¿Es el feto una persona?

Esta es una pregunta que salta a cada rato en la discusión sobre el aborto. Esto por cuanto el pero más grave que se puede decir sobre aborto es que termina con la vida de alguien. Los que promueven el aborto tratan de imponer la idea de que no se termina con la vida de nada, o que ese alguien no es una persona como todas las demás. Este pequeño artículo explica algunos conceptos y términos y aclara la pregunta de su título.

Comencemos por la definición de “persona”. La Real Academia Española (RAE) nos da varias connotaciones, de las cuales resalto dos: la 1. “f. Individuo de la especie humana.”  Y la 6. “f. Der. Sujeto de derecho.” Como vemos, una persona es alguien de la especie humana y particularmente es un sujeto de derecho. Para determinar si un feto es una persona, deberíamos entonces determinar si es de la especie humana y si es sujeto de derecho.
Lo primero es universal. Es decir, no importa la nacionalidad del feto, la ciencia nos dice si es humano o no. Para saberlo, primero debemos determinar la especie. Para saber qué es una especie, nos vamos de nuevo a RAE y nos dice: 7. “f. Bot. y Zool. Cada uno de los grupos en que se dividen los géneros y que se componen de individuos que, además de los caracteres genéricos, tienen en común otros caracteres por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás especies. La especie se subdivide a veces en variedades o razas.” Pero ¿Cómo se determinan esos caracteres? Según Dobzhansky (Genetics and the origin of species. Columbia University Press, New York) y Mayr (Systematics and the origin of species. Columbia Univ. Press, New York.) tenemos las “especies biológicas” que son aquellas pertenecientes a una población de individuos que pueden cruzarse entre sí, pero que están aislados reproductivamente de otros grupos afines. Corolariamente, si dos individuos de una especie se cruzan, el individuo resultante pertenece a dicha especie. Por tanto, si dos seres humanos se cruzan entre sí, el individuo resultante debe ser de dicha especie.

Vamos más allá. Se denomina “genoma” de una especie al conjunto de información genética de la misma, usualmente codificada en el ADN. Entonces, para poder determinar de qué especie es una célula, basta con hacer un análisis de ADN y determinar su información genética. Juntado esto con lo anterior, si a un cigoto, embrión o feto desarrollados a partir de un cruce de dos seres humanos se les hace una prueba de este tipo, saldrá que el individuo es un ser humano.

Entonces estamos claros que el feto ES un ser humano. Pero, ¿es persona? Como vimos, en derecho “persona” es un individuo sujeto de derecho. Eso ya no lo determina la ciencia sino las leyes. En el pasado hubo tiempos en los que a las mujeres, los negros y los judíos se les negaban los derechos por no ser considerados personas. Eso lo cambió el advenimiento de leyes que les otorgaban derechos e igualdad. ¿Cómo está el feto en términos de ser sujeto de derecho? En Costa Rica tenemos la constitución política, que dice en su artículo 21: “La vida humana es inviolable.” Como hemos visto, el embrión es un ser humano, por tanto está cobijado por la constitución al igual que el feto (que no es sino un estado de desarrollo del ser humano). En la Convención Interamericana de Derechos Humanos (CIDH-Pacto de San José), convenio internacional firmado por Costa Rica y muchas otras naciones de américa, dice en su artículo 1, inciso 2: “Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.” Esto nos dice que todo ser humano es una persona según la CIDH, tratado internacional, y como el embrión y el feto son seres humanos, son tomadas como personas.

Ahora, incluso si el feto no fuera declarado una persona, existe también legislación para otros seres vivos que les otorga derechos, como algunas que evitan el maltrato animal, por ejemplo. Por tanto, el feto podría también tener derechos, aunque no sea una persona.

Los portillos del aborto terapéutico

Actualmente el Ministerio de Salud está trabajando en un protocolo de aborto terapéutico. Hacemos un llamado para que no se caiga en las trampas que dicho tipo de aborto usualmente causa.

1. Sobre el 121 del código penal. El aborto terapéutico como tal no existe en nuestra legislación, no se menciona. El aborto es considerado un delito contra la vida, pero el artículo 121 del código penal exonera de castigo a quien cometa dicho delito si cumple con cuatro características: a-es cometido por un profesional de la salud, b-con permiso de la madre, c-cuando haya peligro para la salud o vida de la misma y d-cuando ese peligro no pueda solucionarse por ningún otro medio. Esto se basa en el principio de que hay un mal mayor (la muerte de la madre y el hijo) que se evita con un mal “menor” (la muerte solo del hijo).

2. Prerrogativa de la madre. Se ha intentado hacer creer que el aborto terapéutico es un derecho que puede ser solicitado por la madre. Como vemos en el 121, es la decisión que toma un profesional de la salud de cometer un delito contra la vida a sabiendas que no será castigado, cuando haya un peligro infranqueable. A la madre se le pide permiso, pero no es la madre la que exige y manda sin criterio médico, y mucho menos en casos en los que no se cumplan c y d mencionados arriba.

3. Aborto por comodidad. El aborto se practica cuando el mismo salve la vida de la madre y no se pueda evitar. Por eso, casos donde hay un mal independiente del embarazo, como el de tratamiento del cáncer, no deberían ser tomados en cuenta. La muerte del hijo no cura el cáncer y tampoco evita su tratamiento. El feto puede verse afectado, y si muere sería un caso de “doble efecto” donde la vida del feto se vio afectada por el tratamiento a la madre, pero eso no se considera un aborto. Tampoco se debería dar en casos en los que la eliminación del feto “facilite” el tratamiento, dado que siempre hay un tratamiento que se pueda aplicar aún con el embarazo. La declaración de Dublín (http://www.dublindeclaration.com/), firmada por expertos en salud materna, dice que en ningún caso la muerte directa del niño es necesaria para salvar la vida de la madre.

