Los Mitos del Estado Laico

Escuchando los comentarios en contra de declaraciones un tanto religiosas de los candidatos, me doy cuenta que hay tantas ideas sobre estado laico como comentaristas hay. Siendo como soy, fanático de las definiciones, me dí a la tarea de revisar las ideas presentadas y clarificar un poco según lo entiendo yo.

Comenzamos por diferenciar entre un estado confesional, uno aconfesional, una teocracia y un estado laico. En un estado confesional, el estado oficializa una religión como la del estado o la apoya. Esto puede implicar muchas cosas: los dogmas de esa religión son tomados como ciertos y usados como hechos para la toma de decisiones, sus leyes deben seguir la moralidad de la religión y no violentar las reglas de la misma, las decisiones y leyes deben ser aprobadas por la jerarquía de la religión de marras y dicha jerarquía puede representar un poder estatal adicional. O, puede no ocurrir nada de eso y la confesionalidad del estado no es más que una declaración en la constitución. Esto es, el estado se vuelve dependiente de la religión o no. En un estado aconfesional, no existe religión oficial, y punto. En una teocracia, los que gobiernan son los ministros y jerarcas de la iglesia, y las leyes no son más que las leyes de la misma religión. Es claro que en una teocracia, definitivamente hay una dependencia de la religión escogida. En un estado laico, existe una o varias religiones en el país, pero el estado no se adhiere a ninguna, no depende de ninguna, lo que implica que no sigue la moralidad de la iglesia y esta no influye directamente en el gobierno. Entonces, un estado podría ser teocracia o laico, no ambas, y puede se confesional o aconfesional no ambas. Pero, si el estado es confesional pero no tiene ninguna dependencia de la iglesia, entonces, en la teoría, se puede ser confesional y laico a la vez. Esto puede confundir a muchos que piensan que laico significa no tener religión oficial, falso, laico significa no depender de ella, no tener religión oficial es ser aconfesional. Ahora, los mitos.

Muchos creen que Costa Rica es una teocracia. Tienen la idea de que la Iglesia Católica dicta y aprueba leyes y que el presidente debe pedir permiso al obispo para salir del país. No hay que temer, eso no es cierto. De hecho, hay varios artículos en la constitución que prohíben que un jerarca de la iglesia tenga un cargo público importante. A la iglesia se le consulta a veces en las comisiones legislativas, pero como un grupo que representa a un sector social. Los noticieros usualmente le preguntan en temas polémicos, pero es más por el afán amarillista que porque la Iglesia tenga algún poder estatal. Así, pragmáticamente, el estado y su ejecución es totalmente independiente de la iglesia, es decir, existe una separación de facto entre el estado y la misma. Lo que somos es un estado confesional.

Se cree que actualmente, todas las leyes e instituciones han sido dictadas según las normas de la iglesia y que se ocupa el estado laico para cambiarlas. Si eso fuera así, la caja no podría dar anticonceptivos ni realizar esterilizaciones; tampoco se podría casar la gente civil, el sexo fuera del matrimonio tendría cárcel, los moteles estarían prohibidos y no habría posibilidad de divorcio. Es claro que no es así, y revisando por encima el código penal, no habría ni una sola ley que se derogaría por ser confesional.

También hay algunos que creen que con el estado laico se prohibiría que un pastor sea diputado y la elección del 1ero de mayo pasado sería imposible. Pues no, en un estado laico hay libertad de credo, nadie es más que nadie y todos tienen oportunidad de ser parte del estado, no debiera importar la fe ni su trabajo. Cualquiera puede tener una posición en el estado, aunque no sería permitido que tal persona intente forzar su fe y creencias a los demás. Si lo intenta, el sistema democrático de representación de los diferentes sectores, como lo tenemos en Costa Rica, lo evitaría. Se ocuparía una ley explícita que discrimine a las personas de una fe y que trabajan en eso (su fe), de ocupar puestos en el estado (de hecho, se puede pasar ya, siendo confesionales). Por ahí creen que con estado laico también se prohibiría a los gobernantes mostrar su fe (no podría orar ni persignarse). Esto es ridículo, va en contra de los derechos humanos.

También creen que con el estado laico se acabará la manutención de curas. Resulta que el gobierno no mantiene a ningún cura, ni los cultos. Actualmente el gobierno está pagando unos 15 millones por mantenimiento de documentos históricos a la iglesia, y tiene el MEP un convenio con colegios semiprivados, algunos manejados por la iglesia (eso no es por la confesionalidad, es por una ley 8791 que subvenciona colegios privados administrados por instituciones sin fines de lucro). Antes se daba para mantenimiento de templos (plata que se ganaban la gente de construcción, no los curas), pero eso ya dejó de hacerse. Así que, con estado laico, ambas cosas seguirían como están.

En fin, ¿qué ganamos con estado laico? Pues nada. Es decir, pragmáticamente,¡YA SOMOS LAICOS!. Lo que se puede sugerir es eliminar la confesionalidad, no hay cambios que sean radicales ni en las leyes, ni cómo funciona el estado, ni en las relaciones con la iglesia, ni en las prohibiciones de pastores, ni nada de lo que esperan librarse algunos paranoicos. Sin embargo, considero que es una buena idea, como parece ser la norma con todos los candidatos, de eliminar la confesionalidad, según lo pide el mismo vaticano.

Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Entraré en terreno demasiado delicado. Mi intención es aclarar temas sin tomar posiciones.

Se instauró desde el 2004, y busca eliminar la discriminación hacia personas de esos grupos y luchar para obtener derechos. Se celebra un 17 de mayo porque ese día, en 1990, se sacó a la homosexualidad de la lista de enfermedades sexuales de la OMS. Cabe notar que la transexualidad aún aparece como enfermedad en esa lista y los que luchan por los derechos de estas personas aún lo reclaman. Más adelante toco el tema.

Las personas pertenecientes a esos grupos son seres humanos como todos, y de hecho su segregación con etiquetas es la primera cosa que los afecta. En muchos países la condición de homosexualidad, que se extiende a la transexualidad (aunque son cosas muy distintas), son criminalizadas. Para esto (criminalizar), se debe primero considerar si las actividades sexuales de las personas lesionan algo, sea la cultura, las personas, la sociedad, o al estado, y por tanto deben ser reprimidas. Estas posiciones, desde el punto de vista social y humano, no tienen sentido. Mucho de esto proviene de la religión y el entenidimiento que tienen los líderes sobre su lectura, aunque hay países que podría decirse no tienen influencia religiosa que tienen otras razones para perseguir a esta población. Por ejemplo, en Rusia, el 74% de las personas consideran al homosexual como “moralmente licencioso”. Una gran mayoría confunde el homosexualismo con la pedofilia, lo asocian con el libertinaje, la violación, y las bajas costumbres. Es seguro concluir que los prejuicios y la ignorancia son unas de las mayores razones para el rechazo que recibe esta población.

Esto es, claro está, muy lejano a la realidad. Las personas homosexuales no tienen ninguna otra diferencia con las personas heterosexuales que no sea su orientación sexual. Existen personas homosexuales que son ateas, las hay muy religiosas, las hay que podrían ser padres amorosos, honestos, justos, que incluso podrían criar a un niño mucho mejor que un heterosexual, incluso hay quienes están en contra del aborto y son provida. También hay de lo malo, asesinos (un claro ejemplo fue el que asesinó a muchos en un bar gay el año pasado por despecho), ladrones, pedófilos y violadores. Tienen iguales capacidades cognitivas, rendimiento en el trabajo, ideas, luchas, sueños. Es decir, son iguales a todos los demás.

