¿Es el feto una persona?

Esta es una pregunta que salta a cada rato en la discusión sobre el aborto. Esto por cuanto el pero más grave que se puede decir sobre aborto es que termina con la vida de alguien. Los que promueven el aborto tratan de imponer la idea de que no se termina con la vida de nada, o que ese alguien no es una persona como todas las demás. Este pequeño artículo explica algunos conceptos y términos y aclara la pregunta de su título.

Comencemos por la definición de “persona”. La Real Academia Española (RAE) nos da varias connotaciones, de las cuales resalto dos: la 1. “f. Individuo de la especie humana.”  Y la 6. “f. Der. Sujeto de derecho.” Como vemos, una persona es alguien de la especie humana y particularmente es un sujeto de derecho. Para determinar si un feto es una persona, deberíamos entonces determinar si es de la especie humana y si es sujeto de derecho.
Lo primero es universal. Es decir, no importa la nacionalidad del feto, la ciencia nos dice si es humano o no. Para saberlo, primero debemos determinar la especie. Para saber qué es una especie, nos vamos de nuevo a RAE y nos dice: 7. “f. Bot. y Zool. Cada uno de los grupos en que se dividen los géneros y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás especies. La especie se subdivide a veces en variedades o razas.” Pero ¿Cómo se determinan esos caracteres? Según Dobzhansky (Genetics and the origin of species. Columbia University Press, New York) y Mayr (Systematics and the origin of species. Columbia Univ. Press, New York.) tenemos las “especies biológicas” que son aquellas pertenecientes a una población de individuos que pueden cruzarse entre sí, pero que están aislados reproductivamente de otros grupos afines. Corolariamente, si dos individuos de una especie se cruzan, el individuo resultante pertenece a dicha especie. Por tanto, si dos seres humanos se cruzan entre sí, el individuo resultante debe ser de dicha especie.

Vamos más allá. Se denomina “genoma” de una especie al conjunto de información genética de la misma, usualmente codificada en el ADN. Entonces, para poder determinar de qué especie es una célula, basta con hacer un análisis de ADN y determinar su información genética. Juntado esto con lo anterior, si a un cigoto, embrión o feto desarrollados a partir de un cruce de dos seres humanos se les hace una prueba de este tipo, saldrá que el individuo es un ser humano.

Entonces estamos claros que el feto ES un ser humano. Pero, ¿es persona? Como vimos, en derecho “persona” es un individuo sujeto de derecho. Eso ya no lo determina la ciencia sino las leyes. En el pasado hubo tiempos en los que a las mujeres, los negros y los judíos se les negaban los derechos por no ser considerados personas. Eso lo cambió el advenimiento de leyes que les otorgaban derechos e igualdad. ¿Cómo está el feto en términos de ser sujeto de derecho? En Costa Rica tenemos la constitución política, que dice en su artículo 21: “La vida humana es inviolable.” Como hemos visto, el embrión es un ser humano, por tanto está cobijado por la constitución al igual que el feto (que no es sino un estado de desarrollo del ser humano). En la Convención Interamericana de Derechos Humanos (CIDH-Pacto de San José), convenio internacional firmado por Costa Rica y muchas otras naciones de américa, dice en su artículo 1, inciso 2: “Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.” Esto nos dice que todo ser humano es una persona según la CIDH, tratado internacional, y como el embrión y el feto son seres humanos, son tomadas como personas.

Ahora, incluso si el feto no fuera declarado una persona, existe también legislación para otros seres vivos que les otorga derechos, como algunas que evitan el maltrato animal, por ejemplo. Por tanto, el feto podría también tener derechos, aunque no sea una persona.

Los portillos del aborto terapéutico

Actualmente el Ministerio de Salud está trabajando en un protocolo de aborto terapéutico. Hacemos un llamado para que no se caiga en las trampas que dicho tipo de aborto usualmente causa.

1. Sobre el 121 del código penal. El aborto terapéutico como tal no existe en nuestra legislación, no se menciona. El aborto es considerado un delito contra la vida, pero el artículo 121 del código penal exonera de castigo a quien cometa dicho delito si cumple con cuatro características: a-es cometido por un profesional de la salud, b-con permiso de la madre, c-cuando haya peligro para la salud o vida de la misma y d-cuando ese peligro no pueda solucionarse por ningún otro medio. Esto se basa en el principio de que hay un mal mayor (la muerte de la madre y el hijo) que se evita con un mal “menor” (la muerte solo del hijo).

2. Prerrogativa de la madre. Se ha intentado hacer creer que el aborto terapéutico es un derecho que puede ser solicitado por la madre. Como vemos en el 121, es la decisión que toma un profesional de la salud de cometer un delito contra la vida a sabiendas que no será castigado, cuando haya un peligro infranqueable. A la madre se le pide permiso, pero no es la madre la que exige y manda sin criterio médico, y mucho menos en casos en los que no se cumplan c y d mencionados arriba.

3. Aborto por comodidad. El aborto se practica cuando el mismo salve la vida de la madre y no se pueda evitar. Por eso, casos donde hay un mal independiente del embarazo, como el de tratamiento del cáncer, no deberían ser tomados en cuenta. La muerte del hijo no cura el cáncer y tampoco evita su tratamiento. El feto puede verse afectado, y si muere sería un caso de “doble efecto” donde la vida del feto se vio afectada por el tratamiento a la madre, pero eso no se considera un aborto. Tampoco se debería dar en casos en los que la eliminación del feto “facilite” el tratamiento, dado que siempre hay un tratamiento que se pueda aplicar aún con el embarazo. La declaración de Dublín (http://www.dublindeclaration.com/), firmada por expertos en salud materna, dice que en ningún caso la muerte directa del niño es necesaria para salvar la vida de la madre.