4. Aborto por inviabilidad o eugenésico. Cuando el feto venga con problemas, sean estos incompatibilidad con la vida o defectos genéticos. Aunque se argumenta que estos casos afectan la salud mental de las pacientes, no hay ningún estudio ni manual en sicología ni siquiatría que diga que el aborto cure tales males. El duelo que se experimenta sigue siendo duelo. Incluso, como denuncia la doctora Francisca Decebal-Cuza de Chile, hay preocupación porque el aborto corta el proceso del duelo eliminando ritos importantes y suponiendo que la negación del embarazo ayudará, lo que a la larga es contraproducente. No se debe entonces aceptar ese tipo de terapia (aborto) por no estar completamente aconsejada por cuerpos profesionales. La aceptación de esto es el portillo más grande, porque incluso se permite en otros países el aborto en casos tan simples como estrés o por suponer infelicidad del niño en un futuro.

5. Aborto por violación. Similar al caso anterior, se argumenta que la mujer violada y embarazada sufre, cosa que es cierta, pero no se tiene estudio que diga que el aborto cure o ayude. Es más, hay estudios de los doctores Reardon, Makimaa y Sobie que dicen lo contrario, que afecta negativamente.

Dicho esto, hay que tener cuidado que estas trampas no se colen en nuestro protocolo.

Clarificando la Ideología de Género

(EDITADO. Ver modificaciones abajo).

Luego de varios artículos y aireadas discusiones sobre los escritos del doctor Fernando Zamora por parte de miembros del PLN, incluyendo su presidente, se critica un entendido conservadurismo y se denuncia un ataque a la lucha por los derechos de las mujeres. Leyendo el artículo, eso es bastante absurdo. Entiendo entonces que tales personas están confundidas con los términos utilizados. Es por eso que este corto artículo pretende explicar lo que realmente significa Ideología de Género.

La Ideología de Género se comenzó a cocinar por los años 60, con estudios de género (sexo) que se publicitaron como científicos (no lo eran tanto). Fue en 1995 que se dio a conocer en la  IV Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, que tuvo lugar en Pekín. Llegó disfrazada como ideología feminista de ayuda a la mujer, utilizando mucha nomenclatura de la corriente feminista. ¿Qué propone? Algo muy simple: nacemos neutros, sin sexo, y es la sociedad la que nos construye hasta hacernos adoptar un rol.

Suena lógico, ¿no? Pero qué tal si les cuento que cuando decimos “neutro”, la ideología se refiere a que no somos sexuados, que la biología y anatomía no significan nada, y que no importa “el tamaño de nuestros genitales”, podemos llegar a ser hombres o mujeres por medio de la construcción de la sociedad. Es decir, la sociedad es la que nos hace hombre o mujer, nada de eso es natural. Más allá, nuestras preferencias sexuales también son “enseñadas” o “programadas” por la sociedad.

Para la Ideología de Género, la sociedad nos esclaviza. Nos obliga a ser hombres o mujeres, nos obliga a ser heterosexuales u homosexuales, y se vale de conceptos esclavizadores para lograrlo. Estos son el matrimonio, la maternidad y la familia. El objetivo de la ideología es liberarnos de esa esclavitud. Por eso, aboga por que la maternidad sea vista como un mal, intenta que la familia deje de ser la base fundamental de la sociedad al hacerla sinónimo de cualquier cosa (familia es cualquier grupo de personas o animales, reunidas y que sientan cariño/amor por los demás). El matrimonio también, se publicita como algo negativo, como un contrato que puedo no cumplir o romper cuando quiera, o simplemente no tomarlo. Yendo más allá, aboga por que las personas nos liberemos de estereotipos y podamos amar a cualquier otra persona, independiente del sexo. No es una igualdad de sexos, es una igualdad total, como seres neutros.

¿Es eso feminismo? Pues no, la misma Barbara Ledeen, feminista de la IWF en Pekín, critica el borrador del “Plan de Acción”, indicando que la idea de género como una construcción social permite que el sexo sea una elección, y que la idea de familia fue completamente eliminada al reemplazarla con “household”, elminando toda referencia a las palabras “padre”, “madre”, “hijo”. Por eso y otras cosas, recomendó que Estados Unidos no participara.  Por otro lado, Mary Ellen Bork, de CATHOLIC CAMPAIGN FOR AMERICA, dijo “The Platform for Action, is seriously flawed by the endorsement of a radical feminist view of equality and gender which leads to inadequate treatment of motherhood and traditional marriage and inadequate treatment of religious and cultural values that women bring to society.”. Christina Hoff Sommers en su libro “¿Quién robó el Feminismo?” dice que “El feminismo de ‘equidad’ lucha por la igualdad legal y moral de los sexos. Una feminista de equidad quiere para la mujer lo que quiere para todos: tratamiento justo, ausencia de discriminación.” Mientras que la Ideología de Género es dice que “las mujeres no serían oprimidas sino existiera ‘la mujer’”, con lo que en lugar de reivindicar a la mujer, pretende destruir el concepto mismo de lo femenino. Sin embargo, al ser introducida como parte de la lucha feminista en Pekin, se considera también parte del feminismo de segunda generación (second wave feminism) aunque las fechas no concuerden (terminó en 1980).

¿De dónde viene? De muchos lados. Dale O’Leary, escritora sobre temas de género, indica que el origen está en el trabajo científico del doctor Dr. John Money, de la Hopkins University en Baltimore (1950s). Este doctor acuñó el término Género (gender) que era exclusivo del lenguaje, para usarlo como la manifestación de la sexualidad creada por la sociedad. Sus teorías de que el sexos se construye y no se trae al nacer, han sido desestimadas con los estudios cientificos recientes. La ideología resultante también extrae elementos del totalitarismo, el utilitarismo, hedonismo, su idea del matrimonio como afrenta proviene de ideas en Marx y Engels, su liberalidad proviene de ideas de Reich y Marcuse, y también del feminismo eugenista de Sanger y el materialismo y existencialismo ateo de Beauvoir, que tenían sus ideas negativas sobre la maternidad.