La homosexualidad fue presentada como una perversión por la psiquiatría y la psicopatología clásicas. Perversión significa contrario o diferente a lo normal. Junto a ella, estaban otras parafilias (término más moderno) como la pedofilia, el sadomasoquismo, la zoofilia, el voyeurismo, etc. Algunas de esas, en particular la pedofilia, eran moralmente inaceptables, lo que dio al término “perversión” una cognotación peyorativa. De hecho, podría ser por eso que se considera a la homosexualidad como algo negativo. Fue en 90 que la homosexualidad fue sacada de ese grupo y dejó de considerarse enfermedad, aunque, valga decirlo, no fue por estudios ni por razones de peso científico, sino más bien por presiones sociales. Sobre la homosexualidad y qué es lo que la causa, aún hay muchas hipótesis planteadas y estudios que realizar.

Es por todo lo anterior, que no se puede aceptar la criminalización de la homosexualidad ni la transexualidad, punto. Es algo que no es de recibo. En algunas religiones, el acto homosexual y la transexualidad representan pecados, ofensas ante el dios de la religión en particular. Pero, un pecado no siempre constituye un delito. Los miembros de dichas religiones, si son homosexuales por ejemplo, deben abstenerse de tener sexo so pena de caer en pecado, pero esa moral es intrínseca a la religión y es aceptada libremente por los miembros. La religión no puede “evitarlo” a la fuerza en miembros fuera de la misma. De hecho, en la católica se reprueba, pero el libre albedrío “permite” que ocurra, es la persona la que debe evitarlo. La homosexualidad (serlo) per se no es pecado, es el acto carnal que lo es, porque violenta la santidad del cuerpo. Pero hacer eso es un pecado en contra de Dios y de su propio cuerpo, no en contra de los demás, como lo sería el aborto o el robo, por eso no es considerado delito.

¿Es delito la expresión de la homosexualidad? No, siempre y cuando no se incurra en actos obscenos en la vía pública (que sí afectan a terceros), pero eso aplica igual para heterosexuales. Como mencioné en un comentario anterior, la demostración amorosa puede ser chocante y repulsiva para algunos. La mayoría de los hombres heterosexuales encuentra repulsivo besar a otro hombre, y por tanto rechazan la vista de dos hombres besándose. En particular, lo mismo ocurre para algunas personas que encuentran “incómodo” cuando una pareja, homo o hetero, pasan en una besuqueadera. Es algo que también es considerado impropio para ser visto por niños de corta edad. Por algo muchos lugares familiares prohíben las escenas amorosas, no importa el tipo de pareja.

En Costa Rica no se criminaliza la homosexualidad ni la transexualidad. Sin embargo sí existe la discriminación. Hay prejuicios encontrados en los empleadores que niegan oportunidades a las personas de estos grupos, y no existen leyes específicas que combatan eso (las hay pero son generales). Aquí tampoco se criminaliza ni se persigue a las uniones de hecho, pero hay reclamos de derechos (como los patrimoniales) que dichas parejas tienen y que el estado no ofrece. Ahí hay una discusión, donde aparecen las posiciones religiosas en su mayoría, pero que apelan a que algunas de esas peticiones atentan contra la familia y otros bienes sociales. Son dos percepciones, sobre las cuales hay simples opiniones que puede ser sin fundamento científico ni estudios serios en ambas partes. Por ejemplo, el derecho a adoptar. No existe tal derecho, la institución encargada debe velar por el bienestar del niño, el niño no es un premio ni una mascota ni una pertenencia como para que las personas digan que tienen derecho a tener uno. Así, incluso parejas heterosexuales, son rechazadas si no cumplen con lo requerido para poder adoptar. Es muy difícil que den adopción a una persona soltera. Sin embargo, y aquí está lo interesante, en los requisitos para que se pueda adoptar a un niño, se esgrimen razones de edad, de capacidad de ejercer derechos civiles, de conducta y reputación, de condiciones morales, psicológicas, familiares, económicas, de salud y aptitud. Una persona homosexual puede perfectamente cumplir con esos requisitos (aquí mucha persona religiosa me dirá que las condiciones morales no son aceptables, pero debemos tener en claro que la moral de una iglesia es diferente a la del estado). Sin embargo, se dice que las personas homosexuales no pueden adoptar. El PANI debe velar por el bienestar del niño. ¿Puede el ser adoptado por personas homosexuales, de alguna manera, dañar al niño? Hay voces de todo tipo. Hay testimonio de personas que fueron adoptadas por homosexuales que cuentan un mundo de pesadilla, hay muchos homosexuales que están en contra de eso porque no lo consideran sano. Hay una cantidad de estudios que muestran que los niños con padres homosexuales no tienen diferencia en su desarrollo psíquico o social en comparación con los de familias de madre y padre, pero han sido refutados por ser débiles metodológicamente. Hay estudios que muestran que los niños criados por matrimonio madre-padre les va mejor que con familias incompletas (solo madre o solo padre), pero esos no prueban nada en comparación con lo estudios con parejas homosexuales, y el problema es que es tan restringida la adopción de este tipo que no hay muestras significativas que se puedan comparar. Hay estudios legales como los de Lynne Marie Kohm (Moral realism and the adoption of children by homosexuals) y sociológicos como los de Mark Regenerus (How different are the adult children of parents who have same-sex relationships? Findings from the New Family Structures Study), que dicen que el bienestar mayor del niño se alcanza con parejas heterosexuales en matrimonio, y que sí hay diferencias. En particular, Regenerus trabajó con una muestra significativa de casos de personas adoptadas por homosexuales, en etapa adulta, y encuentra que sí hay cosas que hay que revisar, como por ejemplo tendencias homosexuales con mayor incidencia en el grupo parental homosexual, y también mayor abuso. Se incluyen otras cosas como mayor incidencia en arresto, depresión, menor logro educacional, etc. Sin embargo, el mismo Regenerus previene que no se puede llegar a conclusiones por causalidad: que estadísticamente un mal resultado se encuentre en casos de padres homosexuales, no necesariamente implica que los padres o la homosexualidad sean la causa, pueden existir otros factores relacionados. Por ejemplo, si los padres homosexuales son discriminados y no encuentran trabajo, vivirán en pobreza, lo que podría influir indirectamente en los bajos resultados escolares del niño.

¿Por qué hay resistencia o bloqueo de iniciativas pro gay? En realidad, de lo que más se habla es del matrimonio homosexual. Ahí hay muchas posiciones. La generalidad de los grupos provida incluyen también una defensa del “matrimonio natural” y de la familia. La posición de estos grupos es que el matrimonio que es natural es el de hombre y mujer, y que las leyes para declarar la unión homosexual como matrimonio son dañinas para la sociedad y para el concepto de familia tradicional. Dicha posición no es necesariamente homofóbica (en algunos casos lo es), y no plantea ninguna discriminación en otros puntos que no sea el matrimonio mismo. Hay muchas propuestas, desde la simplista de eliminar del código de familia el requisito que el matrimonio sea hombre-mujer, a crear una legislación paralela que dé derechos patrimoniales similares a estas uniones y se cree una figura jurídica nueva. En todas hay puntos a favor y en contra.  Diferentes frentes en contra están a favor parcialmente de algunas de estas iniciativas. El problema desde mi punto de vista es que no se ha realizado una discusión real sobre el tema, se han propuesto cosas por diferentes grupos sin concenso y se han puesto en la corriente legislativa. Esas propuestas están ahí siendo usadas como moneda de cambio y no tendrán avance por causas politiqueras.

