Hablemos de Corrupción

Cuando escribí sobre los logros de gobiernos anteriores me dijeron: “Willy, buen resumen, pero solo de cosas buenas. ¿Se te olvidó la corrupción?” Y me dije: “suena interesante, hagamos un resumen de corrupción”. Decidí hacer el análisis con los mismos presidentes (Miguel Ángel Rodriguez, Abel Pacheco, Oscar Árias, Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís), pero solo de lo que más ha hecho revuelo. En el caso del actual gobierno, las que tenemos frescas.

Pero antes, aclaremos algunos conceptos.

Corrupción se define como: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.” Podemos identificar tres formas de corrupción:

1. Cuando, haciendo uso de mis potestades, hago algo ilegal en beneficio mío o de un tercero.

2. Cuando, haciendo uso de mis potestades, y siguiendo todas las reglas establecidas, abuso del sistema en mi beneficio o de un tercero. Ojo que no estoy haciendo nada “mal” en el sistema,pero abuso para lograr beneficio.

3. Esta tercera la hizo popular Luis Guillermo Solís. Dícese del caso en el que, por negligencia, se da una pérdida de recusos públicos.

Luego, tenemos un problema porque soy muy fiel al debido proceso, al ordenamiento legal y a la presunción de inocencia. Entonces tenemos lo que yo llamaría “sospecha de corrupción” que es cuando pareciera que hay corrupción, pero  no ha sido posible verificar el hecho, y la corrupción real, que es cuando hay acusación y veredicto. Listo.

Comencemos por Miguel Ángel. ¿Quién no se acuerda de la visita a la casa del narco mexicano Carlos Hank? Ahí se fue a meter junto con Calderón y Laclé. Hubo mucho aspaviento pero no hubo acusación y terminó Rodríguez diciendo que había sido un error.

Pero luego, vino el famoso caso Alcatel. Se dice que Alcatel le pagó $800 mil por ayudarlos a conseguir un contrato durante la presidencia de Rodríguez. Rodríguez fue acusado y condenado a 5 años de prisión en el 2011, y luego de tres apelaciones en 12 años, fue absuelto.

Sin embargo, su historia no termina ahí. También fue acusado de recibir pagos de Taiwan, el cuál se elevó a juicio y también fue absuelto. Por otro lado, se acusó de recibir pagos por reaseguro por parte de la aseguradora PWS, caso que fue sobreseído (no hubo juicio) porque el caso presentado por la fiscalía era deficiente. Es uno de los presidentes más acusados penalmente, pero en todas las causas resultó inocente por uno u otro motivo. La gente lo sigue considerando corrupto, pero según parece es inocente penalmente.

¿Y Pacheco? Bueno, fue en su gobierno que se destaparon varios casos, como Alcatel de Rodriguez, y el caso Finlandia, donde estaban involucrados Rafael Ángel Calderón y la Fishel. Adicionalmente, se descubrió que para la campaña de Pacheco, se había aceptado un donativo de 100 mil dólares de Alcatel y a Pacheco le había parecido “inocente”.

En el mismo gobierno, hubo algunos casos “menores” que se encontraron: La compra de patrullas Rumanas, que eran una cochinada y se caían a pedazos, y donde se votó un montón de plata. Luego vino el uso de armas del Arsenal Nacional para que instructores privados dieran clases. Luego el caso de comisarías que se pagaron como terminadas, pero que al ir a ver no habían pero ni hecho las zanjas. También, cuando pusieron a personal administrativo en plazas de policias. También se ligó a Pacheco con una factura que él no le pagó al SINART cuando este se convirtió en sociedad anónima. Ninguno terminó en nada.

Cabe dar mención al caso del diputado José Francisco Salas, antes del Libertario y en ese momento independiente, que dejó la curul y se la dió a su hermano gemelo Carlos Manuel Salas. Esto permitió que ambos salieran con pensión legislativa.