Aclarado esto, vemos claro que la lucha por la igualdad de condiciones de la mujer, la lucha por el voto y todas esas cosas no tienen nada que ver con la Ideología de Género. También, creo, es claro que tampoco son los ideales de la social democracia. Ahora, la pregunta es si los críticos del doctor Zamora, que lo quieren fuera del partido, son ignorantes de esta ideología, o más bien la conocen muy bien y quieren adoptarla en el partido. De ser así, creo es bueno que los militantes la entiendan (creo que muchos se oponen) y que se decida su aprobación en un congreso ideológico.

Para terminar: ¿Es un boom en el mundo? Bueno, en los países que fueron pioneros en esta ideología, los países nórdicos, el Nordic Council of Ministers (un consejo inter-gubernamental integrado por Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia), hace poco cerró el NIKK, Instituto de Género Nórdico, que era el promotor de la Ideología de Género, proveedor de las bases científicas para las políticas sociales y educativas, lo que llevó a los países nórdicos a ser los más “sensibles al género”. Sin embargo, una serie de documentales demostraron que tales bases científicas no eran tales,  que no había ningún soporte de investigación empírica que fundamentara tales teorías, lo que llevó a relacionar el cierre con dicho trabajo documental. Sin embargo, las autoridades negaron que el cierre fuera por esa causa, y el NIKK está de nuevo trabajando, ahora con amparado por el Swedish Secretariat for Gender Research.  Por otro lado, en Italia, se está también poniendo en evidencia con un libro de Mario Adinolfi, cofundador del partido democrático italiano. Igual hay muchas voces levantadas en contra. Así estamos.

Ediciones:
1. Se corrige el texto de Ledeen, dado que no aparece en el texto de la conferencia, sino que un texto muy similar es dicho por Mary Ellen Bork. Se incluye el texto de Bork.

2. Se incluye referencia a O’Leary y al doctor Money.

3. Se incluye referencia a la consideración de la ideología como feminista.

4. Se da referencia a la reapertura del NIKK.

¿Usted qué haría?

