Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Entraré en terreno demasiado delicado. Mi intención es aclarar temas sin tomar posiciones.

Se instauró desde el 2004, y busca eliminar la discriminación hacia personas de esos grupos y luchar para obtener derechos. Se celebra un 17 de mayo porque ese día, en 1990, se sacó a la homosexualidad de la lista de enfermedades sexuales de la OMS. Cabe notar que la transexualidad aún aparece como enfermedad en esa lista y los que luchan por los derechos de estas personas aún lo reclaman. Más adelante toco el tema.

Las personas pertenecientes a esos grupos son seres humanos como todos, y de hecho su segregación con etiquetas es la primera cosa que los afecta. En muchos países la condición de homosexualidad, que se extiende a la transexualidad (aunque son cosas muy distintas), son criminalizadas. Para esto (criminalizar), se debe primero considerar si las actividades sexuales de las personas lesionan algo, sea la cultura, las personas, la sociedad, o al estado, y por tanto deben ser reprimidas. Estas posiciones, desde el punto de vista social y humano, no tienen sentido. Mucho de esto proviene de la religión y el entenidimiento que tienen los líderes sobre su lectura, aunque hay países que podría decirse no tienen influencia religiosa que tienen otras razones para perseguir a esta población. Por ejemplo, en Rusia, el 74% de las personas consideran al homosexual como “moralmente licencioso”. Una gran mayoría confunde el homosexualismo con la pedofilia, lo asocian con el libertinaje, la violación, y las bajas costumbres. Es seguro concluir que los prejuicios y la ignorancia son unas de las mayores razones para el rechazo que recibe esta población.

Esto es, claro está, muy lejano a la realidad. Las personas homosexuales no tienen ninguna otra diferencia con las personas heterosexuales que no sea su orientación sexual. Existen personas homosexuales que son ateas, las hay muy religiosas, las hay que podrían ser padres amorosos, honestos, justos, que incluso podrían criar a un niño mucho mejor que un heterosexual, incluso hay quienes están en contra del aborto y son provida. También hay de lo malo, asesinos (un claro ejemplo fue el que asesinó a muchos en un bar gay el año pasado por despecho), ladrones, pedófilos y violadores. Tienen iguales capacidades cognitivas, rendimiento en el trabajo, ideas, luchas, sueños. Es decir, son iguales a todos los demás.

La homosexualidad fue presentada como una perversión por la psiquiatría y la psicopatología clásicas. Perversión significa contrario o diferente a lo normal. Junto a ella, estaban otras parafilias (término más moderno) como la pedofilia, el sadomasoquismo, la zoofilia, el voyeurismo, etc. Algunas de esas, en particular la pedofilia, eran moralmente inaceptables, lo que dio al término “perversión” una cognotación peyorativa. De hecho, podría ser por eso que se considera a la homosexualidad como algo negativo. Fue en 90 que la homosexualidad fue sacada de ese grupo y dejó de considerarse enfermedad, aunque, valga decirlo, no fue por estudios ni por razones de peso científico, sino más bien por presiones sociales. Sobre la homosexualidad y qué es lo que la causa, aún hay muchas hipótesis planteadas y estudios que realizar.

Es por todo lo anterior, que no se puede aceptar la criminalización de la homosexualidad ni la transexualidad, punto. Es algo que no es de recibo. En algunas religiones, el acto homosexual y la transexualidad representan pecados, ofensas ante el dios de la religión en particular. Pero, un pecado no siempre constituye un delito. Los miembros de dichas religiones, si son homosexuales por ejemplo, deben abstenerse de tener sexo so pena de caer en pecado, pero esa moral es intrínseca a la religión y es aceptada libremente por los miembros. La religión no puede “evitarlo” a la fuerza en miembros fuera de la misma. De hecho, en la católica se reprueba, pero el libre albedrío “permite” que ocurra, es la persona la que debe evitarlo. La homosexualidad (serlo) per se no es pecado, es el acto carnal que lo es, porque violenta la santidad del cuerpo. Pero hacer eso es un pecado en contra de Dios y de su propio cuerpo, no en contra de los demás, como lo sería el aborto o el robo, por eso no es considerado delito.

¿Es delito la expresión de la homosexualidad? No, siempre y cuando no se incurra en actos obscenos en la vía pública (que sí afectan a terceros), pero eso aplica igual para heterosexuales. Como mencioné en un comentario anterior, la demostración amorosa puede ser chocante y repulsiva para algunos. La mayoría de los hombres heterosexuales encuentra repulsivo besar a otro hombre, y por tanto rechazan la vista de dos hombres besándose. En particular, lo mismo ocurre para algunas personas que encuentran “incómodo” cuando una pareja, homo o hetero, pasan en una besuqueadera. Es algo que también es considerado impropio para ser visto por niños de corta edad. Por algo muchos lugares familiares prohíben las escenas amorosas, no importa el tipo de pareja.