4. Aborto por inviabilidad o eugenésico. Cuando el feto venga con problemas, sean estos incompatibilidad con la vida o defectos genéticos. Aunque se argumenta que estos casos afectan la salud mental de las pacientes, no hay ningún estudio ni manual en sicología ni siquiatría que diga que el aborto cure tales males. El duelo que se experimenta sigue siendo duelo. Incluso, como denuncia la doctora Francisca Decebal-Cuza de Chile, hay preocupación porque el aborto corta el proceso del duelo eliminando ritos importantes y suponiendo que la negación del embarazo ayudará, lo que a la larga es contraproducente. No se debe entonces aceptar ese tipo de terapia (aborto) por no estar completamente aconsejada por cuerpos profesionales. La aceptación de esto es el portillo más grande, porque incluso se permite en otros países el aborto en casos tan simples como estrés o por suponer infelicidad del niño en un futuro.

5. Aborto por violación. Similar al caso anterior, se argumenta que la mujer violada y embarazada sufre, cosa que es cierta, pero no se tiene estudio que diga que el aborto cure o ayude. Es más, hay estudios de los doctores Reardon, Makimaa y Sobie que dicen lo contrario, que afecta negativamente.

Dicho esto, hay que tener cuidado que estas trampas no se colen en nuestro protocolo.

Administración Moderna y Convenciones Colectivas.

Primero, mi posición de apoyo a las fiestas les parece extraño a muchos, pero esto es porque no están viendo las cosas como yo las veo.

Segundo, podemos hablar mucho pero si no ponemos los pies sobre la tierra y nos sacamos el odio, malinformación, satanización, etc, todo aspecto negativo que tenemos contra los empleados públicos y contra las convenciones colectivas y sindicatos, jamás, JAMÁS, nos vamos a entender ni van (los que NO están limpios de esa distorsión) poder proponer cosas sensatas.

Aclarado lo anterior, quisiera dejar claro qué es una convención colectiva (tomado de Monografías):
La convención colectiva tiene por finalidad la regulación de las condiciones de trabajo en sentido amplio y demás aspectos vinculados con las relaciones laborales, el establecimiento de medios para la solución de los conflictos y, en general, la protección de los trabajadores y sus familias, en función del interés colectivo y del desarrollo económico y social de la Nación.
El contrato colectivo de trabajo puede regular todos los aspectos de la relación laboral (salarios, jornada, descansos, vacaciones, licencias, condiciones de trabajo, capacitación profesional, régimen de despidos, definición de las categorías profesionales), así como determinar reglas para la relación entre los sindicatos y los empleadores (representantes en los lugares de trabajo, información y consulta, cartelera sindical, licencias y permisos para los dirigentes sindicales, etc.).

La convención y los sindicatos (del griego “hacer justicia”) nacieron ante la explotación de patronos durante la revolución industrial. Los sindicatos utilizaron el poder de la asociación y por fin dieron a entender a los patronos que ellos no le hacía un favor al empleado al contratarlo, sino que la relación era bilateral: uno ocupaba del otro.

Pero el mundo cambió. Ya la administración que piensa en el empleado como un esclavo al que hay que exprimir practicamente no existe. Ya no se llaman empleados sino colaboradores, porque juntos trabajan para lograr un fin. Dado este cambio de visión, las tarjetas de marcaje de horario y el pago por horas deja de ser relevante, y el trabajo por objetivos con horarios flexibles surge. Claro está, antes para saber si se cumplen con las horas se marcaba en un reloj con una tarjeta, ahora no se marcan las horas sino la producción, y las métricas utilizadas con diferentes. Todo esto comienza por convertir a las convenciones colectivas en un anacronismo, un contrato que debe evolucionar. Antes se utilizaba para, por ejemplo, definir los días de descanso que debería darse al trabajador (el empleador quería que no tuvieran y trabajara corrido), pero eso ya no tiene sentido, hay leyes que indican cuánto se debe dar e incluso las compañías obligan al trabajador a tomar esos días. Ya se entiende que un trabajador embotado no rinde. Sin embargo, se sigue negociando, y esto no para garantizar las vacaciones sino para obligar a tener más: un privilegio.

Las convenciones colectivas deben entonces limpiarse de tales privilegios, y cosas tan simples como las vacaciones no deberían ir ahí, sino en el contrato regular porque se dan por ley. Aun así, queda la posibilidad de que, por el tipo de trabajo, el riesgo o las tareas, la gerencia de recursos humanos quiera hacer ajustes. Por ejemplo, cuando se manda a una persona al extranjero a trabajar en un proyecto. Esta persona veía a su familia, sus hijos, todas las noches al volver del trabajo y los fines de semana, pero por un tiempo dejará de verlos por estar lejos por culpa del trabajo. La gerencia podría definir que esa persona, por cada mes en el extranjero, reciba un día de vacaciones adicional para compensar con su familia. Para mí eso es muy lógico, va de la mano con una relación laboral entre seres humanos donde uno sacrifica noches y fines de semana con su familia y el otro se las reconoce con vacaciones, tiene todo el sentido. Ahora, si el patrono, sabiendo eso, niega cualquier tipo de retribución y exige al empleado sacrificar esos días, muy probablemente el empleado quiera reclamar y exigirlo en una convención colectiva. La gente de afuera, ignorante de la situación y envenenada por abusos del pasado, pensará que eso es una gollería y querrá quemar vivo al empleado que sólo quiere que su trabajo no le obligue a pasar tanto tiempo sin ver a su familia. Esa gente de afuera no les importa, no ven al empleado como un ser humano, lo ven como una lacra a la que ojalá no hubiera que pagarle porque dicen que “están gastando la plata del pueblo”.

Así, no toda “dádiva” en las convenciones son privilegios ni gollerías. Algunas tienen mucho sentido, como pedir herramientas especiales para hacer mi trabajo o compensación por situaciones especiales. Las que son abusos, estamos todos de acuerdo en que deberían ser eliminadas. Pero igual estamos de acuerdo en que muchas de las cosas en las convenciones no deberían estar ahí, sino que el patrono debería ser proactivo para otorgarlas porque son de sentido común. ¿De quién? De un departamento de recursos humanos moderno que entienda los problemas, el trabajo y las situaciones especiales y que actúe de forma apropiada. Es decir, un departamento de RRHH que sea más que un impresor de cheques y reportes a la CCSS.