¿Entonces? Entonces hay que discutirlo, revisarlo, determinar los pro y contras y generar una propuesta con la que la mayoría de los grupos esté de acuerdo. Estoy seguro que a los grupos que adversan el matrimonio homosexual no estarían en contra de una ley que permita que ellos trabajen y se ganen la vida dignamente. Por otro lado, no porque una pareja homosexual quiera algo se debe hacer, sin antes determinar si afecta a terceros o a la sociedad, y eso no lo podemos discutir con dogmas o pancartas sin fundamentos. Lo que no podemos hacer es mantenerlo debajo de la alfombra: el problema no desaparecerá al ignorarlo.

Pero dije que hablaría de la transexualidad. Esto da para un artículo completo, pero aclaremos un par de puntos. La transexualidad no se refiere a una orientación sexual, se considera una perversión (en el sentido clásico de la palabra) en la que el sujeto tiene problemas con la identidad del sexo biológico y toda su representación sicosocial. En el manual de psicología se recogen varias conductas que podrían indiciar el problema (porque lo es de una u otra forma), que van desde el gusto por la ropa del otro sexo, pasando por el rechazo de los juegos del sexo biológico hasta el rechazo de sus propios genitales. Siendo así, la transexualidad no es un blanco o negro, es un arcoiris. Un transexual también puede tener orientaciones sexuales distintas a la norma, lo que da una buena cantidad de combinaciones. Por ejemplo, un hombre puede gustar vestirse de mujer. Esto no debe confundirse con el fetichismo, donde un hombre se viste de mujer para lograr excitación, en el caso de la transexualidad esto no causa excitación sexual sino tranquilidad con la identidad. Sin embargo, ese hombre puede perfectamente sentirse atraído por una mujer y tener una vida sexual activa con ella. Este hombre que gusta de vestirse de mujer, al tener que hacerlo como hombre, sufre. Esto causa lo que se conoce como una disforia de género (manual de psicología).  Podemos tener el caso de un hombre que rechaza sus genitales y se hace una operación de cambio de sexo, pero su gusto por las mujeres no cambia, y termine en amoríos con una de ellas.

¿Complicado? No tanto de entender como de estudiar y manejar. El problema es que esta población tiene una buena cantidad de problemas por el rechazo de la misma sociedad. Este hombre que se siente mejor vestido de mujer, va a tener problemas de rechazo social si decide salir a la calle en vestido y tacones. Es difícil que le den trabajo de trato con las personas porque el rechazo espantaría a los clientes. Tendrá también maltrato de los compañeros de trabajo que rechazan lo extraño.  ¿Cuestión de una ley? Lo dudo.

La iglesia en este caso, toma la transexualidad como un rechazo del cuerpo que Dios ha dado, y por tanto es pecado. Como dije anteriormente, si un transexual es católico por convencimiento, no le queda más remedio que aceptar su sufrimiento y convertirlo en propósito de su fe. Es natural para los movimientos religiosos, oponerse a legislación que promueva el pecado, como la ley que permite los cambios de sexo en la caja. Sin embargo, la discusión no debe centrarse en el dogma sino en el costo/beneficio para la sociedad y para la persona. Desde mi perspectiva, se está haciendo muy mal en promover los cambios de sexo y tratamientos hormonales pero no por razones religiosas, sino porque se hace sin entendimiento del problema de la persona y por tomar todo como blanco y negro. El señor del vestido no quiere convertirse en mujer, quiere sentirse bien y seguir siendo hombre. Incluso, el hombre que sentía rechazo a sus genitales, cambiarle el sexo a mujer puede que no le ayude porque no siente identificación con su nuevo sexo. Hay estudios muy débiles en el tema y los pocos datos que hay tienden a dejar en entredicho que el cambio de sexo sea la solución. A pesar de que la población transexual lo rechace, la ayuda sicológica es esencial porque se tiene que lidiar con el rechazo de la persona hacia lo representativo de su sexo y con el rechazo de la sociedad. Entonces es un problema complejo, que hay que estudiar con calma para poder brindar la mejor ayuda a estas personas.  Leyecitas de cambio de nombre son algo, pero es nimio comparado con el problema por resolver.

Ahora, la población es realmente pequeña, en USA son como 3% nada más.  Según los psicólogos, estos rasgos de disforia pueden presentarse en la niñez de forma temporal y menos del 3%-10% de esos casos se mantiene en la vida adulta. Así que es menester la participación de un psicólogo que brinde guía y no salir corriendo a cambiar el sexo de mi hijo solo porque le gusta ponerse zapatos rosa o juega con Barbies.

Por último, debo decir que la educación sobre estos temas es de mucha importancia. Sin embargo, el enfoque de la llamada ideología de género es nefasto, porque se basa en seudociencia. Con lo que he explicado sobre la homosexualidad y la transexualidad, es claro que una afirmación como que los hombres no son hombres sino que la sociedad los educa como tales, o que hay hombres que nacen con vagina, es una simplificación incorrecta y desviante de la realidad, y de hecho hacen flaco favor a estas poblaciones.

Si alguno tiene datos que puedan completar o incluso refutar algo de lo que aquí digo, bienvenidos sean, así aprendemos todos.

¿Es el feto una persona?

Esta es una pregunta que salta a cada rato en la discusión sobre el aborto. Esto por cuanto el pero más grave que se puede decir sobre aborto es que termina con la vida de alguien. Los que promueven el aborto tratan de imponer la idea de que no se termina con la vida de nada, o que ese alguien no es una persona como todas las demás. Este pequeño artículo explica algunos conceptos y términos y aclara la pregunta de su título.

Comencemos por la definición de “persona”. La Real Academia Española (RAE) nos da varias connotaciones, de las cuales resalto dos: la 1. “f. Individuo de la especie humana.”  Y la 6. “f. Der. Sujeto de derecho.” Como vemos, una persona es alguien de la especie humana y particularmente es un sujeto de derecho. Para determinar si un feto es una persona, deberíamos entonces determinar si es de la especie humana y si es sujeto de derecho.
Lo primero es universal. Es decir, no importa la nacionalidad del feto, la ciencia nos dice si es humano o no. Para saberlo, primero debemos determinar la especie. Para saber qué es una especie, nos vamos de nuevo a RAE y nos dice: 7. “f. Bot. y Zool. Cada uno de los grupos en que se dividen los géneros y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás especies. La especie se subdivide a veces en variedades o razas.” Pero ¿Cómo se determinan esos caracteres? Según Dobzhansky (Genetics and the origin of species. Columbia University Press, New York) y Mayr (Systematics and the origin of species. Columbia Univ. Press, New York.) tenemos las “especies biológicas” que son aquellas pertenecientes a una población de individuos que pueden cruzarse entre sí, pero que están aislados reproductivamente de otros grupos afines. Corolariamente, si dos individuos de una especie se cruzan, el individuo resultante pertenece a dicha especie. Por tanto, si dos seres humanos se cruzan entre sí, el individuo resultante debe ser de dicha especie.

Vamos más allá. Se denomina “genoma” de una especie al conjunto de información genética de la misma, usualmente codificada en el ADN. Entonces, para poder determinar de qué especie es una célula, basta con hacer un análisis de ADN y determinar su información genética. Juntado esto con lo anterior, si a un cigoto, embrión o feto desarrollados a partir de un cruce de dos seres humanos se les hace una prueba de este tipo, saldrá que el individuo es un ser humano.