En Costa Rica no se criminaliza la homosexualidad ni la transexualidad. Sin embargo sí existe la discriminación. Hay prejuicios encontrados en los empleadores que niegan oportunidades a las personas de estos grupos, y no existen leyes específicas que combatan eso (las hay pero son generales). Aquí tampoco se criminaliza ni se persigue a las uniones de hecho, pero hay reclamos de derechos (como los patrimoniales) que dichas parejas tienen y que el estado no ofrece. Ahí hay una discusión, donde aparecen las posiciones religiosas en su mayoría, pero que apelan a que algunas de esas peticiones atentan contra la familia y otros bienes sociales. Son dos percepciones, sobre las cuales hay simples opiniones que puede ser sin fundamento científico ni estudios serios en ambas partes. Por ejemplo, el derecho a adoptar. No existe tal derecho, la institución encargada debe velar por el bienestar del niño, el niño no es un premio ni una mascota ni una pertenencia como para que las personas digan que tienen derecho a tener uno. Así, incluso parejas heterosexuales, son rechazadas si no cumplen con lo requerido para poder adoptar. Es muy difícil que den adopción a una persona soltera. Sin embargo, y aquí está lo interesante, en los requisitos para que se pueda adoptar a un niño, se esgrimen razones de edad, de capacidad de ejercer derechos civiles, de conducta y reputación, de condiciones morales, psicológicas, familiares, económicas, de salud y aptitud. Una persona homosexual puede perfectamente cumplir con esos requisitos (aquí mucha persona religiosa me dirá que las condiciones morales no son aceptables, pero debemos tener en claro que la moral de una iglesia es diferente a la del estado). Sin embargo, se dice que las personas homosexuales no pueden adoptar. El PANI debe velar por el bienestar del niño. ¿Puede el ser adoptado por personas homosexuales, de alguna manera, dañar al niño? Hay voces de todo tipo. Hay testimonio de personas que fueron adoptadas por homosexuales que cuentan un mundo de pesadilla, hay muchos homosexuales que están en contra de eso porque no lo consideran sano. Hay una cantidad de estudios que muestran que los niños con padres homosexuales no tienen diferencia en su desarrollo psíquico o social en comparación con los de familias de madre y padre, pero han sido refutados por ser débiles metodológicamente. Hay estudios que muestran que los niños criados por matrimonio madre-padre les va mejor que con familias incompletas (solo madre o solo padre), pero esos no prueban nada en comparación con lo estudios con parejas homosexuales, y el problema es que es tan restringida la adopción de este tipo que no hay muestras significativas que se puedan comparar. Hay estudios legales como los de Lynne Marie Kohm (Moral realism and the adoption of children by homosexuals) y sociológicos como los de Mark Regenerus (How different are the adult children of parents who have same-sex relationships? Findings from the New Family Structures Study), que dicen que el bienestar mayor del niño se alcanza con parejas heterosexuales en matrimonio, y que sí hay diferencias. En particular, Regenerus trabajó con una muestra significativa de casos de personas adoptadas por homosexuales, en etapa adulta, y encuentra que sí hay cosas que hay que revisar, como por ejemplo tendencias homosexuales con mayor incidencia en el grupo parental homosexual, y también mayor abuso. Se incluyen otras cosas como mayor incidencia en arresto, depresión, menor logro educacional, etc. Sin embargo, el mismo Regenerus previene que no se puede llegar a conclusiones por causalidad: que estadísticamente un mal resultado se encuentre en casos de padres homosexuales, no necesariamente implica que los padres o la homosexualidad sean la causa, pueden existir otros factores relacionados. Por ejemplo, si los padres homosexuales son discriminados y no encuentran trabajo, vivirán en pobreza, lo que podría influir indirectamente en los bajos resultados escolares del niño.

¿Por qué hay resistencia o bloqueo de iniciativas pro gay? En realidad, de lo que más se habla es del matrimonio homosexual. Ahí hay muchas posiciones. La generalidad de los grupos provida incluyen también una defensa del “matrimonio natural” y de la familia. La posición de estos grupos es que el matrimonio que es natural es el de hombre y mujer, y que las leyes para declarar la unión homosexual como matrimonio son dañinas para la sociedad y para el concepto de familia tradicional. Dicha posición no es necesariamente homofóbica (en algunos casos lo es), y no plantea ninguna discriminación en otros puntos que no sea el matrimonio mismo. Hay muchas propuestas, desde la simplista de eliminar del código de familia el requisito que el matrimonio sea hombre-mujer, a crear una legislación paralela que dé derechos patrimoniales similares a estas uniones y se cree una figura jurídica nueva. En todas hay puntos a favor y en contra.  Diferentes frentes en contra están a favor parcialmente de algunas de estas iniciativas. El problema desde mi punto de vista es que no se ha realizado una discusión real sobre el tema, se han propuesto cosas por diferentes grupos sin concenso y se han puesto en la corriente legislativa. Esas propuestas están ahí siendo usadas como moneda de cambio y no tendrán avance por causas politiqueras.