¿Qué pasa entonces con las fiestas? Hay rubros muy importantes en la gestión del recurso humano, desde el “team building” hasta los orientados a cubrir las necesidades de Maslow. Algunas actividades, aparte de ser una diversión, son pensadas para poder compenetrar más al empleado con la misión de la empresa, fomentar el compañerismo, la interacción entre las diferentes generaciones, etc. ¿Es eso gollería satanizable? Pues no. Pero cualquier cosa que suena a fiesta muy probablemente lo será y correrá el riesgo de ser vilipendiada sin más razones. La gente sin conocimiento verá en ellas guaro y gallos de salchichón (o chorizo), y no una construcción de gestión de recurso humano. Si viene como exigencia de los empleados en una convención colectiva, pues es claro que es una simple fiesta. Si viene planteada por el departamento de RRHH con objetivos claros, dentro de un plan de mejora productiva, el asunto cambia.

Es por eso que la prohibición de buenas a primeras es para mí una demostración de ignorancia y populismo. Una revisión del plan que justifique la fiesta sería más razonable, y ahí podría ser que la fiesta de RECOPE sea realmente una gollería, pero que la del INA sí sea legítima, más si es un “almuerzo fraternal” que busca acercar a todos los que trabajan en el INA (dígame alguno si los consideran “vagos”) con un costo mínimo y que es organizada por la empresa con un fin particular.

Las personas que obtusamente obstinadas siguen diciendo que no les toquen la plata en tonteras les digo que lo siento, es plata que tiene que ir a ser utilizada en una empresa del estado y hay gastos de gastos que probablemente no autorizarían. Si les hacemos caso, eliminarían el costo de limpiar los baños, el piso o recortar el zacate y pondrían a los empleados a llevar su propio papel higiénico, les quitarían el comedor y el gasto de electricidad de los microondas, eliminarían la enfermería, las vacaciones y permisos de maternidad, creo que prohibirían los embarazos. Así de tacaños los veo, lo siento.

RECOPE, Fiesta Navideña y costo del trabajo.

Jugaremos hoy de abogados del diablo. Hay muchas fuentes, cito solo una donde se menciona la intención de hacer una fiesta navideña para 300 empleados de RECOPE. Esa fiesta está contemplada en el artículo 107 de la convención colectiva. Como ARESEP ya había dispuesto que los gastos de la convención colectiva no podían incluirse como parte del gasto de producción/distribución de combustibles para efecto del cálculo de tarifas, la misma ARESEP consultó con qué dinero se pretendía hacer tal fiesta. Ante esto, la fiesta fue frenada por el repudio generalizado de la ciudadanía en redes sociales.

Pero, antes de dar mis razones de abogado del diablo, hablemos un poco sobre la administración de empresas y el manejo de personal. En tiempos ya idos, se pensaba en el trabajo como un castigo dado que había que pagar para que la gente lo hiciera. La administración era tirana y tenía siempre como objetivo obtener ganancia sin importarle el bienestar de los trabajadores, a quienes les daba lo mínimo por su trabajo. Eso ya cambió, desde tiempos inmemoriales. Ahora se sabe que el trabajo es casi un segundo hogar, y que el empleado motivado y evaluado rinde mejor, que el costo de la planilla no es el único costo que se debe tomar en cuenta en el rubro de recursos humanos. Tenemos la pirámide de Maslow y otras herramientas más modernas que nos dicen que un empleado feliz y tranquilo es un empleado productivo.

Ahora, las convenciones colectivas nacieron en la época del trabajo como castigo y la opresión, son anacrónicas por decir algo. Están basadas en un falso balance entre la opresión trabajadora y el bienestar del empleado. Sin embargo, tal como la administración y la visión del trabajo han cambiado, así debe evolucionar la negociación de la convención. Hay cosas que tienen todo el sentido del mundo, pero todo. Doy algunos ejemplos: Un aporte extra a los médicos que se exponen a enfermedades contagiosas como compensación por el riesgo, el pago de taxi a maestros que tienen que ir a lugares peligrosos con poco acceso a servicio público de transporte, el pago de alojamiento a maestros que tienen que irse a lugares muy alejados de su hogar para dar clase. En estos dos últimos casos, el costo lo cubre el patrono simplemente porque es necesario para el servicio y no debería ser cubierto por el empleado.

Dicho lo anterior, creo que queda claro que no podemos ver el costo del trabajo sólo como el costo de planilla, sino que hay que hacer una inversión adicional para el recurso humano. Si tengo un grupo de trabajadores que tienen que almorzar, y la mayoría trae comida de sus casas, es lógico que el patrono moderno disponga de un comedor amueblado, incluyendo hornos de microondas, refrigerador y cafeteras. Si no lo hace, obliga a los empleados a comer en las gradas o el zacate, comida fría y hasta descompuesta, o a gastar más de la cuenta en sodas aledañas. ¿Ven? Creo que es perfectamente razonable dentro de la administración moderna el poder justificar como gasto algo que es necesario para que el trabajador cumpla con sus necesidades humanas básicas según Maslow.

Ahora, llegamos a la famosa fiesta. Es navidad, y muchas empresas tienen su convivio navideño. Se piensa en ser como una segunda familia y la inversión de ese convivio es un gasto nimio en comparación a la motivación y acercamiento de los trabajadores. ¿Hay empresas que no tiene fiesta navideña? Sí, las poco modernas, las que viven aún en tiempos de la planilla como única remuneración por el trabajo. Es por eso que la fiesta de Navidad en RECOPE yo no la veo mal. De hecho, debería haber fiesta en todas las instituciones como parte de un gobierno moderno. ¿Qué hay mucho gasto? No es nada comparado con los costos de operación, presupuestos e inversiones. Pero el pueblo, ya cansado de abusos, se saca el clavo. Se convierte en el patrono tirano para el cual el empleado no tiene derecho a tener fiesta de navidad, cual Scrooge tacaño y vengativo. Y esto no lo estoy inventando: nosotros pagamos con el costo del combustible, directa o indirectamente, la tal fiesta, y les estamos diciendo que no tienen derecho porque no nos da la gana. Si hacemos un cálculo de cuánto es lo que estamos restringiendo, nos damos cuenta que son 7 millones dividido entre la cantidad de combustible que gastamos todos los costarricenses y extranjeros de paso en una año. ¿Cuánto, un tanque lleno por persona, un litro por persona? No, menos del pellizco de una gota. Ni Scrooge es tan tacaño y despreciable, me perdonan la expresión.

