El Social Justice Warrior

Las personas que publican sus opiniones tuvieron una explosión inevitable desde el momento en que la web dejó de ser de solo consumo y llego la web 2.0 que es donde yo tengo una voz. Una cantidad de personas comenzó a defender temas llamados “progresistas”, que incluían feminismo y multiculturalismo. A dichas personas, se les comenzó a llamar Social Justice Warriors (guerreros de la justicia social).

Alrededor del 2011 el término, que inició siendo positivo y algo neutro, pasó a ser despectivo. Indicaba a una persona cuyas posiciones eran tanto extremas como absurdas. Su auge se aumentó en el 2014 en lo que se conoció como el “Gamergate”, un movimiento de acoso sin límites que sufrió una desarrolladora de juegos como reacción negativa a un juego sobre depresión que ella creó. El acoso fue tal, que de tantas amenazas de muerte, violación y la publicación de su dirección familiar, hizo que la desarrolladora tuviera que huir de su propia casa.

Fue controversia porque algunos proponen que no era verdad, que el acoso no era real. A la gente que defendía las posturas progresistas fueron llamadas Social Justice Warrios de forma peyorativa, o SJW. No puedo dejar de pensar en la relación de esas siglas con nuestro acuñado “progre”, que para algunos será de orgullo pero para otros es totalmente insultante.

Sin embargo, ahora el término se aplica, como ya dije, a las posturas extremas y un tanto absurdas. ¿Como cuales? En mi ramo, es muy conocido el término “Software Craftmanship” que es por así decirlo la programación de computadoras de forma artesanal. La idea es el desarrollo tiene algo de arte. Pues un movimiento criticó ese término porque incluía la partícula “man”, diciendo que imponía que el desarrollo era solo para hombres. Siendo así, la palabra se cambió. Lo último que he oído es que otro acrónimo muy conocido en mi campo, Domain Driven Design (DDD) era también un insulto porque hacía referencia a una talla de brasier.

La realidad es que cada quien tiene derecho a opinar lo que quiera en redes sociales, y a recibir elogios o críticas por lo que escribe. Los movimientos con calificativos tiene una sola meta: insultar de tal modo que se logra una autocensura forzada. El uso peyorativo de nombres como gays, providas, conservadores, progres, perras, niña, y muchos otros, no es más que una forma de agresión tanto sutil como dañina en las relaciones de sociedad, aunque sean estas digitales.

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