Una noche estaba viendo televisión, cuando unos gritos desesperados me asustaron. Me asomé a la ventana, que da a la ventana del cuarto de los niños del vecino, y vi algo horroroso. El vecino estaba dentro del cuarto junto a la cuna del bebito, otros tres niños (los menorcitos de esa familia, el mayor andaba trabajando) también estaban en el cuarto, gritando de miedo. El hombre tomó el bebé y le arrancó violentamente el chupón que estaba tomándose, lo sacudió violentamente y luego lo arrojó por la ventana, hacia el basurero que estaba afuera. Ahí, unos perros hambrientos se le tiraron encima para comérselo. Impactado, no sabía si estaba imaginando cosas, hasta que el hombre tomó a otro niño, el pequeñito que le seguía al bebé, del brazo. Con la otra mano, tomó un martillo. El niño le gritaba implorándole que no le pegara, que por favor no, pero eso irritó más al hombre que descargó un golpe con el martillo, impactando el pecho del niño. Sus costillas se quebraron, al punto que un hueso se le salió de un costado. El niño gritaba horriblemente, lo que enojó aún más al hombre, que se sacó del cinto un machete descomunal, y de un tajo le cortó un bracito al pequeño. Con una frialdad espantosa, tomó el brazo y lo arrojó por la ventana, al mismo basurero de los perros, que seguían en su frenesí. Acto seguido, asestó más golpes, amputándole las dos piernas y el otro brazo, que también arrojó por la ventana. El niño apenas gemía, así que el hombre tomó de nuevo el martillo y le lanzó brutalmente múltiple martillazos en la cabecita, hasta reventársela, el cerebro impregnado en la pared. Tomó el cuerpecito con una mano, el cerebro despedazado con la otra, y los arrojó por la ventana. Los otros dos chiquitos estaban desesperados tratando de abrir la puerta, pero parecía estar con llave. El hombre los volvió a ver y lentamente empuñó de nuevo el martillo.
Ahí, reaccioné, salí corriendo de la casa y me fui hacia la puerta del vecino. Ahí estaba la madre de los niños, llorando, con la mirada perdida, bloqueando la entrada. Le grité que sus hijos estaban siendo asesinados por su marido, pero ella no levantó los ojos. Entre sollozos me dijo que el padre estaba “educándolos” para que se portaran bien y que ella no podía hacer nada. Yo no lo podía creer. Acaté entonces a llamar a la policía, y cuando me contestaron casi que gritado les dije que estaban asesinando a unos niños. La señora que me atendió me dijo, en el tono más frio que me hubiera podido imaginar, que me calmara. Me preguntó si la madre estaba ahí, y yo le dije que sí. Entonces me preguntó que qué decía la madre, y yo le dije, riendo de la desesperación, que ella decía que el padre estaba “educando” a los niños. Fue entonces que me espanté: la señora de la policía me dijo que entonces no podían hacer mucho, que tenía que esperar a que todo terminara para que un juez decidiera si el hombre educó a los niños con demasiada violencia o no, que la policía no podía intervenir. Yo le grité que para entonces los niños estarían muertos, pero la señora policía me dijo que así era la vida con las leyes.
Comprendí entonces que el asunto estaba en mis manos, así que decidí buscar apoyo. Me fui donde otro vecino y toqué la puerta. El vecino Luis salió y me preguntó qué quería y yo le conté que el vecino Juan estaba matando a sus hijos. Luis se asustó y me preguntó si estaba matando al mayorcito, yo le dije que no, que era a los chiquitillos. Entonces Luis suspiró aliviado y me dijo que se había asustado, que qué dicha que no era el mayorcito. Yo sin entender le pregunté a qué se refería y me dijo que los chiquitillos no importaban, que el mayor era el que trabajaba y apoyaba a la familia, pero los chiquitillos eran simplemente bocas que alimentar, y que como esa familia era pobre, perder a esos niños pequeños no los afectaba. Que si hubiera sido el grande sí sería un pecado, pero los pequeños no. Yo no podía creer lo que oía, exploté y le grité que cómo se le ocurría decir semejante estupidez, que eran niños los que estaban siendo asesinados, pero él más bien se sonrió, me dijo que yo no tenía sentido práctico, que pensara que esa familia era pobre y tenía demasiados hijos, que más bien era positivo que tuvieran menos bocas que alimentar. Me reiteró que el importante era el mayor que aportaba y que los demás eran más bien parásitos sin importancia. Además me dijo que los niños de todas maneras estaban sufriendo, que muertos dejaban de sufrir, así que todos ganaban. Luego me cerró la puerta.
Aún sin creerlo, reaccioné y deposité mis esperanzas en la vecina de la puerta siguiente. Doña María abrió una ventana y me preguntó que qué quería. Igual, le dije lo que pasaba y más bien me regañó. “¡Uy, no, muchacho! No sea metiche” me dijo. En tono de regaño me explicó que lo que haga la gente dentro de su casa es cosa de ellos, y que la manera de educar que tenga cada familia es de incumbencia sólo a esa familia, no de las demás. Igual le insistí que estaban matando niños, pero ella me miró seria y me preguntó que si eran hijos míos. Le dije que no, a lo que me contestó que entonces no debía afectarme, que me preocupara por mis hijos y no por los de los demás, que si a mí no me gustaba educar con violencia a mis hijos, que no lo hiciera y siguiera en paz, sin entrometerme con el derecho de los demás de educar a sus hijos como quieran. Entonces sonrió condescendiente y me aconsejó que me fuera a la casa a estarme tranquilo y dejara de estarme preocupando por cosas que no me debieran importar. Y cerró la ventana.
¿Qué haría usted, querido lector, en mi lugar? Posiblemente piense que, la verdad, los vecinos tienen razón. Debería irme a mi casa, cerrar mi ventana, poner el volumen del tele más alto para no oír los gritos, y dejar de preocuparme por hijos que no son los míos. Es más, la verdad es que mañana, con menos hijos que alimentar, la familia esa pueda salir adelante, sin tanto estrés, y sean más felices. Incluso el dinero que se ahorran puede servir para comprar las medicinas que ocupa la madre, que está enferma. Y tal vez, con menos bocas que alimentar, ya el mayorcito no tenga que trabajar y pueda al fin estudiar y hacerse de un futuro. ¿Cierto? Claro que sí, mejor no hacer nada, de por sí si me meto me pueden dar un martillazo y un machetazo. ¿Verdad?
Puede déjeme contarle, querido lector, que yo no. Yo me quedaré en esa calle vacía, llena de indiferencia de los vecinos, gritando y pidiendo ayuda. Llamaré a todas las puertas y seguiré diciendo que eso no es educar sino asesinar niños, que el derecho a la privacidad no está por encima del derecho a vivir que esos chiquitillos indefensos tienen. Estaré ahí porque sé que hay gente que piensa como yo y está luchando por salvar a esos niños.
Por si aún no se ha dado cuenta, querido lector, la historia de arriba describe un aborto. El tirar el bebé a la basura representa un aborto de primer semestre, con el niño aún pequeño que puede ser sacado entero con un succionador y es arrojado a la basura, vivo.  El segundo niño representa un aborto de segundo trimestre, donde el bebé es tan grande que hay que sacarlo a pedazos, y se usan fórceps y cuchillas para desmembrar al bebé, para finalmente aplastarle la cabeza y así extraerlo por partes. Y cuando he dicho que eso es un asesinato de brutalidad y barbarie inimaginable, me he encontrado vecinos que me dicen lo mismo que don Luis y doña María. Tal vez si don Luis y doña María hubiesen visto lo que vi desde mi ventana, pensarían diferente.
Ahora, luego de conocer la historia, imagino, querido lector, que usted tomará posiciones como la de los vecinos, o incluso se irá a su casa y tratará de ignorar todo. O puede ser que quiera hacer algo para evitar las brutalidades aquí descritas. Yo haré lo segundo.

El Nazi y el Bebé.