Sin embargo, ARESEP actúa de buena forma. El problema radica en que la fiesta está dentro de la convención colectiva (simplemente porque la administración de RECOPE NO ES MODERNA, es más bien retrógrada, solo basta leer lo que dice su presidenta Sara Salazar, y por tanto deben exigir una fiesta de navidad vía contrato). Dentro de los costos presentados por RECOPE a la ARESEP debería ir un rubro de presupuesto orientado a la inversión en el trabajador, que incluya todas las cosas que he mencionado arriba, aparte de la planilla, y la ARESEP debería considerarlas como parte de un costo racional de la gestión de recursos humanos moderna. Todas esas cosas deberían ir fuera de la convención colectiva porque esto no es un régimen de represión y porque no son privilegios. Claro está, la normativa de RECOPE debería fijar un presupuesto racional para este rubro, que sea competitivo y acorde con la realidad económica nacional. Dado esto, el resto de privilegios de las convenciones deberían desaparecer y quedar únicamente los que tengan sentido para el desempeño del trabajo de manera justa. De esta manera, la misma convención se convertiría en un detalle fundamentado de costo que la ARESEP podría aceptar.

Advierto que no terminé mi carrera en administración, pero estoy seguro de que la mayoría del pueblo ni siquiera administra su propia casa con propiedad y de fijo muchos explotan a las empleadas domésticas, seguro que no las dejan ir a casa en Navidad y no les dan pero ni a oler el queque navideño, si por la víspera se saca el día.

Termino aquí mi intervención de abogado del diablo. Aclaro que no defiendo la convención colectiva de nadie, no estoy de acuerdo con los abusos de RECOPE pero tampoco estoy de acuerdo en cerrarlo sino en transformarlo, evolucionarlo, quitarlo de la manos de los sindicalistas y administradores inútiles que ha tenido y ponerlo a trabajar como debe ser.

Algunas notas sobre Halloween

Sí, ya sé que acaba de pasar, pero me parece oportuno comentar algunos aspectos de esta fiesta.
Primero, hay mucho ir y venir sobre la celebración de Halloween. Algunos cristianos incluso están cambiando el nombre por HolyWins, para cambiar la concepción pagana de la tradición. Hablemos de lo que realmente significa.
Halloween es una contracción de All Hallows’ Evening o Allhalloween o All Hallows’ Eve, que significa Víspera de todos los Santos, dado que se celebra un día antes de la celebración cristina del Día de Todos los Santos, que a su vez se celebra un día antes que el Día de Difuntos.  Por esta razón, Halloween tiene de hecho una cognotación Cristiana.
Ahora, ese día, coincidencialmente, es el mismo de la celebración gala del Samhain, que es la que marca el final de la temporada de cosecha e inicio del invierno. Se dice que dicho festival tiene raíces Celtas paganas, donde se creía que el límite con el más allá era más sencillo de cruzar. Por eso, se creía que los espíritus vagaban esa noche, y los muertos volvían a sus casas buscando hospitalidad. La tradición hizo que la gente se vistiera representando a esos espíritus y pasaran de casa en casa. Es claro que esto es muy similar a la tradición norteamericana de vestirse como monstruos e ir de casa en casa pidiendo dulces.
Aclarado esto, tenemos que la víspera de todos los santos, Halloween, es una cosa, y la tradición celta es otra. Sin embargo el comercio ha hecho que sean sinónimos. Quedamos claros que no.
Segundo, el problema de que mucho cristiano esté en contra de tal celebración. Aquí hay mucha tela que cortar y depende de las creencias de cada uno. Tenemos la teoría de que la tradición ha cambiado mucho, y ya los disfraces de los niños son más de super héroes y personajes de películas, que monstruos o demonios. También que los niños no realizan el proceso basados en el paganismo sino en la aventura de disfrazarse y pedir dulces. Como ha ocurrido en otras ocasiones, el rito o tradición se ha “inoculado” y se ha vuelto inofensiva porque se ha cambiado su sentido original. De hecho, me parece, la iniciativa de HolyWins es similar, porque los niños se visten de ángeles y santos, justamente para desvirtuar el disfrazarse de monstruos.
Sin embargo, para otros el problema persiste, porque el “rito” se realiza sin importar que cosas accesorias como qué disfraz se usa, cambien. Sin embargo, todos son libres de hacer lo que piensen correcto en este aspecto.
Tercero, el mensaje que defiende la tradición de Halloween norteamericana en suelo tico haciendo mofa de quienes dicen que no es tradición tica. Este mensaje dice que acaso Navidad es guanacasteca. Aquí quisiera aclarar un par de puntos.
Una tradición es algo que inicia y se mantiene en un lugar o grupo de personas. Ante esto, lo siento, pero la tradición de Halloween NO ES TICA. Las mascaradas lo son. La Navidad no es una tradición, es una fecha y celebración, que tiene tradiciones MUY DIFERENTES alrededor del mundo. Un poquito de información ayudará: En USA, la navidad es sobre Santa Claus, un gordito llamado Kris Kringle que trae regalos por una chimenea y que vive en el polo norte. Esta tradición es una invención comercial que trae componentes de muchas otras tradiciones. El gordito rojo lo inventó la Coca Cola, Santa Claus viene de San Nicolás de Bari, obispo que daba regalos a escondidas a la gente necesitada. ¿Kris Kringle? Es el nombre que le dieron a Santa Claus es una película, y se deriva de “Christkindl” que es el que traía los regalos en navidad en Alemania y Austria,  que significa “Christ Child” o Niño Dios (¿les suena?). El Niño Dios es quien traía los regalos, justo como era en Costa Rica hace muchos años, junto con su tradición de crear pasitos o portales con las imágenes de la natividad. Luego, cuando comenzaron a llegar programas de televisión gringos y tarjetas gringas, conocimos a Santa Claus que nosotros apodamos “Colacho”.
Como verán, una tradición es algo que vamos creando. Halloween NO ES TICA, repito, pero igual podemos irla incorporando y hacerla nuestra, de una u otra manera. La idea de montarla sobre las mascaradas es interesante. Igual aquí hay fiestas de disfraces. Mandar a los niños vestidos a recorrer casas no es tan buena idea en algunos lugares.
¿Estamos claros?