¿Entonces? Entonces hay que discutirlo, revisarlo, determinar los pro y contras y generar una propuesta con la que la mayoría de los grupos esté de acuerdo. Estoy seguro que a los grupos que adversan el matrimonio homosexual no estarían en contra de una ley que permita que ellos trabajen y se ganen la vida dignamente. Por otro lado, no porque una pareja homosexual quiera algo se debe hacer, sin antes determinar si afecta a terceros o a la sociedad, y eso no lo podemos discutir con dogmas o pancartas sin fundamentos. Lo que no podemos hacer es mantenerlo debajo de la alfombra: el problema no desaparecerá al ignorarlo.

Pero dije que hablaría de la transexualidad. Esto da para un artículo completo, pero aclaremos un par de puntos. La transexualidad no se refiere a una orientación sexual, se considera una perversión (en el sentido clásico de la palabra) en la que el sujeto tiene problemas con la identidad del sexo biológico y toda su representación sicosocial. En el manual de psicología se recogen varias conductas que podrían indiciar el problema (porque lo es de una u otra forma), que van desde el gusto por la ropa del otro sexo, pasando por el rechazo de los juegos del sexo biológico hasta el rechazo de sus propios genitales. Siendo así, la transexualidad no es un blanco o negro, es un arcoiris. Un transexual también puede tener orientaciones sexuales distintas a la norma, lo que da una buena cantidad de combinaciones. Por ejemplo, un hombre puede gustar vestirse de mujer. Esto no debe confundirse con el fetichismo, donde un hombre se viste de mujer para lograr excitación, en el caso de la transexualidad esto no causa excitación sexual sino tranquilidad con la identidad. Sin embargo, ese hombre puede perfectamente sentirse atraído por una mujer y tener una vida sexual activa con ella. Este hombre que gusta de vestirse de mujer, al tener que hacerlo como hombre, sufre. Esto causa lo que se conoce como una disforia de género (manual de psicología).  Podemos tener el caso de un hombre que rechaza sus genitales y se hace una operación de cambio de sexo, pero su gusto por las mujeres no cambia, y termine en amoríos con una de ellas.

¿Complicado? No tanto de entender como de estudiar y manejar. El problema es que esta población tiene una buena cantidad de problemas por el rechazo de la misma sociedad. Este hombre que se siente mejor vestido de mujer, va a tener problemas de rechazo social si decide salir a la calle en vestido y tacones. Es difícil que le den trabajo de trato con las personas porque el rechazo espantaría a los clientes. Tendrá también maltrato de los compañeros de trabajo que rechazan lo extraño.  ¿Cuestión de una ley? Lo dudo.

La iglesia en este caso, toma la transexualidad como un rechazo del cuerpo que Dios ha dado, y por tanto es pecado. Como dije anteriormente, si un transexual es católico por convencimiento, no le queda más remedio que aceptar su sufrimiento y convertirlo en propósito de su fe. Es natural para los movimientos religiosos, oponerse a legislación que promueva el pecado, como la ley que permite los cambios de sexo en la caja. Sin embargo, la discusión no debe centrarse en el dogma sino en el costo/beneficio para la sociedad y para la persona. Desde mi perspectiva, se está haciendo muy mal en promover los cambios de sexo y tratamientos hormonales pero no por razones religiosas, sino porque se hace sin entendimiento del problema de la persona y por tomar todo como blanco y negro. El señor del vestido no quiere convertirse en mujer, quiere sentirse bien y seguir siendo hombre. Incluso, el hombre que sentía rechazo a sus genitales, cambiarle el sexo a mujer puede que no le ayude porque no siente identificación con su nuevo sexo. Hay estudios muy débiles en el tema y los pocos datos que hay tienden a dejar en entredicho que el cambio de sexo sea la solución. A pesar de que la población transexual lo rechace, la ayuda sicológica es esencial porque se tiene que lidiar con el rechazo de la persona hacia lo representativo de su sexo y con el rechazo de la sociedad. Entonces es un problema complejo, que hay que estudiar con calma para poder brindar la mejor ayuda a estas personas.  Leyecitas de cambio de nombre son algo, pero es nimio comparado con el problema por resolver.

Ahora, la población es realmente pequeña, en USA son como 3% nada más.  Según los psicólogos, estos rasgos de disforia pueden presentarse en la niñez de forma temporal y menos del 3%-10% de esos casos se mantiene en la vida adulta. Así que es menester la participación de un psicólogo que brinde guía y no salir corriendo a cambiar el sexo de mi hijo solo porque le gusta ponerse zapatos rosa o juega con Barbies.

Por último, debo decir que la educación sobre estos temas es de mucha importancia. Sin embargo, el enfoque de la llamada ideología de género es nefasto, porque se basa en seudociencia. Con lo que he explicado sobre la homosexualidad y la transexualidad, es claro que una afirmación como que los hombres no son hombres sino que la sociedad los educa como tales, o que hay hombres que nacen con vagina, es una simplificación incorrecta y desviante de la realidad, y de hecho hacen flaco favor a estas poblaciones.

Si alguno tiene datos que puedan completar o incluso refutar algo de lo que aquí digo, bienvenidos sean, así aprendemos todos.

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