos que alimentar, la familia esa pueda salir adelante, sin tanto estrés, y sean más felices. Incluso el dinero que se ahorran puede servir para comprar las medicinas que ocupa la madre, que está enferma. Y tal vez, con menos bocas que alimentar, ya el mayorcito no tenga que trabajar y pueda al fin estudiar y hacerse de un futuro. ¿Cierto? Claro que sí, mejor no hacer nada, de por sí si me meto me pueden dar un martillazo y un machetazo. ¿Verdad?
Puede déjeme contarle, querido lector, que yo no. Yo me quedaré en esa calle vacía, llena de indiferencia de los vecinos, gritando y pidiendo ayuda. Llamaré a todas las puertas y seguiré diciendo que eso no es educar sino asesinar niños, que el derecho a la privacidad no está por encima del derecho a vivir que esos chiquitillos indefensos tienen. Estaré ahí porque sé que hay gente que piensa como yo y está luchando por salvar a esos niños.
Por si aún no se ha dado cuenta, querido lector, la historia de arriba describe un aborto. El tirar el bebé a la basura representa un aborto de primer semestre, con el niño aún pequeño que puede ser sacado entero con un succionador y es arrojado a la basura, vivo.  El segundo niño representa un aborto de segundo trimestre, donde el bebé es tan grande que hay que sacarlo a pedazos, y se usan fórceps y cuchillas para desmembrar al bebé, para finalmente aplastarle la cabeza y así extraerlo por partes. Y cuando he dicho que eso es un asesinato de brutalidad y barbarie inimaginable, me he encontrado vecinos que me dicen lo mismo que don Luis y doña María. Tal vez si don Luis y doña María hubiesen visto lo que vi desde mi ventana, pensarían diferente.
Ahora, luego de conocer la historia, imagino, querido lector, que usted tomará posiciones como la de los vecinos, o incluso se irá a su casa y tratará de ignorar todo. O puede ser que quiera hacer algo para evitar las brutalidades aquí descritas. Yo haré lo segundo.

El Nazi y el Bebé.

Hace varios años leí una historia, creo que real, de la cual no recuerdo todos los detalles, pero puedo reconstruir más o menos. Contaba que estaba una joven madre judía con su bebé, que lloraba por alguna razón (¿calor?). En ese momento un militar nazi le gritó que callara al bebé. Ella, desesperada, no pudo hacer que el niño dejara de llorar, por lo que el nazi se lo arrebató de los brazos y tomándolo de las piernitas lo azotó contra un poste. Con los huesitos rotos, pero aún vivo, el bebé lloró una agonía horrorosa, y el nazi volvió a golpearlo contra el poste una vez más, y otra, y otra. Lo hizo calculando golpear su cabecita, la cual reventó. Acto seguido, devolvió el bebé muerto a su madre horrorizada diciéndole que así se callaba a un bebé, y se alejó con sonoras carcajadas.
No sé, amigo lector, si a usted le pasa lo mismo que a mí me pasó la primera vez que leí eso. No sé si a usted también le hierve la sangre y deseara tener a ese maldito nazi al frente para golpearlo y despedazarle la cara y su sonrisa con tantos golpes, hasta dejarle el cráneo destrozado también. Pero aquella vez también me puse a pensar qué hubiera hecho yo de estar ahí presente. ¿Habría intentado ayudar al bebé? Si uno lo piensa bien, eso muy probablemente sería una muerte segura a manos de los nazis, y el bebé probablemente no se salvaría tampoco. ¿Podría mi miedo a la muerte ser superior a mi ira instintiva? ¿Pensaría yo dos veces antes de actuar o actuaría sin pensar? Piénselo usted, por favor.
Esto lo cuento porque me encontré otra vez la famosa frase: “Si a usted no le gusta el aborto, no lo haga, pero no se entrometa en la vida de los demás”. Les contaré qué significa para mí eso:
Veo una fila de mujeres, cabizbajas y tristes, yendo hacia unas instalaciones que parecen un campo de exterminio. En la puerta hay un nazi, pero no es amenazador, sino simpático, que las saluda y las alienta. Me le acerco y le pregunto quiénes son todas esas mujeres.
— Son mujeres desesperadas, amigo, —me dice con una sonrisa— están enfermas, no tienen dinero, han sido violadas o son muy jóvenes y no tienen su futuro resuelto. El problema es que están embarazadas.
— No —le replico— el problema no es el embarazo, el problema es su situación grave que se ve aún más grave con el embarazo. ¡Ellas necesitan ayuda!
— ¡Claro! Aquí les ayudamos. Por un módico precio de $500 les eliminamos el problema. Nos deshacemos del bebé y ellas quedan libres para resolver sus asuntos sin esa carga.
— ¡Eso no es ayudar! Ayudar es apoyarlas con capacitación y fuentes de trabajo para salir de pobres, darles apoyo médico con un seguro solidario, darles soporte sicológico y cariño para que sobrelleven el traume de la violación o darles becas y ayuda para que puedan terminar sus estudios. Y nada de eso conlleva el asesinato del bebé.
— Disculpe, pero aquí no asesinamos bebés, nos deshacemos del producto del embarazo, no diga esas cosas porque las confunde. Ellas ya saben lo que necesitan, nuestros consejeros expertos les han ya dado apoyo y ellas solas han llegado a la decisión de eliminar el producto.
— Eso me suena a un engaño. Ellas no saben que la verdadera solución es otra que no implica matar al bebé. ¿Por qué no las ayudan de verdad?
— Mire, se lo diré simplemente: darles todo eso que usted dijo es muy caro y no es negocio porque al final termina uno manteniendo a la madre y al hijo. Con nuestra solución, más bien tenemos ganancia, y el gobierno se libra de la reproducción de toda esta gente indeseable. ¿Ya vió quienes son la mayoría de las que están en la fila? Etnias pobres que socaban el sistema social, ignorantes y parias mantenidos por el gobierno. Nuestra solución es ganar ganar.
— ¡Eso es abominable! ¡Yo les diré la verdad, que ellas sepan que todo es un engaño, que las llevan al exterminio!
— Vea, si a usted no le gusta nuestra solución, no venga a nuestras instalaciones y punto. Pero no se meta en la vida privada de nuestras protegidas.
¿Se lee diferente la frase, cierto? No se usted, estimado lector, pero yo no pienso quedarme viendo como revientan bebés contra los postes, máxime cuando puedo hacer algo para detener ese exterminio. No es cuestión de que no le guste a uno, es cuestión de si se queda callado al frente de un asesinato. Sabiendo lo que sé, yo no me quedaré callado. Punto.