Hola Aylan.

Hola Aylan.
Hola señor. ¿Es aquí el país donde no hay guerra?
La guerra aquí no existe, Aylan.
Señor, ¿Dónde está mamá?
No te preocupes, ven conmigo, ella está en el jardín, con tu hermanito.
¿Y mi papi?
El no ha venido.
¿Se quedó en casa? Pero tiene que venir con nosotros… ¿Cuándo llega?
No te preocupes, aún tardará, pero enviaré a alguien para cuidarlo. ¿Aún tienes miedo?
Sí, los hombres malos nos persiguen…
No temas, los hombres malos no pueden llegar aquí. Ve, ve a jugar al jardín, sin miedo, sé feliz.

Clarificando la Ideología de Género

(EDITADO. Ver modificaciones abajo).

Luego de varios artículos y aireadas discusiones sobre los escritos del doctor Fernando Zamora por parte de miembros del PLN, incluyendo su presidente, se critica un entendido conservadurismo y se denuncia un ataque a la lucha por los derechos de las mujeres. Leyendo el artículo, eso es bastante absurdo. Entiendo entonces que tales personas están confundidas con los términos utilizados. Es por eso que este corto artículo pretende explicar lo que realmente significa Ideología de Género.

La Ideología de Género se comenzó a cocinar por los años 60, con estudios de género (sexo) que se publicitaron como científicos (no lo eran tanto). Fue en 1995 que se dio a conocer en la  IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, que tuvo lugar en Pekín. Llegó disfrazada como ideología feminista de ayuda a la mujer, utilizando mucha nomenclatura de la corriente feminista. ¿Qué propone? Algo muy simple: nacemos neutros, sin sexo, y es la sociedad la que nos construye hasta hacernos adoptar un rol.

Suena lógico, ¿no? Pero qué tal si les cuento que cuando decimos “neutro”, la ideología se refiere a que no somos sexuados, que la biología y anatomía no significan nada, y que no importa “el tamaño de nuestros genitales”, podemos llegar a ser hombres o mujeres por medio de la construcción de la sociedad. Es decir, la sociedad es la que nos hace hombre o mujer, nada de eso es natural. Más allá, nuestras preferencias sexuales también son “enseñadas” o “programadas” por la sociedad.

Para la Ideología de Género, la sociedad nos esclaviza. Nos obliga a ser hombres o mujeres, nos obliga a ser heterosexuales u homosexuales, y se vale de conceptos esclavizadores para lograrlo. Estos son el matrimonio, la maternidad y la familia. El objetivo de la ideología es liberarnos de esa esclavitud. Por eso, aboga por que la maternidad sea vista como un mal, intenta que la familia deje de ser la base fundamental de la sociedad al hacerla sinónimo de cualquier cosa (familia es cualquier grupo de personas o animales, reunidas y que sientan cariño/amor por los demás). El matrimonio también, se publicita como algo negativo, como un contrato que puedo no cumplir o romper cuando quiera, o simplemente no tomarlo. Yendo más allá, aboga por que las personas nos liberemos de estereotipos y podamos amar a cualquier otra persona, independiente del sexo. No es una igualdad de sexos, es una igualdad total, como seres neutros.

¿Es eso feminismo? Pues no, la misma Barbara Ledeen, feminista de la IWF en Pekín, critica el borrador del “Plan de Acción”, indicando que la idea de género como una construcción social permite que el sexo sea una elección, y que la idea de familia fue completamente eliminada al reemplazarla con “household”, elminando toda referencia a las palabras “padre”, “madre”, “hijo”. Por eso y otras cosas, recomendó que Estados Unidos no participara.  Por otro lado, Mary Ellen Bork, de CATHOLIC CAMPAIGN FOR AMERICA, dijo “The Platform for Action, is seriously flawed by the endorsement of a radical feminist view of equality and gender which leads to inadequate treatment of motherhood and traditional marriage and inadequate treatment of religious and cultural values that women bring to society.”. Christina Hoff Sommers en su libro “¿Quién robó el Feminismo?” dice que “El feminismo de ‘equidad’ lucha por la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación.” Mientras que la Ideología de Género es dice que “las mujeres no serían oprimidas sino existiera ‘la mujer’”, con lo que en lugar de reivindicar a la mujer, pretende destruir el concepto mismo de lo femenino. Sin embargo, al ser introducida como parte de la lucha feminista en Pekin, se considera también parte del feminismo de segunda generación (second wave feminism) aunque las fechas no concuerden (terminó en 1980).

¿De dónde viene? De muchos lados. Dale O’Leary, escritora sobre temas de género, indica que el origen está en el trabajo científico del doctor Dr. John Money, de la Hopkins University en Baltimore (1950s). Este doctor acuñó el término Género (gender) que era exclusivo del lenguaje, para usarlo como la manifestación de la sexualidad creada por la sociedad. Sus teorías de que el sexos se construye y no se trae al nacer, han sido desestimadas con los estudios cientificos recientes. La ideología resultante también extrae elementos del totalitarismo, el utilitarismo, hedonismo, su idea del matrimonio como afrenta proviene de ideas en Marx y Engels, su liberalidad proviene de ideas de Reich y Marcuse, y también del feminismo eugenista de Sanger y el materialismo y existencialismo ateo de Beauvoir, que tenían sus ideas negativas sobre la maternidad.

