Los secretos, el estado y lo que se quiere esconder.

Ante la pregunta de si el Estado Costarricense debe tener secretos (presentada como tema sugerido en “¿Debería el Estado Costarricense tener Secretos?“), es para mí obvio que la respuesta no puede ser otra que sí. Es imposible trabajar a nivel internacional si tener informaciones o trabajos que no deban ser conocidos por otros gobiernos o grupos (mafias por ejemplo), sea esto de forma temporal o sempiterna. Información sobre seguridad nacional, diplomacia y similares no pueden estar siempre abiertas a cualquier ojo.

Claro, esta idea del secreto es tentadora, puesto que el mal pensado tiende a buscar esta excusa para ocultar información indigna. Ante esto, nuestra constitución más bien es ejemplar: en su artículo 30 dice que “Se garantiza el libre acceso a los departamentos administrativos con propósitos de información sobre asuntos de interés público. Quedan a salvo los secretos de Estado”. Esto es, el secreto de estado es la excepción, fuera de ahí todo debe ser transparente. Es más, tampoco es válido pensar que cualquier cosa puede ser secreto de estado ni que su categorización es implícita. Pueden existir informaciones concernientes a la lucha contra el narcotráfico o negociaciones con otros países que no son secreto de estado. Lo pasan a ser en el momento en que se declara. Si dicha información es hecha pública antes de la declaración, entonces pierde sentido y responsabilidad. Es claro.

Alquien comete delito si, a sabiendas que hay una información declarada secreto de estado, urga para encontrarla y leerla (Espionaje, 288 Código Penal) ¡aunque no lo logre! Y si lo logra y encima la divulga, entonces es peor (286, Código Penal). Pero para que se pueda aplicar esto, la información ya debe estar declarada secreto de estado.

Ahora, dirán que la frase en los artículos 288 y  286 no dice explícitamente Secreto de Estado, sino Secretos Políticos. Pues tienen razón, esos secretos no existen. Pueden entenderse como secretos de estado. La ley debiera ser reescrita con las palabras correctas. Si dicha ley estuviera hablando de otro tipo de información y no sobre secretos de estado, entonces sería inconstitucional por el mismo artículo 30 de la constitución, que sólo hace una excepción a la transparencia. Así de simple es.

Por tanto, los secretos de estado si son necesarios, pero estos no pueden ser cualquier cosa. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque si lo que se divulga es, digamos, la correspondencia entre dos ministros, que aunque diga cosas atroces, es una correspondencia privada, entonces nos estamos metiendo en problemas pero con el artículo 196 del código penal.

Cuidado.

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