El FIA y algunas lecciones sobre gestión de proyectos.

El descalabro del FIA dejó muchas acusaciones en el aire, incluso algunas ideas conspiracionistas, pero también dejó una que otra enseñanza sobre cómo no se deben hacer las cosas.

Sobre el cambio de un modelo exitoso.
No es que el FIA de años anteriores fuera un éxito rotundo, siempre tenían sus bemoles, pero indiscutiblemente el proyecto se llevaba a cabo. Encontrar problemas e intentar repararlos es siempre bienvenido, pero cambiar todo el esquema que sí sirve, siendo uno primerizo en la lides, raya en la negligencia. Lo que debió hacerse en continuar con la metodología pasada y planear realizar cambios paulatinos, menores e incrementales, siempre teniendo un respaldo por si algo salía mal. Una cosa es reparar algo que no está y la otra es hacer borrón y cuenta nueva, máxime cuando el aprendizaje acumulado, la experiencia que estaba siendo eliminada, era de tantos años.

Sobre el liderazgo y la altanería.
Siempre hay voces alrededor de uno. Algunas quieren molestarnos, pero hay otras que quieren ayudar. Un buen líder no es el que tiene todas las soluciones y el que puede solo contra todas las críticas, sino el que reconoce que puede no tener todas las respuestas y se rodea de un equipo que pueda tenerlas y hacerlas realidad. El clamor de las redes sociales hace suponer que los dirigentes encargados del FIA sufrieron el problema de creerse autosuficientes y rechazar las ayudas de los interesados del gremio artístico. Entiendo que botaron a la basura toda la experiencia y guías acumuladas durante tantos años, y no se dejaron aconsejar. Incluso, hacían las cosas a su manera diferente tan solo para no hacer caso a las sugerencias. Esta actitud denota a personas que no son líderes y que no saben nada sobre gestión.

Sobre la planificación.
Ni que decir sobre la planificación a largo plazo. Todo parece que muchas de las cosas se hicieron a última hora, sin planes de contingencia reales, y casi que esperando milagros. Se incumplieron tiempos y acuerdos. No se previeron atrasos ni fallas, conociendo lo engorroso que es el estado y los bancos públicos. Pareciera que simplemente se echó andar algo sin ton ni son. Esto claramente denota una falla fundamental en la gestión: no se puede gestionar si no hay un plan.
Sobre la transparencia.

Falló la comunicación. En la gestión es muy importante que todos el mundo sepa hacia donde se va, cómo se llegará, y qué imprevistos se encuentran en el camino. Comunicar es primordial porque todo el equipo debe saber. Sin embargo, entiendo que hubo hermetismo en muchas cosas y la transparencia fue poca. Se trató todo como si la decisión fuera de una sola persona y secreta. Esto va en contra de toda teoría de liderazgo.
Punto final.
El FIA del año que viene debe contar con administradores de verdad, líderes que sepan cómo gestionar, manejar gente y difundir la información para que la transparencia sea modelo. No es que tengamos que regresar a los modelos pasados, sino basarse en ellos para construir mejores, tomando en cuenta todos los tropiezos de este año.

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