Resolviendo el problema del virus de Facebook

Este “virus” no es más que un ataque de ingeniería social para instalar un troyano (clase especial de “malware” que simula un caballo de troya, diciendo que es algo que tiene adentro una desagradable sorpresa), y dicha ingeniería usa la curiosidad por la morbosidad para hacer caer a sus víctimas. Aclaremos cómo funciona el famoso virus de Facebook:

1. Una persona ve una publicación en el muro (timeline/biografía) de otra , usualmente algo morboso que despierta la curiosidad, y decide echarle una hojeada.

2. Al entrar al sitio de esa publicación, es engañado para que actualice algún paquete de software, usualmente se le dice que la versión de flash que tiene está desactualizada y que para poder ver el video o el contenido, debe actualizarla.

3. Es obvio que lo que baja no es una actualización de flash, sino un troyano, que una vez instalado cambia las configuraciones del máquina, puede robar contraseñas y se adueña del facebook de la víctima (porque tiene la sesión abierta).

4. Es ahí cuando se intenta propagar. Como tiene acceso a la cuenta facebook de la víctima, postea la misma publicación en su timeline de forma pública (así queda visible para cualquiera que pueda ver el timeline de la víctima). Para que más gente la lea, utiliza las “etiquetas”: etiqueta contactos de la víctima al azahar. Las víctimas etiquetadas serán notificadas y podrán ver la publicación. Lo peor es que los amigos de la persona etiquetada también son notificados y también verán la publicación. Para ellos, parecería que la publicación viene de la persona etiquetada, pero es una cadena que vas hasta la víctima original.

5. Lo anterior debe quedar claro: hay dos víctimas, la original que quedó infectada y la que es etiquetada en una publicación de tal tipo. La etiquetada no tiene la máquina infectada, tampoco las personas amigas de esta que sean notificadas, pero su reputación puede verse afectada.