Hace varios años leí una historia, creo que real, de la cual no recuerdo todos los detalles, pero puedo reconstruir más o menos. Contaba que estaba una joven madre judía con su bebé, que lloraba por alguna razón (¿calor?). En ese momento un militar nazi le gritó que callara al bebé. Ella, desesperada, no pudo hacer que el niño dejara de llorar, por lo que el nazi se lo arrebató de los brazos y tomándolo de las piernitas lo azotó contra un poste. Con los huesitos rotos, pero aún vivo, el bebé lloró una agonía horrorosa, y el nazi volvió a golpearlo contra el poste una vez más, y otra, y otra. Lo hizo calculando golpear su cabecita, la cual reventó. Acto seguido, devolvió el bebé muerto a su madre horrorizada diciéndole que así se callaba a un bebé, y se alejó con sonoras carcajadas.
No sé, amigo lector, si a usted le pasa lo mismo que a mí me pasó la primera vez que leí eso. No sé si a usted también le hierve la sangre y deseara tener a ese maldito nazi al frente para golpearlo y despedazarle la cara y su sonrisa con tantos golpes, hasta dejarle el cráneo destrozado también. Pero aquella vez también me puse a pensar qué hubiera hecho yo de estar ahí presente. ¿Habría intentado ayudar al bebé? Si uno lo piensa bien, eso muy probablemente sería una muerte segura a manos de los nazis, y el bebé probablemente no se salvaría tampoco. ¿Podría mi miedo a la muerte ser superior a mi ira instintiva? ¿Pensaría yo dos veces antes de actuar o actuaría sin pensar? Piénselo usted, por favor.
Esto lo cuento porque me encontré otra vez la famosa frase: “Si a usted no le gusta el aborto, no lo haga, pero no se entrometa en la vida de los demás”. Les contaré qué significa para mí eso:
Veo una fila de mujeres, cabizbajas y tristes, yendo hacia unas instalaciones que parecen un campo de exterminio. En la puerta hay un nazi, pero no es amenazador, sino simpático, que las saluda y las alienta. Me le acerco y le pregunto quiénes son todas esas mujeres.
— Son mujeres desesperadas, amigo, —me dice con una sonrisa— están enfermas, no tienen dinero, han sido violadas o son muy jóvenes y no tienen su futuro resuelto. El problema es que están embarazadas.
— No —le replico— el problema no es el embarazo, el problema es su situación grave que se ve aún más grave con el embarazo. ¡Ellas necesitan ayuda!
— ¡Claro! Aquí les ayudamos. Por un módico precio de $500 les eliminamos el problema. Nos deshacemos del bebé y ellas quedan libres para resolver sus asuntos sin esa carga.
— ¡Eso no es ayudar! Ayudar es apoyarlas con capacitación y fuentes de trabajo para salir de pobres, darles apoyo médico con un seguro solidario, darles soporte sicológico y cariño para que sobrelleven el traume de la violación o darles becas y ayuda para que puedan terminar sus estudios. Y nada de eso conlleva el asesinato del bebé.
— Disculpe, pero aquí no asesinamos bebés, nos deshacemos del producto del embarazo, no diga esas cosas porque las confunde. Ellas ya saben lo que necesitan, nuestros consejeros expertos les han ya dado apoyo y ellas solas han llegado a la decisión de eliminar el producto.
— Eso me suena a un engaño. Ellas no saben que la verdadera solución es otra que no implica matar al bebé. ¿Por qué no las ayudan de verdad?
— Mire, se lo diré simplemente: darles todo eso que usted dijo es muy caro y no es negocio porque al final termina uno manteniendo a la madre y al hijo. Con nuestra solución, más bien tenemos ganancia, y el gobierno se libra de la reproducción de toda esta gente indeseable. ¿Ya vió quienes son la mayoría de las que están en la fila? Etnias pobres que socaban el sistema social, ignorantes y parias mantenidos por el gobierno. Nuestra solución es ganar ganar.
— ¡Eso es abominable! ¡Yo les diré la verdad, que ellas sepan que todo es un engaño, que las llevan al exterminio!
— Vea, si a usted no le gusta nuestra solución, no venga a nuestras instalaciones y punto. Pero no se meta en la vida privada de nuestras protegidas.
¿Se lee diferente la frase, cierto? No se usted, estimado lector, pero yo no pienso quedarme viendo como revientan bebés contra los postes, máxime cuando puedo hacer algo para detener ese exterminio. No es cuestión de que no le guste a uno, es cuestión de si se queda callado al frente de un asesinato. Sabiendo lo que sé, yo no me quedaré callado. Punto.

Mitología del FIV

Entrando a discutir el FIV, me he dado cuenta que muchas personas no entienden el procedimiento y están llenos de mitos sobre lo que pasa, incluso sobre los que dijo la CIDH. Este artículo intenta clarificar todas esas dudas y malentendidos.

Proceso FIV.

Pueden ver un video que lo explica aquí. Primero, el proceso del FIV requiere la cosecha de varios óvulos maduros. Como usualmente se madura solo uno por mes, a la mujer se le hace un tratamiento hormonal para que se maduren varios óvulos, entre 4 y 10. Estos son recogidos del ovario (procedimiento que algo de riesgo).
Estos óvulos son analizados y se desechan los que no se ven bien. Los sanos son entonces inseminados (se les pone con espermatozoides para que estos los fecunden, o si el semen no es de buena calidad, se inyecta el espermatozoide directamente con una técnica llamada ICSI). De dicha inseminación, algunos de los ahora cigotos (seres humanos de una célula) comienzan a desarrollarse y comienzan a ser observados. A las 24 horas, la célula dentro del cigoto se divide, y pasa a llamarse embrión. Aquellos que no se dividen son desechados.
Así pasan 5 días, durante los cuales se hace una selección y se desechan aquellos que no se desarrollan bien. Incluso, hay una evaluación llamada Diagnóstico Genético Preimplantatorio (PGD en inglés) que se basa en la extracción de una célula de cada embrión candidato y su análisis para determinar si no hay enfermedades genéticas. Si las hay, entonces el embrión se desecha. Esto tiene su costo y sus problemas éticos, por lo que no en todo lado lo practican.
Una vez que se llega a los 5 días, se escogen los mejores embriones y se seleccionan 3 (por convención) para implantarlos en el útero. No se meten más porque podrían darse un embarazo múltiple. Con 3 al menos sería trillizos si los tres pegan. Los demás se vitralizan, que es una técnica de congelado. Se guardan por si la implantación falla, así se pueden reutilizar en una nueva implantación.
De los implantados, puede que todos se adhieran al útero, puede que solo algunos o que ninguno. Es más, puede que se adhieran pero que el bebé sea abortado naturalmente por otros problemas.
Hay muchas estadísticas sobre la efectividad del FIV. Para las clínicas, su futuro comercial está asociado a la mejor probabilidad de éxito, por eso los número que dan no son confiables y por eso también seleccionan a los pacientes que tienen mejor prospecto de éxito. En este artículo de la universidad de Navarra, hablan del 45% de éxito (http://www.unav.es/cdb/dhbapfivet.html).  Un artículo de las actas del III Congreso Internacional  en Reconocimiento de la Infertilidad, escrito por Alejandro Leal Esquivel , se indica que para que nacieran en Europa 58 809 niños, se requirieron 486 981 embriones, una pérdida del 87.92 % Tal artículo  también arroja datos sobre los problemas al parto, enfermedades en el futuro de los niños nacidos con dicha técnica y las complicaciones de los embriones congelados.
¿Qué pasa con los embriones congelados? Eso se deja a cada país. En España, por ejemplo, los embriones pueden mantenerse o desecharse por pedido de la pareja, incluso por razones de “calidad”. En Uruguay, se mantienen por un año prorrogable, y las parejas pueden donarlos o mandar a destruirlos. También hay problemas si las parejas ya no quieren más hijos, si mueren o se divorcian. En el 2013 en Uruguay, un fallo en el proceso de mantenimiento de embriones congelados, hizo que 7 murieran quemados . La sentencia fue severa para la empresa que los mantenía, indicando que no por ser embrión se debía eliminar el concepto de persona y tratarse como una cosa o producto.  Pero eso lo veremos más adelante cuando hablemos de la CIDH.
Como se puede ver, es un tema muy complejo, ética, biológica y legalmente. No es tan simple como permitir o no el FIV, hay una serie de problemas que deben de quedar bien definidos en la ley. Por ejemplo, indicar que todos los embriones obtenidos sean implantados. Esto implicaría congelar los óvulos (preinseminación) y solo fecundar a tres, que son los que se implantarían. O permitir inseminar a más y congelar. Esto puede reducir la ya baja tasa de éxito, porque no se puede hacer más de 5 ciclos por pareja. ¿Complejo, cierto?
Pero sí tenemos claro lo siguiente:
1. El embrión es un ser humano y en muchos lugares se le da rango de persona
2. La pérdida de un embrión es un problema ético y tiene consecuencias legales en ciertos países.
3. Se requiere de legislación clara sobre el manejo de los embriones sobrantes.