Llegamos a Oscar Árias. ¿Crucitas les recuerda algo? Industrias Infinito iba a realizar minería a cielo abierto y el gobierno firmó un decreto que declaraba eso de interés público, dándole luz verde. Pero luego se declaró que todo eso violentaba leyes ambientales y se acusó al ministro de ambiente Roberto Dobles y otros seis funcionarios. De pronto, salió a la luz que Industrias Infinito había donado $200 mil a la Fundación Árias para la Paz. Aunque el tribunal contencioso ordenó que se valorara abrir un caso penal en contra de Árias, la fiscalía pidió desestimar la acusación porque no había pruebas suficientes, alegando que Canadá se negó a seguir ayudando en el caso. Entonces Árias no fue acusado.

Pero en 2014 salió a relucir otro caso. En Brasil se investigaba un caso de megacorrupción que involucraba a compañía petrolera Petrobras, y a la conocida por nosotros compañía constructora OAS. Se extrajeron documentos de la oficina del presidente de la firma OAS, José Adelmário Pinheiro Filho, y en estos se mencionaba a varias figuras ticas: Luis Guillermo Solís y Johnny Araya. También figuraba el español Antonio Solá, que asesoraba a Rodrigo Árias. Previo a eso, en el 2013, la Fiscalía de Probidad buscaban aclarar el procedimiento de la negociación de la empresa OAS en Costa Rica, con la ruta San José-San Ramón. Ahí salieron más nombres: Laura Chinchilla, Oscar Arias Sánchez, Rodrigo Arias Sánchez, Pedro Castro y otros, pero ninguno imputado, solo en investigación. La denuncia en el expediente 13-000027-0621-PE dice: ” Humberto Pereira Diniz (representante de OAS en Costa Rica) participó en las negociaciones con los imputados Oscar y Rodrigo Arias Sánchez, y firmó el contrato de cesión de Autopistas del Valle S.A. a OAS, utilizando una doble representación, con lo cual simularon el pago de treinta y tantos millones de dólares por la cesión o traspaso –imposible jurídicamente de la concesión – con ello lograron de manera fraudulenta incrementar los costos de la obra”. De eso parece que nada se ha resuelto.

Llegamos a Chinchilla. Dicen que el más corrupto de los gobiernos. ¿Será cierto? A Chinchilla le salieron algunos de sus ministros con problemas, que tuvieron que renunciar por problemistas (digamos que como Pacheco, son casos “menores”). Giselle Goyenaga del Ministerio de Deportes, salió y luego se le señalaron varios incumplimientos en la administración del Estadio Nacional y los Juegos Centroamericanos. En ese mismo ministerio, un año después, renuncia William Todd luego de ser cuestionado por las 2.000 entradas que pidió a la Asociación Lucha contra el Cáncer Infantil para la actividad “90 minutos por la vida”. Luego, José María Tijerino del Ministerio de Seguridad, por andar averiguando sobre Rodrigo Árias (una causa que tenía abierta). En Hacienda renunció Fernando Herrero porque se dijo que no pagó impuestos con una sociedad que tenía. Del MOPT renunció Francisco Jiménez por lo de la trocha (que mencionaremos más adelante). Ojo que por cosas “pequeñas” las autoridades renunciaban de una, me dicen que Chinchilla no aguantaba nada. ¿Será cierto?

Pero, Francisco Chacón, Ministro de Comunicación, renunció por un escándalo un poco mayor: Chacón dice que habló con un tal Gabriel O’Falan, fundador y exrepresentante legal de la empresa petrolera Throneloe Energy, que les prestó un avión para que Chinchilla viajara a Perú a una boda y a una cita con Ollanta Humala. Pero, ¡Oh sorpresa!, el tal Gabriel no era más que Gabriel Morales Fallón, y Throneloe había cambiado su nombre a THX en el 2012. Resulta que también se usó el mismo avión para ir a los funerales de Hugo Chávez. Pero luego trascendió que el famoso Gabriel estaba siendo investigado por vínculos con un narco apodado “Chupeta”. Chacón dijo que fue engañado, y el gran fallo fue que no se investigó a fondo para ver quién era realmente ese Gabriel. Chacón adujo que todo había sido error de él y que la presidenta no tenía de idea de lo que pasaba, por eso renunció el 15 de mayo del 2013. Claro, mucha gente acusó a Chinchilla de narcotraficante, pero en realidad lo feo fue lo inocente que se vió el gobierno por caer “de pollos” con una invitación así. ¿Corrupción? Fue un escándalo y una vergüenza, pero no hubo ninguna acusación porque en realidad no había nada “indebido”. Ojo que, como las veces anteriores, un error y pafuera.