Entonces estamos claros que el feto ES un ser humano. Pero, ¿es persona? Como vimos, en derecho “persona” es un individuo sujeto de derecho. Eso ya no lo determina la ciencia sino las leyes. En el pasado hubo tiempos en los que a las mujeres, los negros y los judíos se les negaban los derechos por no ser considerados personas. Eso lo cambió el advenimiento de leyes que les otorgaban derechos e igualdad. ¿Cómo está el feto en términos de ser sujeto de derecho? En Costa Rica tenemos la constitución política, que dice en su artículo 21: “La vida humana es inviolable.” Como hemos visto, el embrión es un ser humano, por tanto está cobijado por la constitución al igual que el feto (que no es sino un estado de desarrollo del ser humano). En la Convención Interamericana de Derechos Humanos (CIDH-Pacto de San José), convenio internacional firmado por Costa Rica y muchas otras naciones de américa, dice en su artículo 1, inciso 2: “Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.” Esto nos dice que todo ser humano es una persona según la CIDH, tratado internacional, y como el embrión y el feto son seres humanos, son tomadas como personas.

Ahora, incluso si el feto no fuera declarado una persona, existe también legislación para otros seres vivos que les otorga derechos, como algunas que evitan el maltrato animal, por ejemplo. Por tanto, el feto podría también tener derechos, aunque no sea una persona.

Los portillos del aborto terapéutico

Actualmente el Ministerio de Salud está trabajando en un protocolo de aborto terapéutico. Hacemos un llamado para que no se caiga en las trampas que dicho tipo de aborto usualmente causa.

1. Sobre el 121 del código penal. El aborto terapéutico como tal no existe en nuestra legislación, no se menciona. El aborto es considerado un delito contra la vida, pero el artículo 121 del código penal exonera de castigo a quien cometa dicho delito si cumple con cuatro características: a-es cometido por un profesional de la salud, b-con permiso de la madre, c-cuando haya peligro para la salud o vida de la misma y d-cuando ese peligro no pueda solucionarse por ningún otro medio. Esto se basa en el principio de que hay un mal mayor (la muerte de la madre y el hijo) que se evita con un mal “menor” (la muerte solo del hijo).

2. Prerrogativa de la madre. Se ha intentado hacer creer que el aborto terapéutico es un derecho que puede ser solicitado por la madre. Como vemos en el 121, es la decisión que toma un profesional de la salud de cometer un delito contra la vida a sabiendas que no será castigado, cuando haya un peligro infranqueable. A la madre se le pide permiso, pero no es la madre la que exige y manda sin criterio médico, y mucho menos en casos en los que no se cumplan c y d mencionados arriba.

3. Aborto por comodidad. El aborto se practica cuando el mismo salve la vida de la madre y no se pueda evitar. Por eso, casos donde hay un mal independiente del embarazo, como el de tratamiento del cáncer, no deberían ser tomados en cuenta. La muerte del hijo no cura el cáncer y tampoco evita su tratamiento. El feto puede verse afectado, y si muere sería un caso de “doble efecto” donde la vida del feto se vio afectada por el tratamiento a la madre, pero eso no se considera un aborto. Tampoco se debería dar en casos en los que la eliminación del feto “facilite” el tratamiento, dado que siempre hay un tratamiento que se pueda aplicar aún con el embarazo. La declaración de Dublín (http://www.dublindeclaration.com/), firmada por expertos en salud materna, dice que en ningún caso la muerte directa del niño es necesaria para salvar la vida de la madre.

4. Aborto por inviabilidad o eugenésico. Cuando el feto venga con problemas, sean estos incompatibilidad con la vida o defectos genéticos. Aunque se argumenta que estos casos afectan la salud mental de las pacientes, no hay ningún estudio ni manual en sicología ni siquiatría que diga que el aborto cure tales males. El duelo que se experimenta sigue siendo duelo. Incluso, como denuncia la doctora Francisca Decebal-Cuza de Chile, hay preocupación porque el aborto corta el proceso del duelo eliminando ritos importantes y suponiendo que la negación del embarazo ayudará, lo que a la larga es contraproducente. No se debe entonces aceptar ese tipo de terapia (aborto) por no estar completamente aconsejada por cuerpos profesionales. La aceptación de esto es el portillo más grande, porque incluso se permite en otros países el aborto en casos tan simples como estrés o por suponer infelicidad del niño en un futuro.

5. Aborto por violación. Similar al caso anterior, se argumenta que la mujer violada y embarazada sufre, cosa que es cierta, pero no se tiene estudio que diga que el aborto cure o ayude. Es más, hay estudios de los doctores Reardon, Makimaa y Sobie que dicen lo contrario, que afecta negativamente.

Dicho esto, hay que tener cuidado que estas trampas no se colen en nuestro protocolo.

Administración Moderna y Convenciones Colectivas.

Primero, mi posición de apoyo a las fiestas les parece extraño a muchos, pero esto es porque no están viendo las cosas como yo las veo.

Segundo, podemos hablar mucho pero si no ponemos los pies sobre la tierra y nos sacamos el odio, malinformación, satanización, etc, todo aspecto negativo que tenemos contra los empleados públicos y contra las convenciones colectivas y sindicatos, jamás, JAMÁS, nos vamos a entender ni van (los que NO están limpios de esa distorsión) poder proponer cosas sensatas.

Aclarado lo anterior, quisiera dejar claro qué es una convención colectiva (tomado de Monografías):
La convención colectiva tiene por finalidad la regulación de las condiciones de trabajo en sentido amplio y demás aspectos vinculados con las relaciones laborales, el establecimiento de medios para la solución de los conflictos y, en general, la protección de los trabajadores y sus familias, en función del interés colectivo y del desarrollo económico y social de la Nación.
El contrato colectivo de trabajo puede regular todos los aspectos de la relación laboral (salarios, jornada, descansos, vacaciones, licencias, condiciones de trabajo, capacitación profesional, régimen de despidos, definición de las categorías profesionales), así como determinar reglas para la relación entre los sindicatos y los empleadores (representantes en los lugares de trabajo, información y consulta, cartelera sindical, licencias y permisos para los dirigentes sindicales, etc.).

La convención y los sindicatos (del griego “hacer justicia”) nacieron ante la explotación de patronos durante la revolución industrial. Los sindicatos utilizaron el poder de la asociación y por fin dieron a entender a los patronos que ellos no le hacía un favor al empleado al contratarlo, sino que la relación era bilateral: uno ocupaba del otro.

Pero el mundo cambió. Ya la administración que piensa en el empleado como un esclavo al que hay que exprimir practicamente no existe. Ya no se llaman empleados sino colaboradores, porque juntos trabajan para lograr un fin. Dado este cambio de visión, las tarjetas de marcaje de horario y el pago por horas deja de ser relevante, y el trabajo por objetivos con horarios flexibles surge. Claro está, antes para saber si se cumplen con las horas se marcaba en un reloj con una tarjeta, ahora no se marcan las horas sino la producción, y las métricas utilizadas con diferentes. Todo esto comienza por convertir a las convenciones colectivas en un anacronismo, un contrato que debe evolucionar. Antes se utilizaba para, por ejemplo, definir los días de descanso que debería darse al trabajador (el empleador quería que no tuvieran y trabajara corrido), pero eso ya no tiene sentido, hay leyes que indican cuánto se debe dar e incluso las compañías obligan al trabajador a tomar esos días. Ya se entiende que un trabajador embotado no rinde. Sin embargo, se sigue negociando, y esto no para garantizar las vacaciones sino para obligar a tener más: un privilegio.