Aclarado esto, vemos claro que la lucha por la igualdad de condiciones de la mujer, la lucha por el voto y todas esas cosas no tienen nada que ver con la Ideología de Género. También, creo, es claro que tampoco son los ideales de la social democracia. Ahora, la pregunta es si los críticos del doctor Zamora, que lo quieren fuera del partido, son ignorantes de esta ideología, o más bien la conocen muy bien y quieren adoptarla en el partido. De ser así, creo es bueno que los militantes la entiendan (creo que muchos se oponen) y que se decida su aprobación en un congreso ideológico.

Para terminar: ¿Es un boom en el mundo? Bueno, en los países que fueron pioneros en esta ideología, los países nórdicos, el Nordic Council of Ministers (un consejo inter-gubernamental integrado por Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia), hace poco cerró el NIKK, Instituto de Género Nórdico, que era el promotor de la Ideología de Género, proveedor de las bases científicas para las políticas sociales y educativas, lo que llevó a los países nórdicos a ser los más “sensibles al género”. Sin embargo, una serie de documentales demostraron que tales bases científicas no eran tales,  que no había ningún soporte de investigación empírica que fundamentara tales teorías, lo que llevó a relacionar el cierre con dicho trabajo documental. Sin embargo, las autoridades negaron que el cierre fuera por esa causa, y el NIKK está de nuevo trabajando, ahora con amparado por el Swedish Secretariat for Gender Research.  Por otro lado, en Italia, se está también poniendo en evidencia con un libro de Mario Adinolfi, cofundador del partido democrático italiano. Igual hay muchas voces levantadas en contra. Así estamos.

Ediciones:
1. Se corrige el texto de Ledeen, dado que no aparece en el texto de la conferencia, sino que un texto muy similar es dicho por Mary Ellen Bork. Se incluye el texto de Bork.

2. Se incluye referencia a O’Leary y al doctor Money.

3. Se incluye referencia a la consideración de la ideología como feminista.

4. Se da referencia a la reapertura del NIKK.

¿Usted qué haría?