Hubo otros escándalos, como la acusación (aún sin juicio) en contra del diputado liberacionista Jorge Angulo, acusado de extorsión por pedir dineros para no entorpecer obras, que incluía exigencias del diputado a Judesur para que pagara cuentas en hoteles, a cambio de apoyos o interferencias. El caso sigue abierto (aquí sí, el diputado se aferró todo lo que pudo al puesto).

Hablemos entonces de la Trocha. Chinchilla, en parte por los problemas que se estaban teniendo con Nicaragua, ordena la construcción de un camino por toda la frontera que sería llamado la Ruta Nacional 1856. Se hizo una trocha (por la que nos acusarían de dañar el medio ambiente) que aún sin terminar es inaugurada por Chinchilla en marzo del 2012. Dos meses después, Chinchilla recibe un informe de su ministro de Obras Públicas, Francisco Jimenez, donde dice que han descubierto el pago de dádivas a funcionarios del CONAVI por parte de las empresas contratadas para la construcción de la carretera. La presidenta inmediatamente destituye a Jimenez por “responsabilidad política” (básicamente por no haberse dado cuenta antes y algo así como chivo expiatorio). Un error y pafuera. La presidenta entonces denuncia estos hechos y la fiscalía comienza la investigación. Claro, el pueblo al unísono comenzó a gritar que Chinchilla era una corrupta y que era culpable y que se había dejado todo el dinero (a pesar de que ella fue la que denunció). Ante esto, lo primero que hace la fiscalía es investigar a Jimenez y a Chinchilla. Revisaron y se dieron cuenta que todo parecía bien, del lado del gobierno no había ninguna falta, toda la contabilidad estaba correcta, los informes, todo. Es decir, no había forma de que el gobierno detectara ningún fraude. Ante eso, la fiscalía desestima que Jimenez y Chinchilla estuvieran involucrados (no se encontró nada que los inculpara). Entonces, sin nada en las manos, decidieron investigar a las empresas contratadas. Ahí descubrieron el oro: 18 empresarios habían estado facturando el uso de maquinaria y trabajos, pero esos trabajos no se hacían y la maquinaria se estaba usando en otros proyectos; 4 personas que simulaban ser inspectores del CONAVI, 3 personeros del CONAVI encargados de recibir facturas y “revisar” las inspecciones. Es decir, esto se considera una estafa al estado, con tres gatos caseros que eran los del CONAVI.

A pesar de ser la presidenta la que fue estafada, la que denunció el hecho, de haber sido investigada y que nada se encontró en su contra, el pueblo entero la acusó de corrupta y a esta fecha es considerada como la ladrona que se robó el platal de la trocha. Muchos dirán que la defiendo, pero estos son los hechos.

La Ruta Nacional 1856 se detuvo por un tiempo, luego se continuó y se dejó para que el gobierno actual la terminara, cosa que no ocurrió.

Terminamos con Luis Guillermo Solís. Para hacer honor a la verdad, muy similar que con Pacheco, en esta administración no hay escándalos tan mayúsculos y que involucren al presidente como sí los hubo con Rodríguez y Árias. Debemos separar al gobierno del partido. El PAC como partido sí ha tenido un par de problemillas. Podemos decir que la mayoría de los “escándalos” se dieron por el tipo de corrupción de abuso del sistema. Es decir, se siguieron las reglas, pero éticamente no era correcto y se favoreció a propios y terceros.

En agosto del 2014 se destapó que el PAC pagó a un abogado de apellido Sibaja, la suma de 277 millones de colones por certificar firmas para diversos trámites. El mismo TSE le habiá dicho al partido que la certificación de firmas no era necesaria, sin embargo el PAC solicitó eso en más de 55 mil firmas. Me queda la duda de si eso se puede cobrar por deuda política, el caso es que no se supo más de eso.