Las convenciones colectivas deben entonces limpiarse de tales privilegios, y cosas tan simples como las vacaciones no deberían ir ahí, sino en el contrato regular porque se dan por ley. Aun así, queda la posibilidad de que, por el tipo de trabajo, el riesgo o las tareas, la gerencia de recursos humanos quiera hacer ajustes. Por ejemplo, cuando se manda a una persona al extranjero a trabajar en un proyecto. Esta persona veía a su familia, sus hijos, todas las noches al volver del trabajo y los fines de semana, pero por un tiempo dejará de verlos por estar lejos por culpa del trabajo. La gerencia podría definir que esa persona, por cada mes en el extranjero, reciba un día de vacaciones adicional para compensar con su familia. Para mí eso es muy lógico, va de la mano con una relación laboral entre seres humanos donde uno sacrifica noches y fines de semana con su familia y el otro se las reconoce con vacaciones, tiene todo el sentido. Ahora, si el patrono, sabiendo eso, niega cualquier tipo de retribución y exige al empleado sacrificar esos días, muy probablemente el empleado quiera reclamar y exigirlo en una convención colectiva. La gente de afuera, ignorante de la situación y envenenada por abusos del pasado, pensará que eso es una gollería y querrá quemar vivo al empleado que sólo quiere que su trabajo no le obligue a pasar tanto tiempo sin ver a su familia. Esa gente de afuera no les importa, no ven al empleado como un ser humano, lo ven como una lacra a la que ojalá no hubiera que pagarle porque dicen que “están gastando la plata del pueblo”.

Así, no toda “dádiva” en las convenciones son privilegios ni gollerías. Algunas tienen mucho sentido, como pedir herramientas especiales para hacer mi trabajo o compensación por situaciones especiales. Las que son abusos, estamos todos de acuerdo en que deberían ser eliminadas. Pero igual estamos de acuerdo en que muchas de las cosas en las convenciones no deberían estar ahí, sino que el patrono debería ser proactivo para otorgarlas porque son de sentido común. ¿De quién? De un departamento de recursos humanos moderno que entienda los problemas, el trabajo y las situaciones especiales y que actúe de forma apropiada. Es decir, un departamento de RRHH que sea más que un impresor de cheques y reportes a la CCSS.

¿Qué pasa entonces con las fiestas? Hay rubros muy importantes en la gestión del recurso humano, desde el “team building” hasta los orientados a cubrir las necesidades de Maslow. Algunas actividades, aparte de ser una diversión, son pensadas para poder compenetrar más al empleado con la misión de la empresa, fomentar el compañerismo, la interacción entre las diferentes generaciones, etc. ¿Es eso gollería satanizable? Pues no. Pero cualquier cosa que suena a fiesta muy probablemente lo será y correrá el riesgo de ser vilipendiada sin más razones. La gente sin conocimiento verá en ellas guaro y gallos de salchichón (o chorizo), y no una construcción de gestión de recurso humano. Si viene como exigencia de los empleados en una convención colectiva, pues es claro que es una simple fiesta. Si viene planteada por el departamento de RRHH con objetivos claros, dentro de un plan de mejora productiva, el asunto cambia.

Es por eso que la prohibición de buenas a primeras es para mí una demostración de ignorancia y populismo. Una revisión del plan que justifique la fiesta sería más razonable, y ahí podría ser que la fiesta de RECOPE sea realmente una gollería, pero que la del INA sí sea legítima, más si es un “almuerzo fraternal” que busca acercar a todos los que trabajan en el INA (dígame alguno si los consideran “vagos”) con un costo mínimo y que es organizada por la empresa con un fin particular.

Las personas que obtusamente obstinadas siguen diciendo que no les toquen la plata en tonteras les digo que lo siento, es plata que tiene que ir a ser utilizada en una empresa del estado y hay gastos de gastos que probablemente no autorizarían. Si les hacemos caso, eliminarían el costo de limpiar los baños, el piso o recortar el zacate y pondrían a los empleados a llevar su propio papel higiénico, les quitarían el comedor y el gasto de electricidad de los microondas, eliminarían la enfermería, las vacaciones y permisos de maternidad, creo que prohibirían los embarazos. Así de tacaños los veo, lo siento.

RECOPE, Fiesta Navideña y costo del trabajo.

Jugaremos hoy de abogados del diablo. Hay muchas fuentes, cito solo una donde se menciona la intención de hacer una fiesta navideña para 300 empleados de RECOPE. Esa fiesta está contemplada en el artículo 107 de la convención colectiva. Como ARESEP ya había dispuesto que los gastos de la convención colectiva no podían incluirse como parte del gasto de producción/distribución de combustibles para efecto del cálculo de tarifas, la misma ARESEP consultó con qué dinero se pretendía hacer tal fiesta. Ante esto, la fiesta fue frenada por el repudio generalizado de la ciudadanía en redes sociales.

Pero, antes de dar mis razones de abogado del diablo, hablemos un poco sobre la administración de empresas y el manejo de personal. En tiempos ya idos, se pensaba en el trabajo como un castigo dado que había que pagar para que la gente lo hiciera. La administración era tirana y tenía siempre como objetivo obtener ganancia sin importarle el bienestar de los trabajadores, a quienes les daba lo mínimo por su trabajo. Eso ya cambió, desde tiempos inmemoriales. Ahora se sabe que el trabajo es casi un segundo hogar, y que el empleado motivado y evaluado rinde mejor, que el costo de la planilla no es el único costo que se debe tomar en cuenta en el rubro de recursos humanos. Tenemos la pirámide de Maslow y otras herramientas más modernas que nos dicen que un empleado feliz y tranquilo es un empleado productivo.

Ahora, las convenciones colectivas nacieron en la época del trabajo como castigo y la opresión, son anacrónicas por decir algo. Están basadas en un falso balance entre la opresión trabajadora y el bienestar del empleado. Sin embargo, tal como la administración y la visión del trabajo han cambiado, así debe evolucionar la negociación de la convención. Hay cosas que tienen todo el sentido del mundo, pero todo. Doy algunos ejemplos: Un aporte extra a los médicos que se exponen a enfermedades contagiosas como compensación por el riesgo, el pago de taxi a maestros que tienen que ir a lugares peligrosos con poco acceso a servicio público de transporte, el pago de alojamiento a maestros que tienen que irse a lugares muy alejados de su hogar para dar clase. En estos dos últimos casos, el costo lo cubre el patrono simplemente porque es necesario para el servicio y no debería ser cubierto por el empleado.

Dicho lo anterior, creo que queda claro que no podemos ver el costo del trabajo sólo como el costo de planilla, sino que hay que hacer una inversión adicional para el recurso humano. Si tengo un grupo de trabajadores que tienen que almorzar, y la mayoría trae comida de sus casas, es lógico que el patrono moderno disponga de un comedor amueblado, incluyendo hornos de microondas, refrigerador y cafeteras. Si no lo hace, obliga a los empleados a comer en las gradas o el zacate, comida fría y hasta descompuesta, o a gastar más de la cuenta en sodas aledañas. ¿Ven? Creo que es perfectamente razonable dentro de la administración moderna el poder justificar como gasto algo que es necesario para que el trabajador cumpla con sus necesidades humanas básicas según Maslow.