Ahora: ¿Cómo solucionarlo? Veamos:

1. Primero que nada, NUNCA SE METAN A ESOS SITIOS. No dejen que la curiosidad los meta en problemas. Si es algo morboso, no entren, huelan el peligro. Y si entran, nunca acepten bajar actualizaciones de nada, ni le den click a ningún mensaje, NINGUNO, cierren el tab. Si no los deja, maten el browser, apaguen la máquina, lo que sea.

2. Mantengan un antivirus actualizado en su máquina, eso siempre ayuda.

3. Si a pesar de todo se infectan, busquen limpiar la máquina, borrar la publicación. Esto es muy difícil, ese troyano es muy complicado de eliminar, por eso incluso sugeriría que busquen ayuda con algún profesional.

4. Para evitar las notificaciones por las etiquetas, en Facebook uno puede irse a la flechita del lado derecho, arriba (es un menú en el facebook visto desde una computadora, en los teléfonos hay que buscar la opción) y seleccionar “Configuración” (Configuration). En la página de configuración, del lado izquierdo hay una opción que dice “Biografía y Etiquetado” (Timeline and tagging). Al hacer click en ella, aparece una página con opciones. El primer grupo de opciones es “¿Quien puede agregar contenido a mi biografía?”, cuya segunda opción es “¿Quieres revisar las publicaciones en las que tus amigos te etiquetan antes de que aparezcan en tu biografía?”. Si está apagada, enciéndala. Eso le avisa cuando alguien lo etiqueta a uno y le permite rechazar eso. Con eso no serán notificados los amigos y cortamos la cadena de una vez.

5. Lo anterior funciona mucho mejor que ese montón de mensajitos diciendo que si sale un mensaje morboso no fui yo.

Mismo consejo otra vez: No caigan en la morbosidad, dejen de andar entrando en sitios de ese tipo sin importar que el mejor amigo lo sugiera en su timeline, tuiter, skype, lo que sea. Si tienen tantas ganas de verlo, pregunten a su amigo si realmente mandaron ese link.

Quedan avisados.

El FIA y algunas lecciones sobre gestión de proyectos.

El descalabro del FIA dejó muchas acusaciones en el aire, incluso algunas ideas conspiracionistas, pero también dejó una que otra enseñanza sobre cómo no se deben hacer las cosas.

Sobre el cambio de un modelo exitoso.
No es que el FIA de años anteriores fuera un éxito rotundo, siempre tenían sus bemoles, pero indiscutiblemente el proyecto se llevaba a cabo. Encontrar problemas e intentar repararlos es siempre bienvenido, pero cambiar todo el esquema que sí sirve, siendo uno primerizo en la lides, raya en la negligencia. Lo que debió hacerse en continuar con la metodología pasada y planear realizar cambios paulatinos, menores e incrementales, siempre teniendo un respaldo por si algo salía mal. Una cosa es reparar algo que no está y la otra es hacer borrón y cuenta nueva, máxime cuando el aprendizaje acumulado, la experiencia que estaba siendo eliminada, era de tantos años.

Sobre el liderazgo y la altanería.
Siempre hay voces alrededor de uno. Algunas quieren molestarnos, pero hay otras que quieren ayudar. Un buen líder no es el que tiene todas las soluciones y el que puede solo contra todas las críticas, sino el que reconoce que puede no tener todas las respuestas y se rodea de un equipo que pueda tenerlas y hacerlas realidad. El clamor de las redes sociales hace suponer que los dirigentes encargados del FIA sufrieron el problema de creerse autosuficientes y rechazar las ayudas de los interesados del gremio artístico. Entiendo que botaron a la basura toda la experiencia y guías acumuladas durante tantos años, y no se dejaron aconsejar. Incluso, hacían las cosas a su manera diferente tan solo para no hacer caso a las sugerencias. Esta actitud denota a personas que no son líderes y que no saben nada sobre gestión.

Sobre la planificación.
Ni que decir sobre la planificación a largo plazo. Todo parece que muchas de las cosas se hicieron a última hora, sin planes de contingencia reales, y casi que esperando milagros. Se incumplieron tiempos y acuerdos. No se previeron atrasos ni fallas, conociendo lo engorroso que es el estado y los bancos públicos. Pareciera que simplemente se echó andar algo sin ton ni son. Esto claramente denota una falla fundamental en la gestión: no se puede gestionar si no hay un plan.
Sobre la transparencia.