Pasemos a un segundo Mito: La CIDH y su sentencia para Costa Rica.

Según he aprendido de las discusiones, mucha gente cree que la CIDH le dijo a Costa Rica que los embriones no son humanos y que no tienen derecho a la protección de su vida. La realidad es otra.
La sentencia de la CIDH   en ningún momento dice que el embrión no es un ser humano. De hecho, lo acepta, y acepta que el embrión puede tener derechos de protección de la vida.

 

Es por eso que su razonamiento se va por otro lado, indica en los párrafos 188 y 258 que la protección existe pero es “gradual”. Pero en 258 también dice que aunque el estado puede proteger el embrión, no puede hacerlo en detrimento de otros derechos que la convención también protege, como el de la vida privada.  Es decir, los dos son derechos, pero el primero no está contemplado con mayor fuerza en la convención que el segundo, por tanto gana el segundo.
¿Queda claro? Tenemos derecho a defender la vida y la convención lo dice así, solo que esa defensa es gradual, se tiene más derecho a la vida según más edad se tenga. Así, los embriones y no natos no tienen tanta protección y podría incluso tener más poder el derecho privado. Así de nefasta es la sentencia.
Ahora, la defensa de Costa Rica está basado en la frase que dice que se defiende la vida desde la concepción. La CIDH dice que malentendimos la frase, que dicha defensa no es absoluta, y que hay otros derechos por encima de la vida en ciertos casos. Esto implica que se firmó un documento que decía una cosa muy distinta a la que estamos defendiendo, eso o nos cambiaron la letra e interpretación alegremente.
Espero quede claro lo que la CIDH dice y cómo hizo para que una frase tan clara sea leída de una forma muy distinta. Lo importante es que el embrión fue reconocido como ser humano, simplemente se le despojó de derecho a la vida porque la convención “no lo cubre”. Pueden leer más detalles en mi artículo sobre la sentencia nefasta .

Desmitificando la palabra Provida.

Desde hace ya algún tiempo he venido notando que la palabra “provida” provoca rechazo en ciertas personas. Mi teoría es que desconocen lo que esto significa, y es por eso que quisiera comentar lo que para mí representa.

La vida es un hecho innegable. Vivimos y para muchos el vivir es el derecho humano primigenio porque sin la vida ningún otro derecho tiene sentido. En ese sentido, ser próvida significa estar a favor de la vida en todo su esplendor, desde la concepción hasta la muerte, y a favor de la dignidad humano aún después de morir.  Siendo así, creo que inherente al ser humano ser próvida, porque muy pocos estamos a favor de la muerte. ¿Cierto?

Aclarado lo anterior, hablemos del movimiento. Se nos ha calificado de contrarios a los derechos humanos, de asesinos, de hipócritas, de enajenados obtusos, de dogmáticos extremistas religiosos, de ser anti-ciencia y de misóginos. La verdad no entiendo como alguien pueda razonar que el defender la vida implica cualquiera de esas cosas. Les cuento que en la mayoría de los casos, no es así.
Un provida es alguien que se compromete a luchar contra toda amenaza a la vida, esto no se limita al nacimiento sino a todo el período que va desde la concepción hasta la muerte de la persona. Los provida más prominentes basan su posición en realidades científicas, no dogmas, y dedican su vida a mejorar la vida de los demás, no en sólo en marchas anti aborto. Hay gente luchando contra la eutanasia infantil de Bélgica, otros trabajando contra la hambruna en países africanos, otros dando apoyo a las víctimas de violación, otros luchando contra la discriminación y la violencia, otros ayudando con las adopciones, o guiando a las madres primerizas confundidas. El instituto MELISA en Chile hace estudios para la vida y en este país se ha logrado disminuir la mortalidad materna en  más del 90% en 50 años, a base de trabajo y ayuda para con la mujer embarazada. Hay grupos ayudando a las madres, luchando por mejores servicios de salud para las personas, grupos que se enfocan en la niñez (hambre, educación, libertad), ancianos, grupos ayudando a las mujeres en China y en África, grupos como “Feminists for Life” luchando por mejores derechos de las mujeres, como “Save the One” ayudando a las víctimas de violación, como “Life Charity” en el Reino Unido que se aboca a dar soporte a familias con crisis de maternidad, educación y alojamiento, o el “Medical Education Trust” que educa  para promover el entendimiento de la naturaleza humana y la salud y un largo etc. Todos tienen en común su desprecio al aborto porque conocen lo que significa, y no es por dogmas sino por ciencia y hechos irrefutables.