Ahora, llegamos a la famosa fiesta. Es navidad, y muchas empresas tienen su convivio navideño. Se piensa en ser como una segunda familia y la inversión de ese convivio es un gasto nimio en comparación a la motivación y acercamiento de los trabajadores. ¿Hay empresas que no tiene fiesta navideña? Sí, las poco modernas, las que viven aún en tiempos de la planilla como única remuneración por el trabajo. Es por eso que la fiesta de Navidad en RECOPE yo no la veo mal. De hecho, debería haber fiesta en todas las instituciones como parte de un gobierno moderno. ¿Qué hay mucho gasto? No es nada comparado con los costos de operación, presupuestos e inversiones. Pero el pueblo, ya cansado de abusos, se saca el clavo. Se convierte en el patrono tirano para el cual el empleado no tiene derecho a tener fiesta de navidad, cual Scrooge tacaño y vengativo. Y esto no lo estoy inventando: nosotros pagamos con el costo del combustible, directa o indirectamente, la tal fiesta, y les estamos diciendo que no tienen derecho porque no nos da la gana. Si hacemos un cálculo de cuánto es lo que estamos restringiendo, nos damos cuenta que son 7 millones dividido entre la cantidad de combustible que gastamos todos los costarricenses y extranjeros de paso en una año. ¿Cuánto, un tanque lleno por persona, un litro por persona? No, menos del pellizco de una gota. Ni Scrooge es tan tacaño y despreciable, me perdonan la expresión.

Sin embargo, ARESEP actúa de buena forma. El problema radica en que la fiesta está dentro de la convención colectiva (simplemente porque la administración de RECOPE NO ES MODERNA, es más bien retrógrada, solo basta leer lo que dice su presidenta Sara Salazar, y por tanto deben exigir una fiesta de navidad vía contrato). Dentro de los costos presentados por RECOPE a la ARESEP debería ir un rubro de presupuesto orientado a la inversión en el trabajador, que incluya todas las cosas que he mencionado arriba, aparte de la planilla, y la ARESEP debería considerarlas como parte de un costo racional de la gestión de recursos humanos moderna. Todas esas cosas deberían ir fuera de la convención colectiva porque esto no es un régimen de represión y porque no son privilegios. Claro está, la normativa de RECOPE debería fijar un presupuesto racional para este rubro, que sea competitivo y acorde con la realidad económica nacional. Dado esto, el resto de privilegios de las convenciones deberían desaparecer y quedar únicamente los que tengan sentido para el desempeño del trabajo de manera justa. De esta manera, la misma convención se convertiría en un detalle fundamentado de costo que la ARESEP podría aceptar.

Advierto que no terminé mi carrera en administración, pero estoy seguro de que la mayoría del pueblo ni siquiera administra su propia casa con propiedad y de fijo muchos explotan a las empleadas domésticas, seguro que no las dejan ir a casa en Navidad y no les dan pero ni a oler el queque navideño, si por la víspera se saca el día.

Termino aquí mi intervención de abogado del diablo. Aclaro que no defiendo la convención colectiva de nadie, no estoy de acuerdo con los abusos de RECOPE pero tampoco estoy de acuerdo en cerrarlo sino en transformarlo, evolucionarlo, quitarlo de la manos de los sindicalistas y administradores inútiles que ha tenido y ponerlo a trabajar como debe ser.

Algunas notas sobre Halloween

Sí, ya sé que acaba de pasar, pero me parece oportuno comentar algunos aspectos de esta fiesta.
Primero, hay mucho ir y venir sobre la celebración de Halloween. Algunos cristianos incluso están cambiando el nombre por HolyWins, para cambiar la concepción pagana de la tradición. Hablemos de lo que realmente significa.
Halloween es una contracción de All Hallows’ Evening o Allhalloween o All Hallows’ Eve, que significa Víspera de todos los Santos, dado que se celebra un día antes de la celebración cristina del Día de Todos los Santos, que a su vez se celebra un día antes que el Día de Difuntos.  Por esta razón, Halloween tiene de hecho una cognotación Cristiana.
Ahora, ese día, coincidencialmente, es el mismo de la celebración gala del Samhain, que es la que marca el final de la temporada de cosecha e inicio del invierno. Se dice que dicho festival tiene raíces Celtas paganas, donde se creía que el límite con el más allá era más sencillo de cruzar. Por eso, se creía que los espíritus vagaban esa noche, y los muertos volvían a sus casas buscando hospitalidad. La tradición hizo que la gente se vistiera representando a esos espíritus y pasaran de casa en casa. Es claro que esto es muy similar a la tradición norteamericana de vestirse como monstruos e ir de casa en casa pidiendo dulces.
Aclarado esto, tenemos que la víspera de todos los santos, Halloween, es una cosa, y la tradición celta es otra. Sin embargo el comercio ha hecho que sean sinónimos. Quedamos claros que no.
Segundo, el problema de que mucho cristiano esté en contra de tal celebración. Aquí hay mucha tela que cortar y depende de las creencias de cada uno. Tenemos la teoría de que la tradición ha cambiado mucho, y ya los disfraces de los niños son más de super héroes y personajes de películas, que monstruos o demonios. También que los niños no realizan el proceso basados en el paganismo sino en la aventura de disfrazarse y pedir dulces. Como ha ocurrido en otras ocasiones, el rito o tradición se ha “inoculado” y se ha vuelto inofensiva porque se ha cambiado su sentido original. De hecho, me parece, la iniciativa de HolyWins es similar, porque los niños se visten de ángeles y santos, justamente para desvirtuar el disfrazarse de monstruos.
Sin embargo, para otros el problema persiste, porque el “rito” se realiza sin importar que cosas accesorias como qué disfraz se usa, cambien. Sin embargo, todos son libres de hacer lo que piensen correcto en este aspecto.
Tercero, el mensaje que defiende la tradición de Halloween norteamericana en suelo tico haciendo mofa de quienes dicen que no es tradición tica. Este mensaje dice que acaso Navidad es guanacasteca. Aquí quisiera aclarar un par de puntos.
Una tradición es algo que inicia y se mantiene en un lugar o grupo de personas. Ante esto, lo siento, pero la tradición de Halloween NO ES TICA. Las mascaradas lo son. La Navidad no es una tradición, es una fecha y celebración, que tiene tradiciones MUY DIFERENTES alrededor del mundo. Un poquito de información ayudará: En USA, la navidad es sobre Santa Claus, un gordito llamado Kris Kringle que trae regalos por una chimenea y que vive en el polo norte. Esta tradición es una invención comercial que trae componentes de muchas otras tradiciones. El gordito rojo lo inventó la Coca Cola, Santa Claus viene de San Nicolás de Bari, obispo que daba regalos a escondidas a la gente necesitada. ¿Kris Kringle? Es el nombre que le dieron a Santa Claus es una película, y se deriva de “Christkindl” que es el que traía los regalos en navidad en Alemania y Austria,  que significa “Christ Child” o Niño Dios (¿les suena?). El Niño Dios es quien traía los regalos, justo como era en Costa Rica hace muchos años, junto con su tradición de crear pasitos o portales con las imágenes de la natividad. Luego, cuando comenzaron a llegar programas de televisión gringos y tarjetas gringas, conocimos a Santa Claus que nosotros apodamos “Colacho”.
Como verán, una tradición es algo que vamos creando. Halloween NO ES TICA, repito, pero igual podemos irla incorporando y hacerla nuestra, de una u otra manera. La idea de montarla sobre las mascaradas es interesante. Igual aquí hay fiestas de disfraces. Mandar a los niños vestidos a recorrer casas no es tan buena idea en algunos lugares.
¿Estamos claros?

Hola Aylan.