Falló la comunicación. En la gestión es muy importante que todos el mundo sepa hacia donde se va, cómo se llegará, y qué imprevistos se encuentran en el camino. Comunicar es primordial porque todo el equipo debe saber. Sin embargo, entiendo que hubo hermetismo en muchas cosas y la transparencia fue poca. Se trató todo como si la decisión fuera de una sola persona y secreta. Esto va en contra de toda teoría de liderazgo.
Punto final.
El FIA del año que viene debe contar con administradores de verdad, líderes que sepan cómo gestionar, manejar gente y difundir la información para que la transparencia sea modelo. No es que tengamos que regresar a los modelos pasados, sino basarse en ellos para construir mejores, tomando en cuenta todos los tropiezos de este año.

Sobre Cocorí y el racismo mental.

Leer implica una apropiación de lo leído y la recreación de la historia desde nuestra propia naturaleza. El lector nunca es pasivo, se convierte en parte de la lectura.

Leí Cocorí. Edición de la Editorial Costa Rica de 1976. En la página 11, que es cuando inicia la historia, se cuenta que Cocorí se agacha a beber de una pocita de agua y se asombra de ver un negrito igual que él, que hacía sus mismas muecas con sus ojos de porcelana. Una filóloga en los ochentas habría confundido esa escena indicando que se describe cómo Cocorí se asusta de ver una persona negra. Esa lectura sorprende de una filóloga, y mucho. Eso no es lo que dice, dice que Cocorí estaba contento porque andaba en una aventura de recoger leña para el fuego y se había adentrado en la selva, no asustado. Tampoco dice que se asombra por el color, sino porque hay un niño en el agua. Eso dice. Para Cocorí no hay niños de otros colores, es muy inocente.

El uso del diminutivo “negrito” fue razón para que otro autor negro de nuestro país indicara que había una diferenciación por color, que por qué no se llamaba a los demás “blanquitos” y que el diminutivo expresaba algún tipo de lástima o condescendencia. La realidad es que la obra trata de un mundo de negros, personas de color negro, viviendo con la naturaleza, y el diminutivo es para indicar que hablamos de un niño. Es claro que esta es una lectura subjetiva.

En la página 17, Cocorí, al ver al pelirrojo contramaestre del barco que acababa de llegar, grita inocente: “Miren, se le está quemando el pelo”. La inocencia otra vez. Queda claro que Cocorí no conocía a los anglosajones ni sus tonos de piel o pelo. Es un relato de descubrimiento y de comparación con lo que él conoce. En esa misma página, una niña grita “Mamá, mira un monito”. Esa es una de las escenas más criticadas. Muchas personas se han quejado de que por esto el libro llama monos a las personas negras. Pero lo que dice el libro es que la niña se confundió. Es más, el libro dice “Cocorí buscó alrededor. ¿Dónde estaría el mono? No veía ninguno, y entonces se dio cuenta de que hablaban de él… Miró enfurruñado a la niña que lo había insultado, pero el asombro le disipó el mal humor”. Cocorí reconoció el insulto y se sintió molesto. Pero la niña tenía la misma inocencia que él, por eso se había confundido, que es muy distinto a comparar a alguien con un animal adrede.

En la misma página, la niña se da cuenta que es un niño “como yo” y se abalanza sobre él y trata de quitarle el hollín con su dedito. Ella no comprende que ese es el color de la piel. Eso le pareció un insulto a varias otras personas.

¿A qué quiero llegar? Creo que no podemos tapar el sol con un dedo. Creo que es claro que el libro describe inocencia, ingenuidad, en ambos bandos, y creo que el desarrollo en las páginas 18 y demás nos detalla el nacimiento de una amistad entre dos personas de diferente color de piel por medio de un beso, una flor y una promesa. También creo que muchas personas leen desde su propio ser, desde su propio entendimiento. Leen lo que quieren leer y no lo que está escrito. Tienen su derecho. Sin embargo, es claro que su lectura les enoja y enemista con el libro, mientras que otros que leemos otras cosas nos enamoramos de él. ¿Quién tiene la razón? Talvez nadie, pero sí queda claro que el racismo puede que no esté en el libro sino en las mentes de los lectores que tienen en su alma heridas abiertas que tiñen el cristal con el que miran todo.