Claro, la palabra provida usualmente aparece públicamente cuando hay un escándalo por motivo del aborto, noticias que son las que venden, y no hay mejores para encender al público que las que incluyen declaraciones de clérigos, porque esas son sensacionalistas y dejan beneficio. Pero son pocas las noticias de las de declaraciones de científicos, los estudios comparativos, ni las que tienen que ver son las ayudas que se dan. Eso no vende, y se invisibiliza.

Así que créanme, un provida no es un extremista enajenado, la mayoría de las veces es una persona seria y con mucho fundamento científico que sabe y hace cosas para ayudar a los demás.
Nótese que digo la mayoría de las veces. Esto porque sí es cierto, concuerdo con que hay algunos que se hacen llamar pro vida y son malcriados, violentos y no tienen real conocimiento de lo que defienden. La persona pro vida debe educarse, entender la lucha y afiliarse a una organización que tenga una meta clara y definida.  Pido eso sí que no generalicemos. Estamos luchando por encausar todo ese fervor.

Ahora, se dice que la gente provida es contrario a la gente “pro-choice”. Los llamados “pro derecho a decidir”. Estos grupos enfilan a muchas personas de buen corazón, pero las engañan. Así de directo lo digo. Utilizando pseudo-ciencia, hacen creer a las personas que un embrión no es un ser humano cuando esto está aceptado y demostrado científicamente desde hace años, solo por citar un ejemplo.

Alguien pro-choice lucha por los derechos de las mujeres, pues igual los provida. Un pro-choice quiere la igualdad de la mujer y darle oportunidades. Pues igual el provida. Todas las metas pro-choice se puede decir que son compartidas. Lo que no compartimos es la metodología. Mientras el pro-choice dice que la solución es eliminar al bebé, nosotros decimos que la madre y el bebé, los dos, ocupan todo el apoyo. ¿Ven la diferencia?

Así que les pido reconsiderar el vernos como monstruos porque no lo somos. Yo no lo soy.

Proyecto de Ley 16887 – ¿Busca aprobar el aborto prohibido?

EDICIÓN: El proyecto ya fue dictaminado y ahora se encuentra convocado a extraordinarias.

Estrategias para introducir el aborto en un país:

1. Crear legislación que acepte que el aborto es un derecho de salud reproductiva.

2. Transferir la decisión del aborto a la mujer, no al médico.

3. Abrir el aborto terapéutico para que se aplique casi indiscriminadamente con cosas tan simples como estrés o por miedo a trastornos mentales.

El proyecto de ley 16887 “ADICIÓN DE UN NUEVO CAPÍTULO III REFERENTE A LOS DERECHOS EN SALUD SEXUAL Y SALUD REPRODUCTIVA, AL TÍTULO I DEL LIBRO I DE LA LEY GENERAL DE SALUD, N.º 5395 DE 30 DE OCTUBRE DE 1973 Y SUS REFORMAS” , propuesto por la en ese entonces diputada ANA HELENA CHACÓN ECHEVERRÍA, en conjunto con JOSÉ MERINO DEL RIO, MAUREEN PATRICIA BALLESTERO VARGAS, ANDREA MARCELA MORALES DÍAZ, EVITA ARGUEDAS MAKLOUF, CARLOS FEDERICO TINOCO CARMONA, ALBERTO LUIS SALOM ECHEVERRÍA y ÓSCAR EDUARDO NÚÑEZ CALVO, ha sido convocado en extraordinarias. Este proyecto en teoría intenta fortalecer los programas de atención a la salud, particularmente los de salud sexual y reproductiva, supuestamente como lo sugiere el comité de la Cedaw. Mete también a la ONU y sus Objetivos de Desarrollo del Milenio. Para esto, se propone agregar un capítulo a la ley general de salud, uno especial a salud reproductiva.

Pues bien, en consulta de Opinión Jurídica a la Sala IV (O. J: 007 – 2010 Fecha: 09-02-2010), realizada por Ana Lorena Cordero Barboza (Jefa de Área de la Comisión Permanente de Asuntos Sociales que estaba viendo el proyecto en el 2010), este proyecto, en todos sus artículos, propone cosas que ya están incorporadas en la legislación actual en otras normas. Las conclusiones se publican en el boletín de la procuraduría, año XVI No 8.

Por otro lado, en el OFICIO ST.069-2010 J, un informe Jurídico a cargo del MSC. FERNANDO CAMPOS MARTÍNEZ, del 08 de abril del 2010, pone salvedad en dos artículos: el 49 (43 en texto substitutivo) sobre anticoncepción de emergencia (dice que las PAE, píldoras del día después, no son abortivas según lo dice la OMS, pero que hay otras que no deben ser permitidas), y el 56 (donde indirectamente se intenta hacer posible el aborto para mujeres discapacitadas). Este informe es omiso en otros artículos que explico a continuación.

Artículos 37 y 38 intentan definir lo que se conoce como salud sexual y salud reproductiva. Por demás las definiciones están bien, pero tienen un objetivo oculto (que se sabe porque han sido usados en otras latitudes): el de adicionar a la salud sexual el concepto de autonomía del cuerpo, que implica que las leyes no pueden interferir en las decisiones sobre el propio cuerpo de la persona, y el concepto de salud reproductiva emocional, que busca dotar de importancia al sentimiento de las personas elevándolo a problema de salud. ¿Está eso mal? No, por sí mismo. El problema es cuando uso dichos conceptos para promover cosas muy sacadas de contexto. El primero concepto de autonomía es usado casi siempre para anular la leyes que restringen el aborto, apoyándose en que la mujer tiene derecho autónomo sobre su cuerpo y por ende la capacidad de interrumpir el embarazo aunque esto implique la muerte del bebé que lleva dentro. El segundo busca ampliar nuestro artículo 121 del código penal, que dice que el aborto terapéutico se puede dar solo si es un riesgo de salud de la madre, y sentirse mal (problema emocional) aplicaría según tal concepto de salud reproductiva y por ende el aborto terapéutico también. Eso parece un poco extremo, pero no lo es si vemos los intentos que ya se dieron usando esas mismas tácticas en un caso reciente en Costa Rica.