Luego, el mismo partido cometió estafa contra el TSE, al cobrar 353 millones de colones con facturas ilegítimas. Hubo gente que ofreció servicios al PAC para la campaña, pero esos servicios eran donados y el PAC no tuvo que pagar nada. En otros casos se presentaron facturas de gente que ni siquiera participó. Así, se logró identificar que los autores de todo eso eran el extesorero Maynor Sterling (condenado a 6 años) y Manuel Antonio Bolaños (3 años) y al partido a retribuir unos 600 millones de colones al estado. Los jueces condenaron a los dos imputados por delito de estafa mayor al estado, y al PAC por “negligente”.

Pasemos al gobierno. Como dije, el gobierno y el partido son cosas aparte. No hay ninguna acusación en contra del presidente Solís, solo cuestionamientos, la mayoría por nombramientos y todos “menores”.

En octubre del 2014, cuando el diputado oficialista Henry Mora presidía el congreso, se dio a conocer que el directorio legislativo infló los requisitos de una plaza de chofer para poder nombrar en un cargo profesional a Kattia Martín, la presidenta interina del oficialista. Martín aseguró que todo era legal, pero la oficina de RRHH dijo que había inconsistencias. El cargo tenía un salario de 370 mil mensuales, y pasó a 1.4 millones y se le pusieron requisitos a la medida para Martín. El oficio DRH-PA-2462-2014, firmado por el director de Recursos Humanos, Hugo Cascante, señala que en el área de Prensa y Protocolo ya tenían 16 profesionales en la misma categoría que Martín, así como que no hay análisis para sustentar la nueva contratación. Se pidieron estudios técnicos para sustentar el nombramiento, pero no se efectuaron. Algunos del mismo PAC argumentaron que esto rompía con el código de ética del partido.

En febrero del 2015 se levantó otro polvorín porque se nombró como jefe de despacho a Diego González Fernández, un bachiller en derecho pero que no podía fungir como abogado porque no tenía la licenciatura ni estaba incorporado al colegio correspondiente. Atizó la hoguera que el muchacho fuera muy amigo de Beatriz, la hija del presidente y la gente comenzó a hablar de amiguismo y favoritismo al novio de la muchacha. El gobierno aclaró que el muchacho no laboraba como abogado, que ayudaba a uno que sí lo hacía (Marvin Carvajal, Director Jurídico), y que había sido puesto en el cargo bajo el régimen “de confianza”, que permite nombrar a gente sin requisitos. No pasó a más.

Otro escándalo fue cuando la hija mayor de Solís, Mónica Solís Worsfold, fue escogida como  una de las primeras ocho personas profesionales en el campo de la salud que la Caja enviaría a capacitarse en el tema de FIV. Esto levantó quejas y acusaciones de parte de muchos sectores (incluyendo a UNDECA) que aseguraban que la muchacha no tenía los atestados necesarios para ser seleccionada. Luego ella, por diferentes medios y acuerpada por la CCSS y profesores, demostró que sí los tenía y que había sido laureada por su rendimiento académico y que lo había logrado por méritos propios. Esto sin embargo afectó la imagen del gobierno.

Volvemos con Diego González y agregamos a Rebeca Sandí Salvatierra, asesores. Ellos estaban recibiendo los incentivos salariales de prohibición y dedicación exclusiva sin contar con los requisitos establecidos por la Ley. ¿Recuerdan que González era sólo un bachiller? Pues la prohibición se paga si usted puede ejercer y se lo prohiben, pero él no podía ejercer. La procuraduría se los dijo. Este asunto de la remuneración sin tener requisitos se hizo recurrente, y salieron tres viceministras con el mismo problema (una se niega a devolver el dinero), estaban apenas estudiando o no cumplían con los requisitos de pago de prohibición. Luego salió el caso del viceministro de Paz, Victor Barrantes, pero este fue el que pidió el estudio y denunció que estaba recibiendo en incentivo. La gente comenzó a llamar corrupción de parte de los viceministros, pero también está en discusión la responsabilidad del departamento de RRHH, quienes deberían saber sobre esto porque es su obligación.