Ahora, sí, hay historias lamentables. Sí hay matonismo y burla en las escuelas. Algunos al leer el libro, toman como base de sus bromas, llamando Cocorí a los niños negros como apodo, o llamándolos “monos” como hizo la niña. La diferencia es que ahí no hay inocencia, sino crueldad y un mal sentido diversión a costa la burla hacia los demás. ¿Es eso culpa del libro? Como he dicho, el lector hace el libro suyo y lo interpreta, usualmente basado en su propia experiencia. Estoy muy seguro que habrá niños que no ven esas cosas en el libro por cómo han sido tratados y enseñados. Estoy muy seguro que los que ven en el libro la fuente de burlas y maltrato, no necesitan del libro para ser crueles, porque han sido enseñados a desdeñar a los demás, a denigrar y a burlarse. Es por eso que debemos enfilar nuestro trabajo a erradicar esas lecturas podridas, a educar niños que puedan ver la inocencia y no el racismo, a inculcar el respeto y la capacidad de valorar las costumbres de los demás, su naturaleza y legado. Eso se logra no solo desde el aula, sino también desde el hogar. Ante esto, es cierto que muchas personas odian el libro no por lo que el libro hizo, sino por lo que sus “compañeritos” hicieron utilizando el libro. Creo que Cocorí es una víctima más, no el victimario.

Mucha gente negra odia Cocorí. No se siente identificada, claman a viva voz que así no son los negros, que esa no es su cultura, que es una mala caricatura, extraviada y burda. No soy negro como tampoco lo es autor, y posiblemente no tengo la autoridad para decir cómo es un negro y cómo es su cultura y su legado. Podemos llegar a la conclusión que el cuento no muestra al pueblo como realmente es. Lo bello de esto es que podemos discutirlo, podemos aclarar y conversar, y si esa conversación es con los jóvenes, habremos logrado valorar la cultura. ¿Es tan difícil?

No busquemos censurar un libro porque hay gente que no sabe leerlo y lo usa para dañar. Busquemos un país donde la inocencia de la niña y el niño de diferente color nos lleve a la amistad eterna, donde podamos leer Cocorí sin que nazca el maltrato, simplemente porque no estamos hechos para eso.

Mitología del FIV

Entrando a discutir el FIV, me he dado cuenta que muchas personas no entienden el procedimiento y están llenos de mitos sobre lo que pasa, incluso sobre los que dijo la CIDH. Este artículo intenta clarificar todas esas dudas y malentendidos.

Proceso FIV.