Una noche estaba viendo televisión, cuando unos gritos desesperados me asustaron. Me asomé a la ventana, que da a la ventana del cuarto de los niños del vecino, y vi algo horroroso. El vecino estaba dentro del cuarto junto a la cuna del bebito, otros tres niños (los menorcitos de esa familia, el mayor andaba trabajando) también estaban en el cuarto, gritando de miedo. El hombre tomó el bebé y le arrancó violentamente el chupón que estaba tomándose, lo sacudió violentamente y luego lo arrojó por la ventana, hacia el basurero que estaba afuera. Ahí, unos perros hambrientos se le tiraron encima para comérselo. Impactado, no sabía si estaba imaginando cosas, hasta que el hombre tomó a otro niño, el pequeñito que le seguía al bebé, del brazo. Con la otra mano, tomó un martillo. El niño le gritaba implorándole que no le pegara, que por favor no, pero eso irritó más al hombre que descargó un golpe con el martillo, impactando el pecho del niño. Sus costillas se quebraron, al punto que un hueso se le salió de un costado. El niño gritaba horriblemente, lo que enojó aún más al hombre, que se sacó del cinto un machete descomunal, y de un tajo le cortó un bracito al pequeño. Con una frialdad espantosa, tomó el brazo y lo arrojó por la ventana, al mismo basurero de los perros, que seguían en su frenesí. Acto seguido, asestó más golpes, amputándole las dos piernas y el otro brazo, que también arrojó por la ventana. El niño apenas gemía, así que el hombre tomó de nuevo el martillo y le lanzó brutalmente múltiple martillazos en la cabecita, hasta reventársela, el cerebro impregnado en la pared. Tomó el cuerpecito con una mano, el cerebro despedazado con la otra, y los arrojó por la ventana. Los otros dos chiquitos estaban desesperados tratando de abrir la puerta, pero parecía estar con llave. El hombre los volvió a ver y lentamente empuñó de nuevo el martillo.
Ahí, reaccioné, salí corriendo de la casa y me fui hacia la puerta del vecino. Ahí estaba la madre de los niños, llorando, con la mirada perdida, bloqueando la entrada. Le grité que sus hijos estaban siendo asesinados por su marido, pero ella no levantó los ojos. Entre sollozos me dijo que el padre estaba “educándolos” para que se portaran bien y que ella no podía hacer nada. Yo no lo podía creer. Acaté entonces a llamar a la policía, y cuando me contestaron casi que gritado les dije que estaban asesinando a unos niños. La señora que me atendió me dijo, en el tono más frio que me hubiera podido imaginar, que me calmara. Me preguntó si la madre estaba ahí, y yo le dije que sí. Entonces me preguntó que qué decía la madre, y yo le dije, riendo de la desesperación, que ella decía que el padre estaba “educando” a los niños. Fue entonces que me espanté: la señora de la policía me dijo que entonces no podían hacer mucho, que tenía que esperar a que todo terminara para que un juez decidiera si el hombre educó a los niños con demasiada violencia o no, que la policía no podía intervenir. Yo le grité que para entonces los niños estarían muertos, pero la señora policía me dijo que así era la vida con las leyes.
Comprendí entonces que el asunto estaba en mis manos, así que decidí buscar apoyo. Me fui donde otro vecino y toqué la puerta. El vecino Luis salió y me preguntó qué quería y yo le conté que el vecino Juan estaba matando a sus hijos. Luis se asustó y me preguntó si estaba matando al mayorcito, yo le dije que no, que era a los chiquitillos. Entonces Luis suspiró aliviado y me dijo que se había asustado, que qué dicha que no era el mayorcito. Yo sin entender le pregunté a qué se refería y me dijo que los chiquitillos no importaban, que el mayor era el que trabajaba y apoyaba a la familia, pero los chiquitillos eran simplemente bocas que alimentar, y que como esa familia era pobre, perder a esos niños pequeños no los afectaba. Que si hubiera sido el grande sí sería un pecado, pero los pequeños no. Yo no podía creer lo que oía, exploté y le grité que cómo se le ocurría decir semejante estupidez, que eran niños los que estaban siendo asesinados, pero él más bien se sonrió, me dijo que yo no tenía sentido práctico, que pensara que esa familia era pobre y tenía demasiados hijos, que más bien era positivo que tuvieran menos bocas que alimentar. Me reiteró que el importante era el mayor que aportaba y que los demás eran más bien parásitos sin importancia. Además me dijo que los niños de todas maneras estaban sufriendo, que muertos dejaban de sufrir, así que todos ganaban. Luego me cerró la puerta.
Aún sin creerlo, reaccioné y deposité mis esperanzas en la vecina de la puerta siguiente. Doña María abrió una ventana y me preguntó que qué quería. Igual, le dije lo que pasaba y más bien me regañó. “¡Uy, no, muchacho! No sea metiche” me dijo. En tono de regaño me explicó que lo que haga la gente dentro de su casa es cosa de ellos, y que la manera de educar que tenga cada familia es de incumbencia sólo a esa familia, no de las demás. Igual le insistí que estaban matando niños, pero ella me miró seria y me preguntó que si eran hijos míos. Le dije que no, a lo que me contestó que entonces no debía afectarme, que me preocupara por mis hijos y no por los de los demás, que si a mí no me gustaba educar con violencia a mis hijos, que no lo hiciera y siguiera en paz, sin entrometerme con el derecho de los demás de educar a sus hijos como quieran. Entonces sonrió condescendiente y me aconsejó que me fuera a la casa a estarme tranquilo y dejara de estarme preocupando por cosas que no me debieran importar. Y cerró la ventana.
¿Qué haría usted, querido lector, en mi lugar? Posiblemente piense que, la verdad, los vecinos tienen razón. Debería irme a mi casa, cerrar mi ventana, poner el volumen del tele más alto para no oír los gritos, y dejar de preocuparme por hijos que no son los míos. Es más, la verdad es que mañana, con menos hijos que alimentar, la familia esa pueda salir adelante, sin tanto estrés, y sean más felices. Incluso el dinero que se ahorran puede servir para comprar las medicinas que ocupa la madre, que está enferma. Y tal vez, con menos bocas que alimentar, ya el mayorcito no tenga que trabajar y pueda al fin estudiar y hacerse de un futuro. ¿Cierto? Claro que sí, mejor no hacer nada, de por sí si me meto me pueden dar un martillazo y un machetazo. ¿Verdad?
Puede déjeme contarle, querido lector, que yo no. Yo me quedaré en esa calle vacía, llena de indiferencia de los vecinos, gritando y pidiendo ayuda. Llamaré a todas las puertas y seguiré diciendo que eso no es educar sino asesinar niños, que el derecho a la privacidad no está por encima del derecho a vivir que esos chiquitillos indefensos tienen. Estaré ahí porque sé que hay gente que piensa como yo y está luchando por salvar a esos niños.
Por si aún no se ha dado cuenta, querido lector, la historia de arriba describe un aborto. El tirar el bebé a la basura representa un aborto de primer semestre, con el niño aún pequeño que puede ser sacado entero con un succionador y es arrojado a la basura, vivo.  El segundo niño representa un aborto de segundo trimestre, donde el bebé es tan grande que hay que sacarlo a pedazos, y se usan fórceps y cuchillas para desmembrar al bebé, para finalmente aplastarle la cabeza y así extraerlo por partes. Y cuando he dicho que eso es un asesinato de brutalidad y barbarie inimaginable, me he encontrado vecinos que me dicen lo mismo que don Luis y doña María. Tal vez si don Luis y doña María hubiesen visto lo que vi desde mi ventana, pensarían diferente.
Ahora, luego de conocer la historia, imagino, querido lector, que usted tomará posiciones como la de los vecinos, o incluso se irá a su casa y tratará de ignorar todo. O puede ser que quiera hacer algo para evitar las brutalidades aquí descritas. Yo haré lo segundo.

El Nazi y el Bebé.