Hablando de requisitos, también se criticó que el gerente general de Japdeva, Pablo Díaz, solo tenga el título de secundaria. Muchos culparon de negligencia al gobierno por avalar esto. Pero poco tiempo después se destapó que el embajador tico en China, Ricardo León, sólo tenía el título de secundaria. La presidencia justificó el nombramiento porque León hablaba el idioma, cosa que muchos analistas criticaron. Pero el movimiento más controversial (legal, pero dudosamente ético), fue el del movimiento de la viceministra Trejos. Ella es estudiante aún, no ha terminado su carrera, pero fue puesta como viceministra. Luego del escándalo con el pago de más por prohibición, fue removida como viceministra y se forzó su colocación como miembro de la junta del Banvhi. Cuando digo “forzó”, es porque no había plaza vacante, así que se destituyó sin ninguna razón a una persona (Natalia Núñez) que tenía siete años de trabajar en el tema de Juventud y casi dos años en la Junta Directiva, para colocar a Trejos ahí. Ese puesto era la de la representante de juventudes. El problema es que Trejos no tenía los requisitos (otra vez): para poder ser miembro de la junta directiva como representante de juventudes, debía haber laborado en el ministerio de Cultura y Juventud. Como no cumplía con ese requisito, un día antes fue nombrada en esa cartera para que lo cumpliera. Según el viceministro de Juventud, José Ricardo Sánchez, ella cumple con los requisitos necesarios para liderar el proyecto de modernización tecnológica (lo que se le encomendó, a pesar de estudiar microbiología) por “ser joven, ser mujer y pertenecer al Gobierno”. Esto deja muy claro cómo ve el gobierno el tema de los requisitos.

Pero esos son cosas menores. El escándalo más grande que se diría ha sufrido el gobierno, fue la acusación de la procuradora general de la República, Ana Lorena Brenes, sobre el ofrecimiento de una embajada. La procuradora había estado en contra de acciones del estado (con un levantamiento de veto y sobre la legalidad de tener a un obispo luterano de ministro de la presidencia). Supuestamente, se dio una invitación a tomar café y en esta el viceministro de la Presidencia, Daniel Soley, había mencionado lo de la embajada. Se tomó esto como un ofrecimiento a que ella renunciara. Soley dijo que sí se mencionó, pero era para un futuro, que su intención no era invitarla a renunciar. Esto trajo consigo un circo donde todo el mundo salió rascando, los diputados fueron muy agresivos en su investigación y se le dio una cobertura mayúscula, pero al final acabó en nada.

Como se ve, hubo mucho escándalo, posiblemente magnificado por la imagen de partido probo, pero todos menores y donde no hay acusaciones formales ni condenados, como sí se dieron en otros gobiernos.

Aquí termino, dejé por fuera muchos escándalos “menores” de los partidos anteriores para enfocarme en los grandes peces, pero sí fueron muchos. Si tienen alguno importante que se me haya ido, bienvenidos a agregarlo a la discusión.

2 thoughts on “Hablemos de Corrupción

  1. Gracias por el comentario. Sí, basé la lista en los artículos periodísticos de las diferentes fechas, el incremento del presupuesto universitario fue notorio, me di cuenta, pero justamente como usted dice no generó controversia del tipo corrupción, por eso lo dejé pasar. Con lo de los funcionarios que dejaron su plaza congelada, y creo que alguno sacó permiso con goce de salario y por tanto tenía salario doble, lo pasé por alto. Igual se consideraría como “menor”.

  2. Se le olvida uno que no ha generado escándalos, pero que es de los más graves. El presidente incrementó el presupuesto universitario mucho más de lo debido, en gran parte, como cálculo propio, ya que su pretensión es volver a ser profesor universitario. Adicionalmente, está el hecho de que muchos funcionarios universitarios, fueron trasladados al gobierno, recibiendo los salarios de la Universidad, muy elevados y desmedidos.

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