Pueden ver un video que lo explica aquí. Primero, el proceso del FIV requiere la cosecha de varios óvulos maduros. Como usualmente se madura solo uno por mes, a la mujer se le hace un tratamiento hormonal para que se maduren varios óvulos, entre 4 y 10. Estos son recogidos del ovario (procedimiento que algo de riesgo).
Estos óvulos son analizados y se desechan los que no se ven bien. Los sanos son entonces inseminados (se les pone con espermatozoides para que estos los fecunden, o si el semen no es de buena calidad, se inyecta el espermatozoide directamente con una técnica llamada ICSI). De dicha inseminación, algunos de los ahora cigotos (seres humanos de una célula) comienzan a desarrollarse y comienzan a ser observados. A las 24 horas, la célula dentro del cigoto se divide, y pasa a llamarse embrión. Aquellos que no se dividen son desechados.
Así pasan 5 días, durante los cuales se hace una selección y se desechan aquellos que no se desarrollan bien. Incluso, hay una evaluación llamada Diagnóstico Genético Preimplantatorio (PGD en inglés) que se basa en la extracción de una célula de cada embrión candidato y su análisis para determinar si no hay enfermedades genéticas. Si las hay, entonces el embrión se desecha. Esto tiene su costo y sus problemas éticos, por lo que no en todo lado lo practican.
Una vez que se llega a los 5 días, se escogen los mejores embriones y se seleccionan 3 (por convención) para implantarlos en el útero. No se meten más porque podrían darse un embarazo múltiple. Con 3 al menos sería trillizos si los tres pegan. Los demás se vitralizan, que es una técnica de congelado. Se guardan por si la implantación falla, así se pueden reutilizar en una nueva implantación.
De los implantados, puede que todos se adhieran al útero, puede que solo algunos o que ninguno. Es más, puede que se adhieran pero que el bebé sea abortado naturalmente por otros problemas.
Hay muchas estadísticas sobre la efectividad del FIV. Para las clínicas, su futuro comercial está asociado a la mejor probabilidad de éxito, por eso los número que dan no son confiables y por eso también seleccionan a los pacientes que tienen mejor prospecto de éxito. En este artículo de la universidad de Navarra, hablan del 45% de éxito (http://www.unav.es/cdb/dhbapfivet.html).  Un artículo de las actas del III Congreso Internacional  en Reconocimiento de la Infertilidad, escrito por Alejandro Leal Esquivel , se indica que para que nacieran en Europa 58 809 niños, se requirieron 486 981 embriones, una pérdida del 87.92 % Tal artículo  también arroja datos sobre los problemas al parto, enfermedades en el futuro de los niños nacidos con dicha técnica y las complicaciones de los embriones congelados.
¿Qué pasa con los embriones congelados? Eso se deja a cada país. En España, por ejemplo, los embriones pueden mantenerse o desecharse por pedido de la pareja, incluso por razones de “calidad”. En Uruguay, se mantienen por un año prorrogable, y las parejas pueden donarlos o mandar a destruirlos. También hay problemas si las parejas ya no quieren más hijos, si mueren o se divorcian. En el 2013 en Uruguay, un fallo en el proceso de mantenimiento de embriones congelados, hizo que 7 murieran quemados . La sentencia fue severa para la empresa que los mantenía, indicando que no por ser embrión se debía eliminar el concepto de persona y tratarse como una cosa o producto.  Pero eso lo veremos más adelante cuando hablemos de la CIDH.
Como se puede ver, es un tema muy complejo, ética, biológica y legalmente. No es tan simple como permitir o no el FIV, hay una serie de problemas que deben de quedar bien definidos en la ley. Por ejemplo, indicar que todos los embriones obtenidos sean implantados. Esto implicaría congelar los óvulos (preinseminación) y solo fecundar a tres, que son los que se implantarían. O permitir inseminar a más y congelar. Esto puede reducir la ya baja tasa de éxito, porque no se puede hacer más de 5 ciclos por pareja. ¿Complejo, cierto?
Pero sí tenemos claro lo siguiente:
1. El embrión es un ser humano y en muchos lugares se le da rango de persona
2. La pérdida de un embrión es un problema ético y tiene consecuencias legales en ciertos países.
3. Se requiere de legislación clara sobre el manejo de los embriones sobrantes.

Pasemos a un segundo Mito: La CIDH y su sentencia para Costa Rica.

Según he aprendido de las discusiones, mucha gente cree que la CIDH le dijo a Costa Rica que los embriones no son humanos y que no tienen derecho a la protección de su vida. La realidad es otra.
La sentencia de la CIDH   en ningún momento dice que el embrión no es un ser humano. De hecho, lo acepta, y acepta que el embrión puede tener derechos de protección de la vida.

 

Es por eso que su razonamiento se va por otro lado, indica en los párrafos 188 y 258 que la protección existe pero es “gradual”. Pero en 258 también dice que aunque el estado puede proteger el embrión, no puede hacerlo en detrimento de otros derechos que la convención también protege, como el de la vida privada.  Es decir, los dos son derechos, pero el primero no está contemplado con mayor fuerza en la convención que el segundo, por tanto gana el segundo.
¿Queda claro? Tenemos derecho a defender la vida y la convención lo dice así, solo que esa defensa es gradual, se tiene más derecho a la vida según más edad se tenga. Así, los embriones y no natos no tienen tanta protección y podría incluso tener más poder el derecho privado. Así de nefasta es la sentencia.
Ahora, la defensa de Costa Rica está basado en la frase que dice que se defiende la vida desde la concepción. La CIDH dice que malentendimos la frase, que dicha defensa no es absoluta, y que hay otros derechos por encima de la vida en ciertos casos. Esto implica que se firmó un documento que decía una cosa muy distinta a la que estamos defendiendo, eso o nos cambiaron la letra e interpretación alegremente.
Espero quede claro lo que la CIDH dice y cómo hizo para que una frase tan clara sea leída de una forma muy distinta. Lo importante es que el embrión fue reconocido como ser humano, simplemente se le despojó de derecho a la vida porque la convención “no lo cubre”. Pueden leer más detalles en mi artículo sobre la sentencia nefasta .

Desmitificando la palabra Provida.

Desde hace ya algún tiempo he venido notando que la palabra “provida” provoca rechazo en ciertas personas. Mi teoría es que desconocen lo que esto significa, y es por eso que quisiera comentar lo que para mí representa.