Hace varios años leí una historia, creo que real, de la cual no recuerdo todos los detalles, pero puedo reconstruir más o menos. Contaba que estaba una joven madre judía con su bebé, que lloraba por alguna razón (¿calor?). En ese momento un militar nazi le gritó que callara al bebé. Ella, desesperada, no pudo hacer que el niño dejara de llorar, por lo que el nazi se lo arrebató de los brazos y tomándolo de las piernitas lo azotó contra un poste. Con los huesitos rotos, pero aún vivo, el bebé lloró una agonía horrorosa, y el nazi volvió a golpearlo contra el poste una vez más, y otra, y otra. Lo hizo calculando golpear su cabecita, la cual reventó. Acto seguido, devolvió el bebé muerto a su madre horrorizada diciéndole que así se callaba a un bebé, y se alejó con sonoras carcajadas.
No sé, amigo lector, si a usted le pasa lo mismo que a mí me pasó la primera vez que leí eso. No sé si a usted también le hierve la sangre y deseara tener a ese maldito nazi al frente para golpearlo y despedazarle la cara y su sonrisa con tantos golpes, hasta dejarle el cráneo destrozado también. Pero aquella vez también me puse a pensar qué hubiera hecho yo de estar ahí presente. ¿Habría intentado ayudar al bebé? Si uno lo piensa bien, eso muy probablemente sería una muerte segura a manos de los nazis, y el bebé probablemente no se salvaría tampoco. ¿Podría mi miedo a la muerte ser superior a mi ira instintiva? ¿Pensaría yo dos veces antes de actuar o actuaría sin pensar? Piénselo usted, por favor.
Esto lo cuento porque me encontré otra vez la famosa frase: “Si a usted no le gusta el aborto, no lo haga, pero no se entrometa en la vida de los demás”. Les contaré qué significa para mí eso:
Veo una fila de mujeres, cabizbajas y tristes, yendo hacia unas instalaciones que parecen un campo de exterminio. En la puerta hay un nazi, pero no es amenazador, sino simpático, que las saluda y las alienta. Me le acerco y le pregunto quiénes son todas esas mujeres.
— Son mujeres desesperadas, amigo, —me dice con una sonrisa— están enfermas, no tienen dinero, han sido violadas o son muy jóvenes y no tienen su futuro resuelto. El problema es que están embarazadas.
— No —le replico— el problema no es el embarazo, el problema es su situación grave que se ve aún más grave con el embarazo. ¡Ellas necesitan ayuda!
— ¡Claro! Aquí les ayudamos. Por un módico precio de $500 les eliminamos el problema. Nos deshacemos del bebé y ellas quedan libres para resolver sus asuntos sin esa carga.
— ¡Eso no es ayudar! Ayudar es apoyarlas con capacitación y fuentes de trabajo para salir de pobres, darles apoyo médico con un seguro solidario, darles soporte sicológico y cariño para que sobrelleven el traume de la violación o darles becas y ayuda para que puedan terminar sus estudios. Y nada de eso conlleva el asesinato del bebé.
— Disculpe, pero aquí no asesinamos bebés, nos deshacemos del producto del embarazo, no diga esas cosas porque las confunde. Ellas ya saben lo que necesitan, nuestros consejeros expertos les han ya dado apoyo y ellas solas han llegado a la decisión de eliminar el producto.
— Eso me suena a un engaño. Ellas no saben que la verdadera solución es otra que no implica matar al bebé. ¿Por qué no las ayudan de verdad?
— Mire, se lo diré simplemente: darles todo eso que usted dijo es muy caro y no es negocio porque al final termina uno manteniendo a la madre y al hijo. Con nuestra solución, más bien tenemos ganancia, y el gobierno se libra de la reproducción de toda esta gente indeseable. ¿Ya vió quienes son la mayoría de las que están en la fila? Etnias pobres que socaban el sistema social, ignorantes y parias mantenidos por el gobierno. Nuestra solución es ganar ganar.
— ¡Eso es abominable! ¡Yo les diré la verdad, que ellas sepan que todo es un engaño, que las llevan al exterminio!
— Vea, si a usted no le gusta nuestra solución, no venga a nuestras instalaciones y punto. Pero no se meta en la vida privada de nuestras protegidas.
¿Se lee diferente la frase, cierto? No se usted, estimado lector, pero yo no pienso quedarme viendo como revientan bebés contra los postes, máxime cuando puedo hacer algo para detener ese exterminio. No es cuestión de que no le guste a uno, es cuestión de si se queda callado al frente de un asesinato. Sabiendo lo que sé, yo no me quedaré callado. Punto.

El FIA y algunas lecciones sobre gestión de proyectos.

El descalabro del FIA dejó muchas acusaciones en el aire, incluso algunas ideas conspiracionistas, pero también dejó una que otra enseñanza sobre cómo no se deben hacer las cosas.

Sobre el cambio de un modelo exitoso.
No es que el FIA de años anteriores fuera un éxito rotundo, siempre tenían sus bemoles, pero indiscutiblemente el proyecto se llevaba a cabo. Encontrar problemas e intentar repararlos es siempre bienvenido, pero cambiar todo el esquema que sí sirve, siendo uno primerizo en la lides, raya en la negligencia. Lo que debió hacerse en continuar con la metodología pasada y planear realizar cambios paulatinos, menores e incrementales, siempre teniendo un respaldo por si algo salía mal. Una cosa es reparar algo que no está y la otra es hacer borrón y cuenta nueva, máxime cuando el aprendizaje acumulado, la experiencia que estaba siendo eliminada, era de tantos años.

Sobre el liderazgo y la altanería.
Siempre hay voces alrededor de uno. Algunas quieren molestarnos, pero hay otras que quieren ayudar. Un buen líder no es el que tiene todas las soluciones y el que puede solo contra todas las críticas, sino el que reconoce que puede no tener todas las respuestas y se rodea de un equipo que pueda tenerlas y hacerlas realidad. El clamor de las redes sociales hace suponer que los dirigentes encargados del FIA sufrieron el problema de creerse autosuficientes y rechazar las ayudas de los interesados del gremio artístico. Entiendo que botaron a la basura toda la experiencia y guías acumuladas durante tantos años, y no se dejaron aconsejar. Incluso, hacían las cosas a su manera diferente tan solo para no hacer caso a las sugerencias. Esta actitud denota a personas que no son líderes y que no saben nada sobre gestión.

Sobre la planificación.
Ni que decir sobre la planificación a largo plazo. Todo parece que muchas de las cosas se hicieron a última hora, sin planes de contingencia reales, y casi que esperando milagros. Se incumplieron tiempos y acuerdos. No se previeron atrasos ni fallas, conociendo lo engorroso que es el estado y los bancos públicos. Pareciera que simplemente se echó andar algo sin ton ni son. Esto claramente denota una falla fundamental en la gestión: no se puede gestionar si no hay un plan.
Sobre la transparencia.

Falló la comunicación. En la gestión es muy importante que todos el mundo sepa hacia donde se va, cómo se llegará, y qué imprevistos se encuentran en el camino. Comunicar es primordial porque todo el equipo debe saber. Sin embargo, entiendo que hubo hermetismo en muchas cosas y la transparencia fue poca. Se trató todo como si la decisión fuera de una sola persona y secreta. Esto va en contra de toda teoría de liderazgo.
Punto final.
El FIA del año que viene debe contar con administradores de verdad, líderes que sepan cómo gestionar, manejar gente y difundir la información para que la transparencia sea modelo. No es que tengamos que regresar a los modelos pasados, sino basarse en ellos para construir mejores, tomando en cuenta todos los tropiezos de este año.