Hola Aylan.
Hola señor. ¿Es aquí el país donde no hay guerra?
La guerra aquí no existe, Aylan.
Señor, ¿Dónde está mamá?
No te preocupes, ven conmigo, ella está en el jardín, con tu hermanito.
¿Y mi papi?
El no ha venido.
¿Se quedó en casa? Pero tiene que venir con nosotros… ¿Cuándo llega?
No te preocupes, aún tardará, pero enviaré a alguien para cuidarlo. ¿Aún tienes miedo?
Sí, los hombres malos nos persiguen…
No temas, los hombres malos no pueden llegar aquí. Ve, ve a jugar al jardín, sin miedo, sé feliz.

Clarificando la Ideología de Género

(EDITADO. Ver modificaciones abajo).

Luego de varios artículos y aireadas discusiones sobre los escritos del doctor Fernando Zamora por parte de miembros del PLN, incluyendo su presidente, se critica un entendido conservadurismo y se denuncia un ataque a la lucha por los derechos de las mujeres. Leyendo el artículo, eso es bastante absurdo. Entiendo entonces que tales personas están confundidas con los términos utilizados. Es por eso que este corto artículo pretende explicar lo que realmente significa Ideología de Género.

La Ideología de Género se comenzó a cocinar por los años 60, con estudios de género (sexo) que se publicitaron como científicos (no lo eran tanto). Fue en 1995 que se dio a conocer en la  IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, que tuvo lugar en Pekín. Llegó disfrazada como ideología feminista de ayuda a la mujer, utilizando mucha nomenclatura de la corriente feminista. ¿Qué propone? Algo muy simple: nacemos neutros, sin sexo, y es la sociedad la que nos construye hasta hacernos adoptar un rol.

Suena lógico, ¿no? Pero qué tal si les cuento que cuando decimos “neutro”, la ideología se refiere a que no somos sexuados, que la biología y anatomía no significan nada, y que no importa “el tamaño de nuestros genitales”, podemos llegar a ser hombres o mujeres por medio de la construcción de la sociedad. Es decir, la sociedad es la que nos hace hombre o mujer, nada de eso es natural. Más allá, nuestras preferencias sexuales también son “enseñadas” o “programadas” por la sociedad.

Para la Ideología de Género, la sociedad nos esclaviza. Nos obliga a ser hombres o mujeres, nos obliga a ser heterosexuales u homosexuales, y se vale de conceptos esclavizadores para lograrlo. Estos son el matrimonio, la maternidad y la familia. El objetivo de la ideología es liberarnos de esa esclavitud. Por eso, aboga por que la maternidad sea vista como un mal, intenta que la familia deje de ser la base fundamental de la sociedad al hacerla sinónimo de cualquier cosa (familia es cualquier grupo de personas o animales, reunidas y que sientan cariño/amor por los demás). El matrimonio también, se publicita como algo negativo, como un contrato que puedo no cumplir o romper cuando quiera, o simplemente no tomarlo. Yendo más allá, aboga por que las personas nos liberemos de estereotipos y podamos amar a cualquier otra persona, independiente del sexo. No es una igualdad de sexos, es una igualdad total, como seres neutros.

¿Es eso feminismo? Pues no, la misma Barbara Ledeen, feminista de la IWF en Pekín, critica el borrador del “Plan de Acción”, indicando que la idea de género como una construcción social permite que el sexo sea una elección, y que la idea de familia fue completamente eliminada al reemplazarla con “household”, elminando toda referencia a las palabras “padre”, “madre”, “hijo”. Por eso y otras cosas, recomendó que Estados Unidos no participara.  Por otro lado, Mary Ellen Bork, de CATHOLIC CAMPAIGN FOR AMERICA, dijo “The Platform for Action, is seriously flawed by the endorsement of a radical feminist view of equality and gender which leads to inadequate treatment of motherhood and traditional marriage and inadequate treatment of religious and cultural values that women bring to society.”. Christina Hoff Sommers en su libro “¿Quién robó el Feminismo?” dice que “El feminismo de ‘equidad’ lucha por la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación.” Mientras que la Ideología de Género es dice que “las mujeres no serían oprimidas sino existiera ‘la mujer’”, con lo que en lugar de reivindicar a la mujer, pretende destruir el concepto mismo de lo femenino. Sin embargo, al ser introducida como parte de la lucha feminista en Pekin, se considera también parte del feminismo de segunda generación (second wave feminism) aunque las fechas no concuerden (terminó en 1980).

¿De dónde viene? De muchos lados. Dale O’Leary, escritora sobre temas de género, indica que el origen está en el trabajo científico del doctor Dr. John Money, de la Hopkins University en Baltimore (1950s). Este doctor acuñó el término Género (gender) que era exclusivo del lenguaje, para usarlo como la manifestación de la sexualidad creada por la sociedad. Sus teorías de que el sexos se construye y no se trae al nacer, han sido desestimadas con los estudios cientificos recientes. La ideología resultante también extrae elementos del totalitarismo, el utilitarismo, hedonismo, su idea del matrimonio como afrenta proviene de ideas en Marx y Engels, su liberalidad proviene de ideas de Reich y Marcuse, y también del feminismo eugenista de Sanger y el materialismo y existencialismo ateo de Beauvoir, que tenían sus ideas negativas sobre la maternidad.

Aclarado esto, vemos claro que la lucha por la igualdad de condiciones de la mujer, la lucha por el voto y todas esas cosas no tienen nada que ver con la Ideología de Género. También, creo, es claro que tampoco son los ideales de la social democracia. Ahora, la pregunta es si los críticos del doctor Zamora, que lo quieren fuera del partido, son ignorantes de esta ideología, o más bien la conocen muy bien y quieren adoptarla en el partido. De ser así, creo es bueno que los militantes la entiendan (creo que muchos se oponen) y que se decida su aprobación en un congreso ideológico.

Para terminar: ¿Es un boom en el mundo? Bueno, en los países que fueron pioneros en esta ideología, los países nórdicos, el Nordic Council of Ministers (un consejo inter-gubernamental integrado por Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia), hace poco cerró el NIKK, Instituto de Género Nórdico, que era el promotor de la Ideología de Género, proveedor de las bases científicas para las políticas sociales y educativas, lo que llevó a los países nórdicos a ser los más “sensibles al género”. Sin embargo, una serie de documentales demostraron que tales bases científicas no eran tales,  que no había ningún soporte de investigación empírica que fundamentara tales teorías, lo que llevó a relacionar el cierre con dicho trabajo documental. Sin embargo, las autoridades negaron que el cierre fuera por esa causa, y el NIKK está de nuevo trabajando, ahora con amparado por el Swedish Secretariat for Gender Research.  Por otro lado, en Italia, se está también poniendo en evidencia con un libro de Mario Adinolfi, cofundador del partido democrático italiano. Igual hay muchas voces levantadas en contra. Así estamos.

Ediciones:
1. Se corrige el texto de Ledeen, dado que no aparece en el texto de la conferencia, sino que un texto muy similar es dicho por Mary Ellen Bork. Se incluye el texto de Bork.

2. Se incluye referencia a O’Leary y al doctor Money.

3. Se incluye referencia a la consideración de la ideología como feminista.

4. Se da referencia a la reapertura del NIKK.

¿Usted qué haría?