La vida es un hecho innegable. Vivimos y para muchos el vivir es el derecho humano primigenio porque sin la vida ningún otro derecho tiene sentido. En ese sentido, ser próvida significa estar a favor de la vida en todo su esplendor, desde la concepción hasta la muerte, y a favor de la dignidad humano aún después de morir.  Siendo así, creo que inherente al ser humano ser próvida, porque muy pocos estamos a favor de la muerte. ¿Cierto?

Aclarado lo anterior, hablemos del movimiento. Se nos ha calificado de contrarios a los derechos humanos, de asesinos, de hipócritas, de enajenados obtusos, de dogmáticos extremistas religiosos, de ser anti-ciencia y de misóginos. La verdad no entiendo como alguien pueda razonar que el defender la vida implica cualquiera de esas cosas. Les cuento que en la mayoría de los casos, no es así.
Un provida es alguien que se compromete a luchar contra toda amenaza a la vida, esto no se limita al nacimiento sino a todo el período que va desde la concepción hasta la muerte de la persona. Los provida más prominentes basan su posición en realidades científicas, no dogmas, y dedican su vida a mejorar la vida de los demás, no en sólo en marchas anti aborto. Hay gente luchando contra la eutanasia infantil de Bélgica, otros trabajando contra la hambruna en países africanos, otros dando apoyo a las víctimas de violación, otros luchando contra la discriminación y la violencia, otros ayudando con las adopciones, o guiando a las madres primerizas confundidas. El instituto MELISA en Chile hace estudios para la vida y en este país se ha logrado disminuir la mortalidad materna en  más del 90% en 50 años, a base de trabajo y ayuda para con la mujer embarazada. Hay grupos ayudando a las madres, luchando por mejores servicios de salud para las personas, grupos que se enfocan en la niñez (hambre, educación, libertad), ancianos, grupos ayudando a las mujeres en China y en África, grupos como “Feminists for Life” luchando por mejores derechos de las mujeres, como “Save the One” ayudando a las víctimas de violación, como “Life Charity” en el Reino Unido que se aboca a dar soporte a familias con crisis de maternidad, educación y alojamiento, o el “Medical Education Trust” que educa  para promover el entendimiento de la naturaleza humana y la salud y un largo etc. Todos tienen en común su desprecio al aborto porque conocen lo que significa, y no es por dogmas sino por ciencia y hechos irrefutables.

Claro, la palabra provida usualmente aparece públicamente cuando hay un escándalo por motivo del aborto, noticias que son las que venden, y no hay mejores para encender al público que las que incluyen declaraciones de clérigos, porque esas son sensacionalistas y dejan beneficio. Pero son pocas las noticias de las de declaraciones de científicos, los estudios comparativos, ni las que tienen que ver son las ayudas que se dan. Eso no vende, y se invisibiliza.

Así que créanme, un provida no es un extremista enajenado, la mayoría de las veces es una persona seria y con mucho fundamento científico que sabe y hace cosas para ayudar a los demás.
Nótese que digo la mayoría de las veces. Esto porque sí es cierto, concuerdo con que hay algunos que se hacen llamar pro vida y son malcriados, violentos y no tienen real conocimiento de lo que defienden. La persona pro vida debe educarse, entender la lucha y afiliarse a una organización que tenga una meta clara y definida.  Pido eso sí que no generalicemos. Estamos luchando por encausar todo ese fervor.

Ahora, se dice que la gente provida es contrario a la gente “pro-choice”. Los llamados “pro derecho a decidir”. Estos grupos enfilan a muchas personas de buen corazón, pero las engañan. Así de directo lo digo. Utilizando pseudo-ciencia, hacen creer a las personas que un embrión no es un ser humano cuando esto está aceptado y demostrado científicamente desde hace años, solo por citar un ejemplo.

Alguien pro-choice lucha por los derechos de las mujeres, pues igual los provida. Un pro-choice quiere la igualdad de la mujer y darle oportunidades. Pues igual el provida. Todas las metas pro-choice se puede decir que son compartidas. Lo que no compartimos es la metodología. Mientras el pro-choice dice que la solución es eliminar al bebé, nosotros decimos que la madre y el bebé, los dos, ocupan todo el apoyo. ¿Ven la diferencia?

Así que les pido reconsiderar el vernos como monstruos porque no lo somos. Yo no lo soy.