Sobre condones, niñas y milenios

Leyendo los artículos de la estudiante Mónica Chaves (¿Niñas con Condones? Nación 09/05/2011) respuesta de la comunicadora Shirley Malespín (“No tapemos el sol con un dedo” Nación 12/05/2011) me deja un sinsabor que ambas hablen de cosas diferentes, que la segunda descalifique a la primera con ya reconsabidos estereotipos moralistas y que no nos detengamos a discutir el verdadero problema que tenemos entre manos. A pesar que puedo detenerme a criticar la respuesta de doña Shirley, creo que lo más importante es la discusión que menciono y por ende el resto de esta opinión aclarará un poco el problema.
Si, los números de la Encuesta Nacional de Salud Reproductiva no mienten. Tenemos un problema entre manos debido al inicio prematuro de las relaciones sexuales de nuestros niños. Pero el número no me dice nada. No nos dice si esos inicios son ilegales (con una persona mayor de edad), el grado de escolaridad, la etnia, la distribución geográfica, la cultura. Muchos factores pueden inducir el fenómeno, y para atacarlo (el del inicio de relaciones sexuales) se debe conocer las causas. En otros estudios, se ha llegado a encontrar que la baja escolaridad y la extrema pobreza influyen montones, más si los menores se inician para traer comida al hogar.

Ahora, otro problema es el del embarazo adolescente (ojo, no es lo mismo). Igualmente, el reporte del 2010 de la ONU del avance mundial en las Metas de Desarrollo del Milenio (MDM), al cual ambas articulistas nombrar confusamente como la Declaración del Milenio, Meta 5b, Mejoramiento de la Salud Materna, reporta un estancamiento en la reducción del embarazo en adolescentes. En Latinoamérica pasó del 91/1000 (nacimientos por cada 1000 mujeres entre 15 y 19 años) en 1990, a 80/1000 en el 2000 hasta 74/1000 en el 2007. Los datos de Costa Rica no los tengo porque la página web de la ONU local está fuera de servicio, pero si en el año 2008 hubo 74 284 nacimientos de los cuales 14 856 son de adolescentes y teníamos, digamos, 2 millones de mujeres, estaríamos en 37/1000 en total y tan solo 7.5/1000 en adolescentes. Este mismo reporte indica que los embarazos en adolescentes aumentan el riesgo para la madre. También indica otra vez que la pobreza y falta de educación (general) favorecen este hecho.

Ahora, la misma Meta 5b incluye una submeta sobre el porcentaje de uso de anticonceptivos en la mujer (prevalencia). La idea que es que la mujer tenga el derecho de usarlo con el objetivo de planificar. En Latinoamérica el reporte indica un 72% de mujeres (15-49 años casadas o en unión) con acceso y uso de anticonceptivos. El total para países en regiones desarrolladas esta en 71%. En Costa Rica, la Encuesta de Salud Reproductiva indica una prevalencia del 82.1% en general (sin tomar en cuenta el estado civil). Además de (comparativamente) parecer que estamos bien en ese rubro, lo interesante es el detalle. La esterilización femenina ha aumentado en un 8.9% desde 1999, mientras que el uso del condón masculino disminuye en un 6.8%. El condón masculino aún no ha calado como método anticonceptivo usado por la mujer (se solicita su uso al hombre), y si este no quiere, la mujer pierde esa “capacidad” de acceso al  anticonceptivo y debe optar por otros tipos, si puede.

Todo lo anterior me dice que realmente tenemos problemas que resolver, pero me queda la duda si estamos tan atrasados en la meta 5 del MDM (Mejorar la salud materna). Que tal en las otras? 1: Erradicar la pobreza extrema y el hambre, 2: Lograr la enseñanza primaria universal, 3: Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, 4: Reducir la mortalidad infantil, 6: Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades, 7: Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, 8: Fomentar una asociación mundial para el desarrollo.

Lo que si es cierto, es que el MDM no dice en ningún momento que se debe promover el aborto. Dice que en los países en los que es legal, se debe dar de forma segura. En los que es ilegal, como Costa Rica, se debe evitar que se dé de forma insegura (clandestina). Esto compromete Costa Rica a trabajar fuertemente en los otros compromisos o sugerencias que sí están ahí: Proveer atención profesional pre, durante y post-embarazo, proveer acceso a los anti-conceptivos, a la educación y evitar la pobreza y mejorar salud en general de la mujer. Evitar el acoso y coacción a los jóvenes para que inicien sexualmente. El texto al que se refiere Mónica es parte de una campaña de la IPP, no de la ONU.

Por último, quiero mencionar que en los resultados de un estudio de la British Medical Journal, sobre patrones de consulta y provisionamiento de anticonceptivos previo al embarazo adolecente (BMJ 321, 08/2000), muestra que el dar información y anticonceptivos de manera indiscriminada a la población adolescente para “protegerlos” del embarazo no es suficiente. La mayoría de las jóvenes embarazadas consultaron al médico (se cae la teoría de la vergüenza o tabú como barrera), y también solicitaron anticonceptivos. De las que abortaron, había más con píldora de emergencia que con pastillas normales, y más usaron condón que las que usaron píldora. El estudio concluye que dar información y anticonceptivos no es suficiente, si no se da un seguimiento profesional por sicólogos y médicos.

Y no, la pomada canaria no se llama condón.

Deja un comentario