Una noche estaba viendo televisión, cuando unos gritos desesperados me asustaron. Me asomé a la ventana, que da a la ventana del cuarto de los niños del vecino, y vi algo horroroso. El vecino estaba dentro del cuarto junto a la cuna del bebito, otros tres niños (los menorcitos de esa familia, el mayor andaba trabajando) también estaban en el cuarto, gritando de miedo. El hombre tomó el bebé y le arrancó violentamente el chupón que estaba tomándose, lo sacudió violentamente y luego lo arrojó por la ventana, hacia el basurero que estaba afuera. Ahí, unos perros hambrientos se le tiraron encima para comérselo. Impactado, no sabía si estaba imaginando cosas, hasta que el hombre tomó a otro niño, el pequeñito que le seguía al bebé, del brazo. Con la otra mano, tomó un martillo. El niño le gritaba implorándole que no le pegara, que por favor no, pero eso irritó más al hombre que descargó un golpe con el martillo, impactando el pecho del niño. Sus costillas se quebraron, al punto que un hueso se le salió de un costado. El niño gritaba horriblemente, lo que enojó aún más al hombre, que se sacó del cinto un machete descomunal, y de un tajo le cortó un bracito al pequeño. Con una frialdad espantosa, tomó el brazo y lo arrojó por la ventana, al mismo basurero de los perros, que seguían en su frenesí. Acto seguido, asestó más golpes, amputándole las dos piernas y el otro brazo, que también arrojó por la ventana. El niño apenas gemía, así que el hombre tomó de nuevo el martillo y le lanzó brutalmente múltiple martillazos en la cabecita, hasta reventársela, el cerebro impregnado en la pared. Tomó el cuerpecito con una mano, el cerebro despedazado con la otra, y los arrojó por la ventana. Los otros dos chiquitos estaban desesperados tratando de abrir la puerta, pero parecía estar con llave. El hombre los volvió a ver y lentamente empuñó de nuevo el martillo.
Ahí, reaccioné, salí corriendo de la casa y me fui hacia la puerta del vecino. Ahí estaba la madre de los niños, llorando, con la mirada perdida, bloqueando la entrada. Le grité que sus hijos estaban siendo asesinados por su marido, pero ella no levantó los ojos. Entre sollozos me dijo que el padre estaba “educándolos” para que se portaran bien y que ella no podía hacer nada. Yo no lo podía creer. Acaté entonces a llamar a la policía, y cuando me contestaron casi que gritado les dije que estaban asesinando a unos niños. La señora que me atendió me dijo, en el tono más frio que me hubiera podido imaginar, que me calmara. Me preguntó si la madre estaba ahí, y yo le dije que sí. Entonces me preguntó que qué decía la madre, y yo le dije, riendo de la desesperación, que ella decía que el padre estaba “educando” a los niños. Fue entonces que me espanté: la señora de la policía me dijo que entonces no podían hacer mucho, que tenía que esperar a que todo terminara para que un juez decidiera si el hombre educó a los niños con demasiada violencia o no, que la policía no podía intervenir. Yo le grité que para entonces los niños estarían muertos, pero la señora policía me dijo que así era la vida con las leyes.
Comprendí entonces que el asunto estaba en mis manos, así que decidí buscar apoyo. Me fui donde otro vecino y toqué la puerta. El vecino Luis salió y me preguntó qué quería y yo le conté que el vecino Juan estaba matando a sus hijos. Luis se asustó y me preguntó si estaba matando al mayorcito, yo le dije que no, que era a los chiquitillos. Entonces Luis suspiró aliviado y me dijo que se había asustado, que qué dicha que no era el mayorcito. Yo sin entender le pregunté a qué se refería y me dijo que los chiquitillos no importaban, que el mayor era el que trabajaba y apoyaba a la familia, pero los chiquitillos eran simplemente bocas que alimentar, y que como esa familia era pobre, perder a esos niños pequeños no los afectaba. Que si hubiera sido el grande sí sería un pecado, pero los pequeños no. Yo no podía creer lo que oía, exploté y le grité que cómo se le ocurría decir semejante estupidez, que eran niños los que estaban siendo asesinados, pero él más bien se sonrió, me dijo que yo no tenía sentido práctico, que pensara que esa familia era pobre y tenía demasiados hijos, que más bien era positivo que tuvieran menos bocas que alimentar. Me reiteró que el importante era el mayor que aportaba y que los demás eran más bien parásitos sin importancia. Además me dijo que los niños de todas maneras estaban sufriendo, que muertos dejaban de sufrir, así que todos ganaban. Luego me cerró la puerta.
Aún sin creerlo, reaccioné y deposité mis esperanzas en la vecina de la puerta siguiente. Doña María abrió una ventana y me preguntó que qué quería. Igual, le dije lo que pasaba y más bien me regañó. “¡Uy, no, muchacho! No sea metiche” me dijo. En tono de regaño me explicó que lo que haga la gente dentro de su casa es cosa de ellos, y que la manera de educar que tenga cada familia es de incumbencia sólo a esa familia, no de las demás. Igual le insistí que estaban matando niños, pero ella me miró seria y me preguntó que si eran hijos míos. Le dije que no, a lo que me contestó que entonces no debía afectarme, que me preocupara por mis hijos y no por los de los demás, que si a mí no me gustaba educar con violencia a mis hijos, que no lo hiciera y siguiera en paz, sin entrometerme con el derecho de los demás de educar a sus hijos como quieran. Entonces sonrió condescendiente y me aconsejó que me fuera a la casa a estarme tranquilo y dejara de estarme preocupando por cosas que no me debieran importar. Y cerró la ventana.
¿Qué haría usted, querido lector, en mi lugar? Posiblemente piense que, la verdad, los vecinos tienen razón. Debería irme a mi casa, cerrar mi ventana, poner el volumen del tele más alto para no oír los gritos, y dejar de preocuparme por hijos que no son los míos. Es más, la verdad es que mañana, con menos hijos que alimentar, la familia esa pueda salir adelante, sin tanto estrés, y sean más felices. Incluso el dinero que se ahorran puede servir para comprar las medicinas que ocupa la madre, que está enferma. Y tal vez, con menos bocas que alimentar, ya el mayorcito no tenga que trabajar y pueda al fin estudiar y hacerse de un futuro. ¿Cierto? Claro que sí, mejor no hacer nada, de por sí si me meto me pueden dar un martillazo y un machetazo. ¿Verdad?
Puede déjeme contarle, querido lector, que yo no. Yo me quedaré en esa calle vacía, llena de indiferencia de los vecinos, gritando y pidiendo ayuda. Llamaré a todas las puertas y seguiré diciendo que eso no es educar sino asesinar niños, que el derecho a la privacidad no está por encima del derecho a vivir que esos chiquitillos indefensos tienen. Estaré ahí porque sé que hay gente que piensa como yo y está luchando por salvar a esos niños.
Por si aún no se ha dado cuenta, querido lector, la historia de arriba describe un aborto. El tirar el bebé a la basura representa un aborto de primer semestre, con el niño aún pequeño que puede ser sacado entero con un succionador y es arrojado a la basura, vivo.  El segundo niño representa un aborto de segundo trimestre, donde el bebé es tan grande que hay que sacarlo a pedazos, y se usan fórceps y cuchillas para desmembrar al bebé, para finalmente aplastarle la cabeza y así extraerlo por partes. Y cuando he dicho que eso es un asesinato de brutalidad y barbarie inimaginable, me he encontrado vecinos que me dicen lo mismo que don Luis y doña María. Tal vez si don Luis y doña María hubiesen visto lo que vi desde mi ventana, pensarían diferente.
Ahora, luego de conocer la historia, imagino, querido lector, que usted tomará posiciones como la de los vecinos, o incluso se irá a su casa y tratará de ignorar todo. O puede ser que quiera hacer algo para evitar las brutalidades aquí descritas. Yo haré lo segundo.