Artículo 39. Simplemente dice que el estado debe hacer efectivos tales derechos por medio de sus instituciones, particularmente el Ministerio de salud por medio de la CCSS. Básicamente dice que la CCSS debe proveer anticonceptivos de emergencia y abortos, como ya veremos más adelante.

Artículo 42. El Inciso b) dice “Decidir de manera informada acerca de los aspectos relacionados con su salud sexual y su salud reproductiva, así como de los servicios y tratamientos que desea o no recibir”. Nadie podría estar en desacuerdo. Pero eso implica que si se logra incluir dentro de salud reproductiva el derecho a abortar, este inciso nos está diciendo que la persona puede decidir. Si, como dije, se logra indicar que el aborto terapéutico es una opción de salud reproductiva, este inciso permitiría que la madre sea la que decide. Más sobre esto adelante.

El inciso e) “Recibir servicios de atención integral para la salud sexual y la salud reproductiva durante todo su ciclo de vida, por parte de las instituciones del Estado especializadas en la materia”. Todo el ciclo de vida es la pequeña frase que ha abierto las puertas en otros países para la legalización de abortos en menores de edad, dejando que ellas sean las que decidan incluso sin contarle a sus padres.

El inciso f) “Decidir libre y responsablemente si desean o no reproducirse y con quién desean hacerlo.” Este es otro que todo el mundo podría estar de acuerdo, pero el término “reproducirse” no es “tener relación sexual”, es muy diferente. Esto implica que si una mujer descubre que es madre puede decidir no querer continuar. Claro, en términos biológicos, estar embarazada implica que ya se reprodujo, pero las leyes en muchos países no consideran a la madre como madre sino hasta después del parto.

El inciso k) “Recibir atención integral en salud, en casos de violencia sexual o abuso sexual,  garantizándole el respeto, la confidencialidad, la privacidad y el seguimiento de su caso”. Esto también debe ser aprobado por todos, pero la trampa está en “atención integral en salud”, dado que salud integral es un eufemismo utilizado por todo el mundo y que incluye el derecho al aborto. Si se logra considerar así, este inciso simplemente está diciendo que la mujer víctima de violencia o abuso sexual que quede embarazada tendría derecho al aborto.

Artículo 43. Bueno, aquí hay una gran discusión sobre si las PAE son realmente abortivas o no. Y es una cuestión de términos, porque aborto se considera el termino del embarazo con la consecuente muerte del bebé, pero como el embarazo para algunas instituciones (como la IPPF que es la proveedora de abortos mundialmente y la usada por la OMS para sus definiciones) comienza en la implantación del cigoto (el término óvulo fecundado es un disparate, porque el óvulo dejó de serlo al fecundarse), entonces no se habla de aborto porque no hay finalización del embarazo antes de la implantación. Este tema aún debe debatirse.

Artículo 51 Lo transcribo “Todas las mujeres, cuyo embarazo ponga en riesgo su salud integral o su vida, tienen derecho a recibir la información pertinente sobre el riesgo que conlleva su embarazo así como su derecho a decidir sobre la interrupción terapéutica del mismo”. Este es un juego de palabras que tiene una doble intención. Totalmente de acuerdo en la parte de la información, pero el “así como su derecho a decidir sobre la interrupción terapéutica del mismo cuando esté en riesgo su vida o su salud, …” está cambiando la legislación vigente en el código penal. El 121 dice “No es punible el aborto practicado con consentimiento de la mujer por un médico o por una obstétrica autorizada, cuando no hubiere sido posible la intervención del primero, si se ha hecho con el fin  de evitar un peligro para la vida o la salud de la madre y éste no ha podido ser evitado por otros medios”. Esto dice que se perdona al médico si hay consentimiento de la madre, cuando no se haya podido evitar por otros medios, es decir, es el médico el que decide y tiene que pedir permiso a la mujer y sólo si no hay otra manera. Pero el 52 implica un derecho de la madre de decidir ella la interrupción, cosa que no se contempla en el 121. Esto sería similar a lo que intentaron ya varias veces, obligar a la CCSS a realizar abortos terapéuticos en contra de lo que los médicos sugieren solo porque la madre tiene derecho a exigirlo.

Artículo 56. Este es el punto donde todo lo demás cobra sentido. Habla de los derechos de las personas discapacitadas, y dice al final “Su libertad sexual no debe restringirse sin causa y los servicios de salud reproductiva, particularmente la anticoncepción, la esterilización y el aborto terapéutico no deben ser impuestos o negados por la fuerza o por la coerción ni restringirse sin causa justificada.”  Primero, está introduciendo el concepto de aborto terapéutico (que no existe en la legislación tica per se) y que no está ligado al 121 del código penal. Segundo, incluye al aborto como un servicio de salud reproductiva: al aceptarse este artículo, todo lo que mencioné arriba se encadena y entonces se permitiría el aborto en casos de violación, para gente de todas las edades de forma confidencial, por reclamos como afectaciones mentales, que deberá ser dado por la CCSS, etc..

Es claro que presentar un proyecto de cosas que ya están, con manipulación de conceptos y textos “inocentes” que implican cosas adicionales, no da buena espina. Hay que tener mucho cuidado con lo que se aprueba y en este caso estoy en contra de esta ley hasta no se reforme su redacción.